El cine de Santiago Segura hace demasiado tiempo que se mueve básicamente por una cosa, y no es amor al cine, es amor a la taquilla, a la pasta. Por eso no es de extrañar que se hayan sacado de la manga y a todo trapo (en menos de 1 año) una secuela de la película española más taquillera del año pasado. Nada más y nada menos que 14 millones de euros hizo en taquilla el remake español de la comedia protagonizada y dirigida por Santiago Segura, el drama” de una familia que tiene que permanecer una semana sin la mujer de la casa. Sí, es increíble que una premisa así a día de hoy siga dando para una película, pero es todavía aún más increíble que eso interese tanto al público.

Ni siquiera con un año de diferencia ha aterrizado su secuela bajo el esperpéntico título de: Padre no hay más que uno 2: La llegada de la suegra. Porque si creíais que su predecesora era casposa y cuñada, pues aquí tiramos de otro tópico que siempre funciona, el de la malvada y odiosa suegra. Una suegra que gracias a Dios está interpretada por la incombustible Loles León, que a pesar de ser el reclamo de esta innecesaria secuela, tarda 50 minutos en salir en pantalla. Sí, lo que da título y “sentido” a la película sale en pantalla en el minuto 50 de un metraje de 96 minutos. Todo muy lógico. Y es que claro, esta película (igual que la anterior) independientemente de lo que cuente, está pensada y ejecutada desde el punto de vista geocéntrico del hombre.

Padre no hay más que uno 2 desaprovecha cualquier oportunidad de dejar atrás lo tradicional y el casposismo de su predecesora, y en lugar de esforzarse en darle una vuelta al necesario concepto de que una familia puede estar formada por uno o dos progenitores masculinos (por poner un ejemplo) abraza lo que se podría conocer como la típica españolada persistente. En la que nuevamente la mujer vuelve a estar en un anulado segundo plano (antes porque se fue de viaje y ahora porque tiene un embarazo de riesgo) para ceder todo el protagonismo a un padre de familia que se enorgullece de ser un gañán (aunque menos que su hermano) mientras salva a la familia del impacto de la llegada de la carismática yaya.

Esta es una comedia moderna del siglo XXI en la que el único hijo varón de la familia deja claro que está apuntado en clases de ballet y de fútbol, pese a que las únicas escenas que se ven en el film de dichas actividades, es cómo no, las del fútbol. Pese a que es un manta, pero no era plan de retratarle con tutú y bailando, no fuera a ser que mandaran un mensaje excesivamente progresista. Esta es una cinta que quiere ser moderna y progre, pero lo justito. No vaya a ser que…

Lo más interesante que propone esta secuela es el ligero toque crítico al grupo de madres del cole concertado de los peques, a ese intermitente grupo de WhatsApp en el que se tratan temas tan importantes como qué regalar a la tutora de los niños y quedar bien pero sin ofenderla. O cómo las arpías de las madres se pelean por conseguir mediante según qué tretas, a la mejor asistenta del hogar, una asistenta que por supuesto es latinoamericana, mayor y coja, y que evidentemente sirve como reclamo cómico. Uno de los principales problemas que yo como espectador me encuentro con esta película, es que me interesa muchísimo más una película sobre esas mujeres de clase media-alta, que la visión pueril y simplista del personaje de Santiago Segura que gira en torno a la película. Y es que hubiera sido ahí, donde habríamos visto a la mejor versión de Segura como director, al de la primera entrega de Torrente, el brazo tonto de la ley (1998) en la que la comedia sí era subversiva y sensacionalmente crítica y divertida.

A mí como espectador no me interesa lo más mínimo esta película y es principalmente porque la cinta no quiere que así sea, Padre no hay más que uno 2 (al igual que su predecesora) tiene el ojo puesto en un target al que le habla directamente y quizá para ellos esta película si sea divertida (afortunados ellos pues) porque para mí es un ejemplo erróneo de cómo se debe educar a los niños en torno al capitalismo y al consumismo. Porque uno no es mejor padre, que digo padre, un héroe, cuando saca el dinero de dónde sea para llevar a toda su familia a Disneyland Paris.

En fin, que todo mal. Hay cosas que no se deberían anteponer al dinero y la educación es una de ellas. Aunque dejando de lado el dudoso mensaje familiar de la cinta, es de admirar y de celebrar la valentía de su distribuidora Sony, por estrenar la película precisamente por el Coronavirus cuando las majors no lo hacen por miedo a perder dinero. Pese a quién le pese (yo el primero) será Santiago Segura quien salve el cine este verano y solo por eso merece la pena ir a verla.

Título original: Padre no hay más que uno 2: La llegada de la suegra Director: Santiago Segura Guión: Santiago Segura, Marta González de Vega, Juan Vera Música: Roque Baños  Reparto:  Santiago Segura, Toni Acosta, Martina D’Antiochia, Calma Segura, Luna Fulgencio, Carlos González Morollón, Sirena Segura, Leo Harlem, Silvia Abril, Loles León, Wendy Ramos Distribuidora: Sony Pictures Fecha de estreno:  28/07/2020