El panorama actual del cine chileno es sencillamente deslumbrante. Pablo Larraín y su oscarizado paisano Sebastián Lelio no solo elevan el cine iberoamericano a un lugar en el que no ha estado nunca, sino que además se han convertido en referentes cinematográficos y sociales en todo el mundo. Partiendo de lo realmente apabullante que es la filmografía de ambos, en este caso toca hablar de la última y singular obra del maestro Pablo Larraín, artífice de la escalofriante El club (2015) – una de mis películas favoritas de los últimos años – de la magistral Jackie (2016) y de la inclasificable Ema, título que hoy nos ocupa.

El punto de partida de Ema es el de una joven bailarina contemporánea (Mariana Di Girolamo) que tras una tormentosa relación con Gastón (Gael García Bernal) director de la compañía en la que baila, decide separarse de él y tratar de enmendar los errores de un pasado que no la deja continuar con su vida. Un error que se materializa en forma de maternidad truncada cuando Ema y Gastón habían adoptado un niño que posteriormente habían devuelto al orfanato, por verse incapaces de criarlo. Un hecho que dinamita la relación de la pareja y provoca que Ema hurda un plan desesperado para recuperar a su hijo y dar marcha atrás, al verse incapaz de convivir día a día con la culpa y el remordimiento de haber sido una mala madre.

Esencia social que Larraín utiliza para dibujar un análisis de la sociedad actual chilena a través de la deconstrucción de una pareja marcada por la tragedia y el Arte. Un Arte que expresa, transpira y grita rebeldía y feminismo. Ema es una película que solo se puede entender y disfrutar como la mirada interior de un personaje atormentado a medio camino entre la redención y la locura, que usa todos los elementos que tiene a su alcance para expresarse y sentirse nuevamente viva, siendo el sexo su mejor y más socorrida arma para conseguirlo. Es de una brillantez única cómo Larraín consigue denunciar la realidad social de su país a través de la trágica historia de amor de Ema y Gastón y darle la vuelta para conseguir de todo ello una conclusión optimista de la vida.

El arte en todas sus expresiones y la representación social a través del pegadizo y machacón reggaeton, funcionan como un explosivo cocktail que coloca en el centro de todo a su enigmática protagonista, la recién descubierta Mariana Di Girolamo quien realiza una hipnótica y bella interpretación de esas que casi no te permiten apartar la mirada de la pantalla cuando ella está en plano. Le acompaña un excepcional Gael García Bernal como el aclamado artista frente a su musa en una de sus mejores interpretaciones y en un papel que le permite representar el que es para mí el mejor monólogo masculino del año en una escena en la que se cuestiona la expresividad artística y su necesidad de reconocimiento social. Algo que solo es capaz de producir tal impacto gracias a su entregada interpretación y a un guión firmado por Guillermo Calderón, Alejandro Moreno y el propio Pablo Larraín.

Todo lo que podáis haber leído o escuchado sobre esta película será probablemente cierto, es una cinta que provoca reacciones extremas y a la que resulta “complicado” enmarcar en algún estilo, pero las dispares sensaciones que provoca durante su visionado la hacen todavía más especial. Ema de Pablo Larraín es una compleja y provocativa obra de Arte que funciona gracias a una interpretaciones memorables y a una sugerente música que se te mete por dentro, dando como resultado una de las películas más atractivas del año.

Título original: Ema  Director: Pablo Larraín Guión: Guillermo Calderón, Alejandro Moreno, Pablo Larraín Música: Nicolas Jaar Fotografía: Sergio Armstrong Reparto: Mariana Di Girolamo, Gael García Bernal, Santiago Cabrera, Giannina Fruttero, Catalina Saavedra, Eduardo Paxeco, Mariana Loyola, Paola Giannini, Antonia Giesen, Josefina Fiebelkorn, Susana Hidalgo Distribuidora: Betta Pictures Fecha de estreno:  24/01/2020