El sello de HBO es sinónimo de calidad, hay series que pasan a la historia con mayor suerte y otras lo consiguen con un público limitado llegando el caso de serie de culto. Una de ellas es The Leftovers, la serie desarrollada por Damon Lindelof a raíz de la novela de Tom Perrotta, llamada en España como La ascensión. Lindelof venía de la fiebre fan de Perdidos, cuyo unico objetivo era desentrañar misterios sin resolver durante varios episodios hasta que al final no conducían a nada. En The Leftovers, ya comentó que no iba a resolver el misterio de la desaparición del 2% de la población por la ascensión…hasta el final de la tercera y última temporada.

En estas ultimas semanas, la serie ha dado a su fin mediante tres temporadas ligadas pero difernetes entre sí. La primera temporada iba más a tono con el desarrollo de la novela original de Perrotta. En la segunda y tercera temporada, Lindelof ha ido más allá para completar el gran argumento de la novela ahondando más allá del dolor de los personajes, concretamente en Kevin y Norah, maravillosamente interpretados por Justin Theroux y Carrie Coon. Ambos han dado sus recitales en escenas que llegan a quitar el hipo. Sin embargo, no ha sido en el 3×04 cuando han superado el listón elevando por completo el nivel.

La escena que voy a destacar, se desarrolla en los últimos cinco minutos finales de dicho episodio en el que Kevin y Nora mantienen una discusión en un hotel del remoto país de Australia. La razón por el que están en el país de Cocodrilo Dundee es porque Nora descubre que unas ciéntificas han creado una máquina para viajar a una realidad alternativa habitada por los “ascendidos”. Nora decide viajar a Australia y Kevin, de forma voluntaria, acepta ir con ella suponiendo de esta forma un verdadero apto de convivencia. En su estancia en el hotel, ambos se dan cuenta que necesitan algo más para superar el dolor que llevan dentro, manteniendo una fuerte discusión en la que Kevin abandona la habitación quemando “El libro de Kevin” mientras que Nora, abatida, se dispone a fumarse un cigarrillo con los arpensores encendidos cayendo el agua por el rostro de ella como lágrimas en la lluvia.

Sin más miración, puedo decir que ésta es una de las mejores escenas realizadas en televisión por la forma que está rodada, dirigida y por la elección de la canción Take on Me de A-ha en el momento adecuado. En un futuro veremos algún homenaje (o plagio) de susodicha escena, porque de otra forma, va a ser difícil de sentir lo mismo como nos ha hecho The Leftovers.