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Es sabido por todos que a día de hoy Mel Gibson se ha encargado de destrozar su imagen pública, unas desafortunadas declaraciones – que nadie recuerda haber visto o leído, pero que absolutamente todos son capaces de  citar palabra por palabra – se encargaron de hacer que para el mundo Mel pasase de ser un actor respetable e icono sexual, a un ser antisemita declarado y un amplio etcéteras de lindezas que da pereza recordar. Pero su faceta como director, es afortunadamente otro cantar. Todas y cada una de las películas que ha dirigido son sin lugar a ninguna duda una de las mejores cosas que le ha pasado al cine en las últimas décadas, y su talento como narrador de historias es totalmente incontestable. De ahí, que pese a todo lo que su figura pública suponga, su última película se ha recibido tal y como se merece: como una de las mejores y más esperadas cintas de este año.

Hasta el último hombre supone el regreso de Mel Gibson a un género que domina como casi nadie, el bélico. Su ausencia total de sutileza y su magnífica capacidad para la narrativa hacen de esta película un importante alegato antibelicista. Un espectacular trabajo que homenajea la figura de Desmond Doss, un joven médico militar que participó en la Batalla de Okinawa en la II Guerra Mundial y se convirtió en el primer objetor de conciencia en la historia estadounidense en recibir la Medalla de Honor del Congreso. Una contundente película que suma otra obra maestra a la lista de films del experimentado director, que aquí encuentra la excusa perfecta para declarar al mundo eso que le apasiona y le identifica por encima de todas las cosas, el amor a Dios.

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Por momentos es como si el propio Mel Gibson quisiese rendir su particular homenaje al discurso elaborado por el genio Stanley Kubrick en La chaqueta metálica (1987), a la vez que lo usa como instrumento para evangelizarnos a todos, pues es indiscutible que Hasta el último hombre es un film que nadie como los cristianos van a disfrutar. Su fuerza visual y su conmovedor tono están al servicio de una impactante historia que retrata los horrores de la guerra de una forma única y necesaria que demuestra que su director es capaz de contar historias como muy pocos saben hacer.

La cinta está perfectamente divida en dos partes que funcionan igualmente bien. La primera nos adentra en el mundo de la infancia del protagonista y de como la relación con su abnegada madre y su violento padre marcarán el camino hacia hacía la bondad y la espiritualidad de Doss. La cual le llevará a alistarse en el ejército con la única intención de ayudar y salvar a los demás. Un planteamiento moral y antibelicista, que marca la diferencia entre un hombre con principios y un simple soldado, que está sensacionalmente bien plasmado en un Andrew Garfield que aquí regala sin duda alguna la mejor interpretación de su joven carrera.

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La segunda parte del film nos trasporta sin ningún tipo de miramientos al terror del campo de batalla, en el que su protagonista ejemplifica una extraordinaria valentía para hacer frente a todos los problemas que se le plantean a su paso. Una segunda mitad que convierten a la película en un épico drama bélico capaz de emocionar y desgarrar al espectador.

La cámara se adentra por cada oscuro rincón de Hasta el último hombre, en donde Mel retrata con un realismo absoluto las muertes y amputaciones de los soldados.  resultado de cientos bombas que explotan con total verosimilitud por cada milímetro de los formidables planos de esta película. Una poesía visual que dejan claro lo bien que se mueve su director a la hora de filmar escenas de acción.

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El guión está coescrito por el dramaturgo ganador de un premio pulitzer Robert Schenkkan y el guionista australiano Andrew Knight, y su grandiosa  fotografía corre a cargo de Simon Duggan,  el notable director de fotografía de films como la elegante El Gran Gatsby o la inefable Warcraft.

El reparto lo completan un maravilloso Hugo Weaving, que interpreta al padre de Doss (que perfectamente podría estar entre los nominados al Oscar a mejor actor secundario el próximo año), Vince Vaughn como teniente al mando del pelotón , la solemne Rachel Griffiths como madre del protagonista,  el siempre soso Sam Worthington y la encantadora Teresa Palmer, revelación de Nunca apagues la luz, que aquí representa el precioso interés amoroso del protagonista y  que nos otorga la calidez del lado más romántico de un film que lo tiene prácticamente todo.

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Título original: Hacksaw Ridge Director: Mel Gibson Guión: Robert Schenkkan, Randall Wallace, Andrew Knight Fotografía: Simon Duggan Música:  Andrew Garfield, Teresa Palmer, Sam Worthington, Luke Bracey, Vince Vaughn, Hugo Weaving, Rachel Griffiths Distribuidora: DeAplaneta Fecha de estreno:  07/12/2016