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Que la nueva adaptación cinematográfica de Nicholas Sparks no se estrene en salas y llegue directamente al mercado doméstico es una gran noticia. Parece que nos hemos dado cuenta que este tipo de películas tan vulgares no merecen ser vistas en salas. Ésta en concreto, La decisión, no merece ni siquiera ser vista en el sofá. La cinta dirigida por Ross Katz reúne los elementos de todas las adaptaciones románticas de Sparks, por lo que hasta determinado punto parece un copia exacta de cualquiera otra; pero también encontramos diferencias, pues además de tener un acabado visual muy pobre, su última media hora es un festival de errores narrativos y de ejecución. Como viene siendo habitual desde hace tres años, el propio Sparks se encarga de producir la adaptación.
 
La película narra el previsible enamoramiento entre Travis (Benjamin Walker), un joven que tiene todo cuanto quiere pero que es incapaz de enamorarse, y Gabby (Teresa Palmer), una asistente pediátrica que acaba de mudarse a la casa de al lado. Los primeros conflictos (y los únicos que aparecen de forma natural) de la película surgirán por la relación que mantiene Gabby con un doctor. Pero el desarrollo dramático es tan previsible y la dirección de Katz tan plana que ni siquiera las inspiradas apariciones de Tom Wilkinson logran rescatar a este producto de la más absoluta indiferencia. Uno de los pocos logros de la película (o de la novela) es presentar un personaje masculino distinto a los habituales, aunque su función acabe siendo la misma de siempre.
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La primera hora de metraje transcurre con normalidad, sin sorpresas y de forma un tanto sosa. Pero es justo admitir que todo lo hace sin llegar a molestar, repitiendo la fórmula de otras veces sin producir tedio o rechazo. Pero la narración pega un giro de 360 grados que desafía cualquier lógica interna. Las elipsis temporales empiezan a sucederse y comienzan a entrar en acción los ingredientes más manipuladores, convirtiendo La decisión en una oda al sentimentalismo más ordinario. No comprendo cómo Nicholas Sparks permite la prostitución de sus novelas a cambio de unos millones más. Se da por hecha la imposibilidad de que alguien escriba una novela con un sentido del tiempo tan nefasto. Los momentos creados para conmover resultan preocupantemente artificiales, llegando incluso a causar un poco de vergüenza ajena. Quizá era la única manera de escapar del encorsetamiento que devoraba la película en su primera mitad, pero eso no quita que el resultado se vea notablemente perjudicado por culpa de tanto deus ex machina.
 
Como decía el principio, debemos estar agradecidos por la llegada de este título al mercado doméstico. Igual es el primer paso para que nuestras carteleras puedan nutrirse de trabajos interesantes, con menos medios y mejores intenciones que cualquiera de las adaptaciones cinematográficas de Sparks. La decisión hace que El viaje más largo, dirigida el año pasado por George Tillman Jr., parezca una buena película. Si la pornografía emocional me produce arcadas por naturaleza, aquí se multiplica por veinte. El tramo final es para olvidar, indigno de cualquier obra cinematográfica.
 
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Ficha técnica:

Título original: The Choice Director: Ross Katz Guión: Bryan Sipe Música: Marcelo Zarvos Fotografía: Alar Kivilo Reparto:    Teresa Palmer, Benjamin Walker, Tom Wilkinson, Tom Welling, Maggie Grace, Alexandra Daddario  Distribuidora: SecondGen/TriPictures Fecha de estreno: 20/05/16