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El que fuese el aventajado alumno del maestro Spielberg, ha sabido demostrar su valía constantemente a base de mucho y muy buen trabajo. Robert Zemeckis es de los realizadores más curtidos y eficientes del cine norteamericano y sin duda alguna es uno de los directores que han dado verdadero sentido al apelativo de “visionario”, pues en su haber tiene una trayectoria tan impoluta como fascinante y adelantada a su época que recoge títulos tan aclamados como Forrest Gump, Regreso al Futuro, o sin duda mis preferidas,  la divertidísima La Muerte os sienta tan bien y la inolvidable travesía en el espacio de la doctora Ellie Arroway en Contact – una de mis películas favoritas de todos los tiempos por si no lo habías notado – y que ahora a su avanzada edad madura siendo nuevamente fiel a su capacidad de innovar y sorprender, nos trae una película de espionaje bélico con ecos de melodrama romántico al más puro estilo del cine clásico de la época dorada de Hollywood, que rememora a la tan mitificada vieja escuela.

En Aliados, Zemeckis hace aquello que le quedaba por hacer, un melodrama intenso y frio con el recurrente telón de fondo de la II Guerra Mundial. Dando lugar al que es probablemente su trabajo más irregular, en la que los personajes de Brad Pitt y Marion Cotillard forman un matrimonio tan sugerente  y sospechoso como inverosímil, que pese a que por momentos si parecen entender en que película están, no  se les ve molestarse mucho en trabajar aquello que en el mundo del cine se entiende por química, y que aquí lamentablemente se deja ver bien poco.

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Abordar los problemas de desconfianza en la sede del matrimonio, es un elemento recurrente en su filmografía La muerte o sienta tan bien, Lo Que la Verdad Esconde o ese finalazo romántico de Naúfrago,  son perfectos ejemplos que  ilustran  esa inquietud que Zemeckis tiene por las relaciones de amor y confianza entre marido y mujer. En Aliados le da rienda suelta a su certera capacidad para mostrar el conflicto dentro de un marco temporal que funciona como excusa para recrear y homenajear el cine de la vieja escuela que luce maravillosamente en los primeros 35 minutos de un film que recuerda mucho en su fondo y forma a Casablanca, Michael Curtis, 1942 y que al igual que en ella, aquí se presentan a unos personajes sin patria ni bandera que buscan la felicidad en medio de una guerra que los cambió a todos para siempre.

El film presenta una narración claramente dividida en dos partes muy diferenciadas entre si, la primera un elegante y cumplidor thriller de espionaje romántico y la segunda un intenso melodrama que se queda a medio camino entre el encanto y el desencanto de una película que de haberse filmado en los años 40 perfectamente podría haber sido dirigida por Michael Curtiz e interpretado por un joven Robert Redford y una angelical Ingrid Bergman.

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Una sutil y pausada trama que cuenta con la mejor y más cojonuda escena rodada en lo que va de este año y que hace reventar la pantalla cuando los protagonistas mantienen su primera experiencia sexual en el interior de un  coche perdido en medio de las preciosas dunas de mis playas de Gran Canaria.

Todo lo demás es aceptable y agradable, el vestuario, la dirección artística, el montaje y la inspiradora  partitura de Alan Silvestri  hacen de esta película un título que probablemente no amaremos, pero que seguro nunca olvidaremos porque a veces y solo a veces una película irregular puede convertirse en buena cuando tiene al menos una escena tan bien defendida y rodada como es ese primer encuentro sexual de los protagonistas, en la que podemos ver el ineludible poderío del maestro Robert Zemeckis.

3_estrellas

Título original: Allied Director: Robert Zemeckis Guión: Steven Knight Fotografía: Don Burgess Música: Alan Silvestri Reparto: Brad Pitt, Marion Cotillard, Lizzy Caplan, Matthew Goode, Jared Harris, Jason Matthewson, Angelique Joan, Sally Messham, Iain Batchelor Distribuidora: Paramount Pictures Fecha de estreno:  25/11/2016