En la cuarta jornada del Festival de San Sebastián, Emir Kusturica presenta On the milky road después de varios años sin realizar una película con Monica Bellucci como componente principal. También hemos podido ver la polaca Playground, la cinta de animación My Life as a Courgette y el documental Bigas x Bigas

On the milky road

Festival de San Sebastián 2016 - Día 4

Nueve años han pasado desde que Emir Kusturica estrenase Prométeme. Vuelve, tras una larga espera, con On the milky road, película que se esperaba que estuviese lista hace ya tres años, y que cuando por fin la ha presentado en Venecia, parece que todo el mundo se ha olvidado de él y de su cine. Será que en estos nueve años de letargo el cine de Kusturica está pasado, que su asombrosa fuerza para el hallazgo visual ya no interese, que su retorcido sentido del humor a galope entre lo berlaguiano y lo felliano ya no conecte con la gente. Pueden que sean esos los motivos por los que Kusturica fue recibido a palos en Venecia, no sé muy bien si era ese el motivo, o quizá fuera otro, pero de lo que yo no tengo ninguna duda es que en On the milky road se asoma lo mejor de Kusturica.

Kusturica nos empieza contando un triángulo amoroso en plena guerra de los Balcanes para acabar la huida de una pareja enamorada entre los terrores de la guerra. O lo que es lo mismo, el amor como vehículo de huida ante la destrucción del hombre. On the milky road es una fantasía preciosista, un simple cuento de amor en un escenario terrorífico contado con cierto regusto de alegría nostálgica, en la que el serbio da rienda suelta a su imaginación hasta llegar a un memorable y absolutamente disparatado final digno del imaginario de Jeunet. On the milky road también tiene una de las escenas más bellas que este servidor ha visto en mucho tiempo, la imagen de una Monica Bellucci llorando mientras ve Cuando pasan las cigüeñas quedará grabada en mi retina durante muchísimo tiempo.

Escrito por Juan Manuel de Miguel

 

Bigas por Bigas

Festival de San Sebastián 2016 - Día 4

Bigas Luna, director catalán de pura cepa y por encima de todo un narrador de imágenes, un artista peculiar pero artista con mayúsculas, recogió en forma de documental una colección de imágenes extraídas de sus diarios personales, aquello que en palabras suyas “es su vida”.

La sensualidad y el erotismo, la inteligencia y la belleza fueron la pirámide en la que se sustentaba su arte, su cine y por encima de todo su vida. Una vida marcada por la primera imagen que todos contemplamos (inconscientes) al nacer, la del pecho de nuestra madre que nos alimenta y nutre, como mismo nutria a su cine Bigas, un cine con rostro y cuerpo de mujer. El cine de Bigas era único, español y sorprendente , muchas de sus películas serán recordadas no solo por presentarnos a las actuales estrellas más importantes de nuestro cine como Penélope Cruz o Javier Bardem , sino por relatar mediante las imágenes aquello que sólo sabía hacer él.

Dentro de su extensa obra nos reveló el secreto que se escondía detrás del más famoso y misterioso cuadro de Goya, “La maja desnuda” en el film Volavérunt, (1.999), nos trasladó hasta el Titanic bajo la tierna mirada de una joven camera La Camera del Titanic, (1.997) encarnada por Aitana Sánchez- Gijón y  nos llevó por los paisajes de la basta y extensa península en su obra más mítica  Jamón, Jamón (1.992), por la que será eternamente recordado y celebrado.

Pero más allá de su obra fílmica, Bigas por Bigas, es una mirada a su vida personal, a su día a día y en definitiva al hombre que hacía películas. Un hombre que tenía muy claro lo que amaba por encima de todas las cosas, el pecho femenino, la leche, el jamón, el aceite de oliva, el ajo y como no el jamón. Elementos en su mayoría gastronómico que marcaron su vida y por tanto su obra, una obra que sorprende y brilla en este documental que a muchos nos revelará a un hombre entrañable, familiar y cercano que además del cine y de la pintura, tenía tres obsesiones en su vida, “la naturaleza, su familia y Pirata, su carismático perro”, que son los evidentes y verdaderos protagonistas de este documental, que con mucha artesanía y cariño supone un legado, pero sobre todo un testamento cinematográfico que nos recuerda al cineasta y al hombre que estaba detrás del nombre y de la Luna, el señor Bigas.

Bigas por Bigas, es una perfecta excusa para entender su arte y para descubrir un cine que a muchos no nos ha tocado de cerca y que no nos va a dejar de sorprender por mucho que pasen los años.

Escrito por Adrián Pulido

 

Lady Macbeth

Festival de San Sebastián 2016 - Día 4

El director teatral William Oldroyd presenta en San Sebastián su ópera prima, una adaptación del cuento Lady Macbeth de Mtsensk de Nikolái Leskov trasladado a la Inglaterra victoriana. Sorprende que un director teatral debute en el cine con una película tan poco teatral como esta Lady Macbeth.

Oldroyd muestra un enorme poderío visual, sus planos largos perfectamente compuestos consiguen llegar a ser verdaderamente inquietantes, incluso en cierta escena llega a recordar a una espeluznante escena de Amor (y en este caso mucho más cruel). Y es que visualmente en Lady Macbeth todo resulta apasionante, la composición de esa casa de la que apenas salimos y casi siempre que lo hacemos vamos a parar a un gótico bosque cuya espesa niebla no deja ver más allá, aislando por completo la historia del mundo real.

Esa incomodidad presente en muchos planos, está también presente en un guion que rompe silencios con humor negro y que juega a mezclar a la perfección la pulcritud visual con la violencia de los personajes. Una Lady Macbeth que brilla aún más gracias a la interpretación de Florence Pugh que parece contener la mirada de Bette Davis en el rostro Emilia Clarke, la mezcla perfecta entre el ángel y el demonio, y Pugh convierte en eso a su Katherine: un ser de una inocencia fatal.

Escrito por Juan Manuel de Miguel

My Life as a Courgette

courgette

Ópera prima del suizo Claude Barras, My Life as a Courgette es una pequeña película de animación en stop motion que nos pone en la piel de un niño huérfano que se hace llamar Courgette que, tras la muerte de su madre, es internado en un orfanato.

A pesar de que el tono a través del cual discurre el film es generalmente amable y agradable, My Life as a Courgette rechaza mayormente cualquier concesión infantil que pudiese esperarse de este tipo de cine, retratando unos personajes infantiles pero en todo momento creíbles, en un abanico de personalidades tan carismático como diferenciado que otorga al film una profundidad psicológica mayor de lo que cabría esperar de un film de estas características. Es, en otras palabras, una película que recuerda bastante al cine de Wes Anderson y, más concretamente, a Moonrise Kingdom por su sensibilidad agridulce y su llamativo planteamiento visual, así como por un sentido del humor que decide reir en vez de llorar para plantarle cara a los problemas, viendo siempre el sol más allá de las nubes.

My Life as a Courgette es una irresistible joya animada que, a pesar de transitar ciertos lugares comunes un poco trillados, consigue alzarse como una lección de madurez a través de unos personajes que luchan con todas sus fuerzas por no perder su inocencia antes de tiempo.

Escrito por Daniel Cruz

Playground

fp_640130_10344

En un clarísimo pero fallido intento por imitar el cine de Michael Haneke, Playground intenta meternos en la cabeza de dos niños de doce años al tiempo que nos explica el contexto social en el que se mueve cada uno de ellos, haciéndonos ver –o más bien tratando de- cómo las circunstancias que rodean sus vidas les hace ser como son.

El problema de Playground es que todo su metraje es una sucesión de escenas y momentos carentes de contenido que aportan poco o nada a unos personajes a los que simplemente no llegamos a conocer ni a comprender, todo ello con la absurda intención de justificar un final que resulta tan inútil en su intención de impactar como incoherente y ridículo en relación a sus personajes y al modo de narrar la historia, quedando finalmente en un bochornoso drama que se cae por su propio peso.

Entiendo lo que se ha querido hacer con Playground, pero creo que falla estrepitosamente en su aproximación narrativa con un guión plano y conceptualmente contradictorio. Lamentablemente, Haneke solo hay uno.

Escrito por Daniel Cruz