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Cuando creíamos que ya no se podían hacer muchos más biopics debido al overbooking de tales en el cine Hollywoodiense, aparece una nueva película del estilo. Lamentablemente la mayoría no suelen dar la talla ni tener el nivel necesario para estar a la altura de las historias extraordinarias que cuentan. El héroe de Berlín de Stephen Hopkins entra en ese fatídico grupo de películas del montón.

El héroe de Berlín narra la historia del atleta afroamericano Jesse Owens, quién batió todas las marcas posibles en los juegos Olímpicos de Berlín en 1936, enfrentándose de esta manera al nacional-socialismo de Adolf Hitler en su propio terreno. Un acontecimiento de sobra conocido por todos y ensalzado como un hito de superación sobre el absolutismo y de reivindicación de la cultura afroamericana en EE.UU, aunque después tuviesen en su propio país enemigos por igual, lo cual también se muestra en la película. Lástima que la forma de explicarlo se asemeje a las típicas escenas de bullying de colegio que al drama real que sufrían, mostrándolos incluso como un público vacuo: “Vaya, vamos a abuchearlo. Vaya, va a ganar a los nazis, aplaudámoslo para después seguir fomentando el racismo”. Esto va relacionado con otro tema: la película tiene buenas intenciones a la hora de hablar sobre el concepto de propaganda nacional en un evento deportivo como son las olimpiadas, pero queda en papel mojado, pues todo en la película se ve y se siente tan falso e irreal que cualquier buena intención es destruida y manchada por todas las carencias que tiene. La película de 134 minutos de duración funciona como una que dura 300 minutos, y es absolutamente agobiante ver como el tiempo pasa tan lento en la sala y no hay nada en la pantalla que lo acelere, el problema del ritmo es preocupante, y más siendo una historia que puede dar mucho de sí. Aunque a nivel formal no tiene nada malo, tampoco es que destaque por nada en especial. Cumple, simple y llanamente, incluso con una breve espectacularidad en los momentos de estadio, con banderas nazis incluidas (y una representación casi cómica de los líderes alemanes, pero no parece ser algo intencionado). Es curioso como la única representante alemana que ponen como decente en la película sea la famosa directora de propaganda Leni Riefenstahl, y es precisamente alguien que no tenía problemas con las “políticas” de Hitler. Curioso.

Tournage RACE

Dejando de un lado el carácter político, la veracidad de éste y el plano pero correcto aspecto formal, el gran, gran problema de la película está en las interpretaciones. Más bien, en la interpretación. Jason Sudeikis como el entrenador Larry Snyder es absolutamente odioso. Un libro de autoayuda de Fnac en forma de persona, una especie de consciencia presente en Owens para recordarle en todos los momentos de flaqueza porqué está entrenando, y lo hace con diálogos que rozan la cursilería y vergüenza ajena. A pesar de que Stephan James cumple como un Jesse Owens con coraje, fuerza y energía, no puede escapar de un personaje mal escrito, al igual que sus otros compatriotas. Todos parecen figuras de juguete que son colocados sin emoción o intención alguna, lo cual aumenta las probabilidades de que la sensación al ver el film sea de un desinterés absoluto.

El héroe de Berlín, una historia de lucha, pero no hablo del protagonista o del mítico Jesse Owens, sino de la lucha que tenemos que tener para no desconectar antes una película extremadamente lenta, facilona, de dudosa intención, con actuaciones absurdas y una sensación de ver algo de cartón que no algo que ocurrió de verdad.

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Ficha técnica:

Título original: Race Director: Stephen Hopkins Guión: Joe Shrapnel, Anna Waterhouse Música: Rachel Portman  Fotografía: Peter Levy Reparto: Stephan James, Jason Sudeikis, William Hurt, Jeremy Irons, Carice van Houten,Amanda Crew Distribuidora: DeAplaneta Fecha de estreno: 15/04/16