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Hace unos años Joaquin Phoenix apareció vestido como un vagabundo, decía que había decidido dejar el cine y que iba a sacar un disco, parecía tan estrambótico que llegamos a creernos que todo aquello era cierto. Pero no, era un juego de metaficción enfocado a la realización del falso documental I’m Still Here. Posiblemente cuando el show de Shia LaBeouf empezó hace unos años, todos podíamos pensar que estaba jugando a lo mismo que Phoenix, pero mucho tiempo ha pasado, y ahora, mientras LaBeouf está encerrado en un cine durante 72 horas viendo su filmografía, simplemente porque quiere enseñarle al mundo que lo hace, nos toca preguntarnos: ¿Quién es realmente Shia LaBeouf?

Shia podría haber sido uno de esos juguetes rotos salidos de Disney Channel, estrella infantil en la serie Even Stevens, el actor supo encontrar la forma de convertirse en una estrella, algo bastante curioso porque Shia en la pantalla es un tipo falto de carisma, y aunque sus dotes interpretativas no son malas, tampoco estamos ante un prodigio de la actuación. Shia protagonizó la saga de Transformers e Indiana Jones y la calavera de cristal, proyectos por los que cualquier actor joven habría matado. Pero poco a poco empezó a desviarse de ese camino, empezó a despotricar de esas películas y a buscarse las habichuelas en otro tipo de cine.

Pero fue posiblemente en 2013, hace ya dos años, cuando el cambio de Shia LaBeouf comenzó drásticamente, para entonces rodó junto a Lars Von Trier, otro de esos hombres con polémica a las espaldas y que venía de ser declarada persona non gratta en el Festival de Cannes tras declarar que “entendía a Hitler” ante la estupefacción de Kirsten Dunst. Quizá se le pegó algo del director danés, o quizá decidió que había llegado el momento de Shia. El momento de Shia empezó con un corto que el actor filmó y que pronto se descubrió que era un plagio de un cómic de Dan Clowes. Sí, Shia pidió disculpas, pero sus disculpas fueron plagiadas de Yahoo! Respuestas, en aquel momento empezábamos a sentar que se le había ido la cabeza. Todo aquello continúo con el estreno de Nymphomaniac en el Festival de Berlín, donde el actor se presentó con una bolsa de papel en la cabeza que rezaba I’m not famous anymore.

Durante estos dos años, hemos visto a Shia rozar su lado más artístico y desinhibido en el video Fjögur píanó de Sigur Rós. Le hemos visto realizar estrambóticas performances que consistían en simplemente verle a él haciendo cosas. Le hemos visto realizar extrañas exposiciones artísticas que consistían simplemente en pedir perdón donde incluso declaró que había sido violado por un fan. Le hemos visto protagonizar extravagantes incidentes, desde pegarle un cabezazo a otra persona en un bar de Londres (por supuesto, quedó grabado), a ser expulsado de una obra teatral por pasársela fumando y blasfemando a los actores. Este Shia ha llegado hasta el punto en el que se encuentra ahora, encerrado en una sala de cine viendo toda su filmografía durante 72 horas, simplemente porque puede hacerlo.

El hombre que gritaba que “ya no era famoso”, es posiblemente más famoso que nunca, y lo es gracias a ese extraño y único personaje que ha creado. Ese actor carente de carisma se ha convertido en uno de los tipos más carismáticos del panorama actual alrededor del mundo, y lo ha hecho gracias a entender cómo funciona la información y las redes sociales en los tiempos que corren, posiblemente mejor que ninguna otra persona alrededor del mundo. Es por eso que hoy Shia no es solamente un tipo famoso, sino que es uno de los artistas más interesantes y extravagantes con los que nos podemos encontrar en este momento. Una especie de Andy Warhol moderno que entiende que el hecho de que la gente se mofe de él sirve para dotar de repercusión sus actos. Sí, muchas veces podemos decir que el arte moderno es complicado de entender, pero cuando algo trasciende de la manera en la que Shia LaBeouf lo está haciendo, es digno de tener en cuenta. El arte no está en sus actos, es el propio LaBeouf el que se ha convertido en la pieza de arte moderno más significativa de los últimos años. Que siga por ese camino, por favor.