No muy habitualmente puedes ver una comedia bien establecida en muchos festivales de alrededor del mundo. El género más antiguo del cine de ficción merece siempre más reconocimiento, estando a la sombra de los demás en cuanto a prestigio se refiere. En la sección Cinema amb Gràcia del BCN Film Fest nos encontramos con un filme que estuvo en la sección oficial de la Seminci, en el TIFF y en el BFI London Film Festival, por decir unos cuantos.

Después de varios años en Francia, Selma vuelve a Túnez para abrir su propia consulta psicoanalítica, justo después de que tenga lugar la revolución social y política. Su negocio tiene un éxito de demanda, pero para poder ejercer requiere un tipo de certificación especial de la que ella carece. Mientras intenta solucionarlo, Selma se reencuentra con un pasado que creía haber dejado atrás. La ópera prima de Manele Labidi tiene un claro carácter autobiográfico, siendo ella una directora franco-tunecina que habla de sus orígenes en una comedia claramente francesa, pero lo hace con un carácter satírico, sin dejar de desarrollar el mundo interior del personaje principal.

El guion está bastante pulido y goza de secundarios que dan mucho juego al humor, algunos algo caricaturizados, pero con un carácter universal que los hace entrañables desde cualquier país del mundo. El choque cultural que existe entre una sociedad como la tunecina y la psicología es interesante y el hecho de que todos esos pacientes hablen de sus problemas es un buen recurso para hablar de su país, los resquicios de antiguos regímenes y de su propia idiosincrasia.

El ritmo ligero de la película favorece su carácter lúdico y a la vez informativo, en un equilibrio muy bueno entre la risa y el disfrute con el retrato social, exagerado y siempre inofensivo, sin meterse en camisas de once varas. El símbolo que representa Freud en esta obra, además de personajes divertidos como el del panadero o la policía local provocan carcajadas, que, si bien no son continuadas, hacen que valga la pena con creces pagar la entrada. Manele Labidi domina el tono y la dirección de actores y crea algunos gags visuales bastante bien construidos, pero la estrella de la función es sin duda Golshifteh Farahani, la actriz franco-iraní, que está en pleno crecimiento en Hollywood después de trabajar con grandes directores de talla internacional. Farahani nos brinda una actuación muy medida y se adapta muy bien a los ritmos cómicos, dando pie a todos los secundarios para crear esa vis cómica.

No obstante, muchas veces se queda a medias en su retrato social, siendo demasiado amable y perdiendo la oportunidad de criticar algunos elementos de forma mas profunda. Echo de menos algo más de mala leche en determinados temas, siendo una película claramente feminista, pero que evita meterse en problemas.

En definitiva, una de esas películas agradables, luminosas y divertidas que cumplen con creces su cometido y más si las mezclas con un retrato social y una historia sobre volver a descubrir y a aceptar tus orígenes. Interesante debut cómico de Labidi.

Crítica escrita por Jaume Maneja