De la tercera jornada (algo más floja que las anteriores) podemos destacar sobre el resto la inmersión en la animación stop-motion del director y guionista Charlie Kaufman y la efectiva We Are Still Here, una historia de casas encantadas con fantasmas vengativos y un delicioso clímax final muy sangriento. Las decepciones han venido de la mano de la turca Baskin y el debut tras las cámaras del actor Joel Edgerton que nos han dejado un poco fríos.

Pero el cuarto día del festival nos ha dado muchas alegrías, empezando por la divertidísima The Final Girls, toda una carta de amor al género slasher. Con lo nuevo de Eli Roth, pese a las críticas negativas cosechadas en anteriores pases, lo hemos pasado en grande. Y por último ya entrados en la madrugada nos hemos dejado llevar (y enamorar) por la controvertida historia de amor en 3D de Gaspar Noé. Ha sido un día muy variado, completo y satisfactorio.

We Are Still Here Agárrame esos fantasmas

We are still here

Si, es cierto que lo que propone We Are Still Here lo hayamos visto ya cientos de veces, con un guión nada novedoso que no deja lugar a la sorpresa, pero es tal el mimo con el que se ha concebido la cinta que no podemos evitar rendirnos a sus pies. We Are Still Here rompe con las formas del terror contemporáneo, su ambientación y formato nos evoca a los años dorados de los 80, incluso el ruido de la imagen nos hace olvidar a ratos que nos encontramos ante una película del año 2015. Quizás su gran acierto resulta la elección de la pareja protagonista, un matrimonio entrado en la cincuentena que debe superar la dura pérdida de su hijo (en un momento en el que el cine de terror se ha visto invadido por cintas de y para adolescentes con las hormonas a flor de piel). We Are Still Here tiene más de The Innkeepers de nuestro querido Ti West que de la sobrevalorada Insidious del endiosado James Wan, lo cual para servidor es algo muy bueno. Con unos fantasmas realmente terroríficos y un frenético tramo final sorprendentemente gore (y atípico en este tipo de películas) creo que no me equivoco al decir que estamos ante la cinta de casas encantadas del año.

AnomalisaEn plena crisis existencial

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La vuelta tras las cámaras de Charlie Kaufman, guionista de tres joyas como ¡Olvídate de mí!, Adaptation y Cómo ser John Malkovich, después de dirigir su ópera prima Synecdoche, New York allá por 2008, se ha hecho larga, pero viendo el resultado de Anomalisa podemos confirmar que ha merecido la pena.

Su protagonista es Michael Stone, un reconocido escritor de libros de autoayuda atrapado en una deprimente y monótona vida, desesperado por encontrar alguien que le devuelva la ilusión y haga que su día a día vuelva a tener sentido. No es casualidad que al resto de personajes que se dan paso durante la cinta les doble la misma persona (tanto hombres como mujeres poseen voz masculina) acentuando esa desconcertante sensación de indiferencia ante todo lo que rodea al protagonista.

Con una animación en stop-motion rozando el realismo más puro y representada en lugares de paso tan impersonales como un avión, un bar de hotel, un taxi o un sex-shop, como si de una pesadilla se tratase, Anomalisa supone un crudo retrato de la crisis existencial por la que atraviesa el escritor.

Es entonces cuando entra en escena la insegura Lisa (a la que presta su voz Jennifer Jason Leigh) un soplo de aire fresco para el protagonista y en la que cree encontrar esa excitante vía de escape que tanto necesita, toda una anomalía dentro de ese mundo en el que se encuentra atrapado (de ahí viene tan original título).

Pero como bien sabemos, todo en la vida es pasajero. Esa persona surgida de la nada que rompe con los esquemas de nuestro día a día con el tiempo dejará de suponer una novedad pasando a ser alguien más dentro de la rutina que nos toca vivir, devolviéndonos de nuevo a la oscuridad más deprimente.

BaskinPotencia visual desaprovechada

Baskin

Desde Turquía nos llega una de las películas que prometían causar más furor dentro del festival. Y así ha sido, elogiada por muchos y aborrecida por otros tantos, el director Can Evrenol retoma el argumento de su corto Baskin (2013) para deleitarnos con un insano descenso a los infiernos. El mayor problema de la película es una trama innecesariamente alargada que durante una hora no nos cuenta absolutamente nada que nos haga mantener la más mínima atención, y cuando por fin llegamos a ese potente tramo final nos sabe a muy poco.

Cierto es que el realizador turco apunta maneras y durante ese clímax sangriento y sucio, repleto de torturas totalmente explícitas, me vinieron a la cabeza nombres de la talla de Rob Zombie o Clive Barker. Habrá que seguirle la pista.

The Gift A caballo regalado no le mires el diente

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El actor Joel Edgerton se estrena tras las cámaras con este thriller del que también firma el guión. Si hay algo que le exigimos a este género de películas es que consigan mantener nuestra atención durante toda su duración, y en este cometido The Gift cumple. El manejo de la tensión y del suspense es acertado, incluso hay un par de sustos que hicieron saltar de la butaca a más de uno en el Auditori, pero hay algo en la cinta que falla. La trama de una pareja que se ve acosada por un viejo amigo donde nada es lo que parece ya la hemos visto mil veces, incluso el giro final parece calcado de una película española (infinitamente superior a The Gift) estrenada hace cuatro años. Muchos aplausos y comentarios buenos al acabar la proyección, pero los que estamos muy familiarizados con el género no podemos evitar salir con la sensación de haber visto un telefilm más, muy correcto eso si, pero poco más.

The Final Girls El homenaje que el slasher necesitaba

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No podéis negar que uno de los sueños de todo amante del terror sería vivir en nuestras propias carnes una película slasher y precisamente esto es lo que propone la divertidísima The Final Girls, el bombazo del pasado SXSW, donde un grupo de adolescentes acaba dentro de una película slasher y deberán hacer frente al psycho killer de turno.

Si hay un subgénero de películas dentro del terror repleto de tópicos ese es el slasher, y The Final Girls toma cada uno de ellos y los parodia con tanto cariño y respeto convirtiéndose en toda una declaración de amor. Más cercana en tono a Tucker & Dale contra el mal que a La cabaña en el bosque, el principal cometido de la película es entretener y lo consigue gracias a unos diálogos tremendamente inteligentes y a un desarrollo que saca el máximo partido a todos los clichés del género resultando un sobresaliente ejemplo de metacine que ha sido capaz de dejar a toda la sala enamorada. The Final Girls da todo lo que se esperaba de ella y más. Los aplausos, carcajadas y diversión están asegurados.

Solo nos queda cruzar los dedos y esperar ansiosos una segunda parte (secuela y slasher van siempre de la mano) y viendo el desternillante final de la película no me extrañaría que nos llegase en poco tiempo.

Ojito con las tomas falsas durante los créditos finales, la guinda del pastel para una de las mejores películas del festival.

Knock KnockHard Candy meets Funny Games

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El enfant terrible del terror ha vuelto. Eli Roth regresa al festival de Sitges y deja de lado la sangre y el torture porn más explícito al que nos tiene acostumbrados para presentarnos un simpático y morboso thriller que bien podría suponer el resultado de mezclar Hard Candy con cualquier home invasión. Con un argumento exageradamente parecido al de ésta primera (ganadora del premio a la mejor película en el festival de Sitges hace 10 años), Knock Knock salva los muebles gracias a unas Ana de Armas y Lorenza Izzo en estado de gracia, dando vida a dos jóvenes dispuestas a hacérselo pasar muy mal a todo hombre capaz de cometer denigrantes actos con menores. Le toca a un poco entregado Keanu Reeves hacer frente a éstas dos crazy bitches, y el pobre al igual que le pasaba a Patrick Wilson en Hard Candy va a sudar la gota gorda.

No veo mucho de Roth en la película, pero el entretenido y muy loco juego que propone hace que sea una más que correcta opción para pasar el rato.

Love Así es el amor

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Dejemos a un lado la polémica (excesiva e innecesaria) de las escenas de sexo explícito arrastrada por la película. El nuevo trabajo de Gaspar Noé, director de Irreversible y Enter The Void, al contrario de lo que la mayoría opina es mucho más que un sinfín de sexo (para servidor totalmente justificado). Love es una cruda historia de amor y como en todas ellas la pasión más primitiva tiene cabida. De una belleza incalculable y una estética que hipnotiza, Noé nos adentra en el mundo de los sentimientos más profundos, acompañando a la pareja protagonista por distintas fases de su relación.

Está claro que Love es una película que la amas o la odias, que puede verse perjudicada por todo el morbo que la rodea, pero si consigues ver más allá se convertirá en toda una experiencia visual y emocional, y es que pocas películas son capaces de plasmar en una pantalla el amor de una forma tan real como lo hace ésta sin ningún tipo de miedo ni complejos. Después de meditarla y reposarla, a día de hoy para servidor es lo mejor visto en el festival. No consigo sacarme de la cabeza ese final desgarrador en la bañera, del cual todavía sigo intentando recomponerme. Una maravilla.