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Con una sólida y prolífica carrera a sus espaldas, León de Aranoa se calza esta vez las botas de montaña para presentar en la Quincena de realizadores de Cannes Un día perfecto, su última obra protagonizada por Benicio del Toro y Tim Robbins. El guión, que parte de la novela de Paula Farias Dejarse llover, explora las relaciones de un grupo de voluntarios que trabaja para potabilizar el agua de los pueblos en pleno conflicto de los Balcanes. Aunque goza de un inicio que muchas películas de acción para sí quisieran, el film del director español se pierde en un derrotero de ofensivas e ideales que no hacen si no empañar una premisa perfecta, con un brillante potencial y bastante bien llevada a lo largo de la hora y media que dura la cinta. Del Toro y Robbins atestiguan, una vez más, su capacidad camaleónica y brillante sintonía para meterse en la piel de dos personajes con perfiles muy diferentes y que probablemente conformen el principal reclamo de una obra que no será recordada como la mejor de su creador.

El cuerpo de un señor muy gordo se ha caído a un pozo. Mambrú (Del Toro) y Sophie (Mélanie Thierry) intentan sacarlo con una rudimentaria polea, pero debido al peso la cuerda se rompe y el cadáver vuelve a caer en el agujero, imposibilitando la limpieza y potabilización del pozo. Con esta brillante metáfora da comienzo el día perfecto de Aranoa, un retrato hipnótico y efectista sobre las 24 horas de un día cualquiera en la vida de un grupo de voluntarios de la ONG llamada Aid Cross Borders. Su principal labor, aunque es de lo que menos habla la cinta, es la de asegurar una cierta calidad de vida para los miles de afectados por el conflicto balcánico de 1995, en un territorio sacudido por bombas y minas anti persona. Para ello contarán con la ayuda de B (Robbins), un putero de aspecto tosco pero con un interesante sentido del humor; Damir, un traductor de pocas palabras; y Katya, que se suma al grupo en el último momento y con la que Mambrú mantuvo una breve relación sentimental. La labor humanitaria de la brigada se ve constantemente entorpecida por problemas burocráticos, de idioma y de logística, muchas veces absurdos, como la escena de la vaca muerta en medio del camino o el perro rabioso que les impide el acceso a una de las viviendas destruidas. Pero aunque nosotros nos coloquemos a pie de convoy, y tal y como afirma Boyero en su crítica de El País, vemos la acción distanciados, con un cierto espacio (no sabemos si previamente pactado o accidental) entre lo que sentimos y lo que pasa en pantalla. No hay sensación de peligrosidad, sino más bien de un road trip entre colegas que se toman la guerra como pretexto para soltar diálogos vacuos sobre la complejidad de las relaciones interpersonales. Cuanto todo falla, Aranoa apela al humor, fácil y efectivo, que logra cautivarnos lo suficiente para mantenernos anclados a la butaca. El resto le toca salvarlo Del Toro y Robbins.

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Las lagunas de la cinta tampoco se deberán al coste de la producción, modesta pero visiblemente más ostentosa que los últimos títulos de Aranoa, que se ha dejado seducir por el poder del dinero. Eso no quita que la fotografía de Un día perfecto, a veces más documental que de ficción, sea otro de los principales reclamos del director, que filma con mano diestra praderas interminables y desiertos rocosos. La historia se mueve a placer a través de los “posibles” conflictos internos de los personajes, que sirven para desahogar el ritmo cuando el peso de la trama se hace demasiado excesivo. Lo realmente atractivo es buscar entonces dicho nivel emocional, ya que, a simple vista, no existe ninguno. Incluso cuando el grupo se queda tirado en medio del desierto porque no saben cómo sortear una vaca muerta y deciden ponerse intensos, nos da la sensación de estar ante un nuevo sketch de Friends. El drama bélico pasa a un segundo plano, aunque en el fondo, siempre ha estado ahí.

Un día perfecto es un ejercicio interesante y de visionado obligatorio para todos los amantes del cine de Aranoa, aunque no es su mejor carta. Atrás quedan los dramas de índole social y más austeros que le encumbraron como creador como Los lunes al sol o Princesas, para dar paso a un producto supeditado al star system. No hay que negar que tal vez Del Toro y Robbins juegan un papel fundamental a la hora de distribuir la cinta, pero también son el eje clave sobre el que vertebra la historia. Tampoco vamos a desmerecer las constantes pulsiones de un reparto que funciona pero no enamora. Tal y como apunta Boyero, la película se merece sin duda un esfuerzo del espectador, ya sólo por el empeño y el amor que le profesa su creador y que puede palparse en la pantalla. A juicio de cada uno quedará si somos capaces de sobreponernos al efectismo de la historia y descifrar su lectura oculta o seremos víctimas de ella, no escogiendo correctamente el lado de la vaca que debíamos rodear.

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Ficha técnica:

Título original: A Perfect Day Director: Fernando León de Aranoa Guion: Fernando León de Aranoa Música: Arnau Bataller Fotografía: Alex Catalán Reparto: Tim Robbins, Benicio del Toro, Olga Kurylenko, Mélanie Thierry, Fedja Stukan,Eldar Residovic, Sergi López Distribuidora: Universal Fecha de estreno: 28/08/2015