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Las historias cruzadas están un poco pasadas de moda. En serio, no lo digo a malas, pero hay que ser consciente cuando algo se quema de tanto usarlo. Su momento pasó. Hay que soltar su mano y dejar que vivan en libertad, lejos del cine. Reconozco que yo también pensé alguna vez que lo de contar historias cruzadas era algo supermolón y que si alguna vez dirigía algo me gustaría que fuera de ese estilo. Rollo el guión de historias cruzadas definitivo. Tenía ideas y todo. Pero luego, claro, te paras a pensar, lo maduras durante un tiempo, y te das cuenta de lo trillado que está eso que tú creías que era la panacea. Porque, seamos honestos, escribir historias cruzadas es ir a lo fácil. Solo tienes que tener varias ideas semiatractivas, que pudieran valer para un corto, y luego entrelazarlas de una manera sorprendente e inesperada sobre una trama maestra que, en realidad, suele ser muy, muy simple. Este método invita a que las historias tiendan a ser rocambolescas, cómicas, siempre con personajes con roles diferenciados y, normalmente, que unas sean más secundarias que otras. Muchas veces, la película se sostiene por las historias más pequeñas que son las que esconden verdadera genialidad. Es pura estadística, si tu guión tiene diez historias entremezcladas, tienes que ser muy paquete para que una de las diez no sea algo brillante. Pero sigo, estas películas guardan otro bonus track: el desfile de estrellas. El tener una cantidad generosa de papeles más o menos bien repartidos es un imán para intentar llenar el cartel de caras conocidas que no dejen tiempo a la gente de pensar qué es lo que van a ver. Qué más da, si sale Julia Roberts, Hugh Grant, Sandra Bullock, ‘el tipo ese británico… cuando lo veas sabes quién es’ y una estrella ajena al cine, qué se yo, Michael Jordan.

Con todo esto quiero llegar a que Paul Haggis se metió en esto del cine con una de estas historias, Crash, y no sé si fue por el momento, por el plantel de actores, por la temática comprometida o porque la película era realmente buena, pero triunfó por todo lo alto. Multipremiado y en la cumbre se convirtió en un hombre a tener en cuenta. Un hombre que, diez años después, decide darle otra oportunidad a su ex que tanto bien le hizo en su día. De hecho, está tan convencido, que decide que su nueva tanda de historias cruzadas tiene que ser injustificadamente dramática. Hace unas llamadas, consigue un reparto jugoso encabezado por Liam fucking Neeson, divide las localizaciones en tres países diferentes y empieza a darle caña. Creo que alguien debería haberle dicho en ese momento que, a lo mejor, tenía que pensárselo un poco más. Que a lo mejor esto de las historias cruzadas aburre un poquito y que, si tiene tres historias relativamente decentes que contar, no es necesario que se busque una excusa ratonera para entrelazarlas entre sí.

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Porque eso es En Tercera Persona, un puñado de historias con personajes que ya conocemos que se intentan entrelazar desesperadamente y que, aunque no haya por dónde cogerlo, acaban haciéndolo a la fuerza. La historia que se supone que da cuerpo a todo, la de Bryan Mills Liam Neeson y Olivia Wilde, aparte de no tener miga, sólo toca tangencialmente la historia de Mila Kunis y James Franco (que no le importa a nadie) a través de un tercer personaje en común. Y, como está ahí pululando la historia de Adrien Brody en Italia, se mete a presión en el puré con el cliché más grande que pudieron encontrar. A todo esto Kim Basinger pasa por la película igual que pasa la tarde en su casa. Y es curioso, porque las historias no llegan a ser malas. Tienen un punto de partida “realista” (remarco ese entrecomillado) y la de Brody incluso resulta entretenida a pesar de estar alargada hasta el hastío. Además, los actores están bien, cada uno en su línea. Pero la película sigue sin funcionar. No ayuda que Paul Haggis tenga una visión del mundo y las personas desalentadora y deprimente que sube los niveles de drama a la estratosfera y cierra la mayoría de las tramas de forma horrible, cual demiurgo descontrolado que castiga a todas sus creaciones. Deberías relajarte un poco, Paul. Y mírate, por ejemplo, Relatos Salvajes. ¿Ves? No se entrelazan. A lo mejor eso es lo que se pone de moda, quién sabe.

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Ficha técnica:

Título original: Third Person Director: Paul Haggis Guión: Paul Haggis Música: Dario Marianelli Fotografía: Gianfilippo Corticelli Reparto: Liam Neeson, Mila Kunis, Adrien Brody, Olivia Wilde, James Franco, Moran Atias, Maria Bello, Kim Basinger Distribuidora: Universal Fecha de estreno: 27/02/2015