Una de las grandes figuras de la ciencia ficción es el capitán Kirk de la serie Star Trek, el verdadero capitán Kirk, no Jean-Luc Picard o Jonathan Archer y, desde luego, no el capitán Kirk de Chris Pine. Nos referimos a William Shatner, el verdadero capitán de la nave Enterprise, ídolo que, debido a los estándares de Hollywood, nunca podrá ser nominado a ningún premio de la Academia. Sabedores los jefazos de la industria de tamaña injusticia, pergeñaron en 2012 un plan para que William Shatner tuviera su merecido premio, su Oscar o, al menos, su momento en la ceremonia.

En una gala conducida brillantemente por Seth McFarlane asistimos en cierto momento al sueño húmedo de todo trekkie, al mayor y más necesario ajuste de cuentas de la Academia que, conscientemente o no, premiaba al mito que es William Shatner y el capitán Kirk con una aparición estelar desde el siglo XXIII (min 4:50 en adelante).