Menahem

El director y productor Menahem Golan ha fallecido a los 85 años en su Israel natal tras perder el conocimiento cuando se encontraba paseando por los alrededores de Jaffa.

Golan fue el padre del gran cine de acción de los años 80. A él le debemos el salto al estrellato de gente con Steven Seagal, Jean-Claude Van Damme o Chuck Norris.

Hijo de inmigrantes polacos, Menahem Golan nació el 31 de mayo de 1929 en la ciudad israelí de Tiberias.

Golan empezó dirigiendo en Israel, apadrinado por Roger Corman, en 1963 dirigió El Dorado, y un año después produjo Sallah Shabati, que ganó el Globo de Oro a la Mejor película extranjera y consiguió también una nominación al Oscar. Pero su éxito llegó cuando se afincó en Hollywood. Junto a su primo Yoram Globus, compraron la compañía Cannon Films que en esos momentos se encontraba en bancarrota. Pronto empezó a hacerse un nombre en la serie B de Hollywood. Fue sobre todo a raíz del éxito de Yo soy la justicia, secuela de El justiciero de la ciudad, con Charles Bronson, cuando empezó a labrarse un nombre.

Durante los años 80 la compañía Cannon gozó de esplendor, películas como El guerrero americano, Lifeforce, Desaparecido en combate, Invasores de marte, La matanza de Texas 2 o Masters of the Universe además de otras dirigidas por él como la extraordinaria Yo, el halcón o Delta Force, se convirtieron en un éxito instantáneo. Pero Golan también fue un productor arriesgado e invirtió en películas como El tren del infierno de Andréi Konchalovski, el Otelo de Franco Zeffirelli, El rey Lear de Jean-Luc Godard o Love Streams de John Cassavettes que se alzó con el Oso de Oro en el Festival de Berlín.

A finales de los 80 y tras los fiascos de películas como Superman IV, la compañía empezó a mostrar graves problemas financieros, y en 1989 entró en bancarrota y fue comprada por la compañía francesa Pathe. En 1992 Golan regresó a Israel donde se quedó por el resto de sus días sin dejar de trabajar como productor tanto teatral como cinematográfico.