united_day_2011-a-l

En el equipo de La Cabecita, además de ser (evidentemente) grandes aficionados al cine lo somos también al fútbol. Tenemos de todo, a madridistas y culés, aficionados de los dos Atléticos, el de Bilbao y el de Madrid, también del Valencia y quizá alguno más que no recuerde ahora. Sin embargo, por llevar la contraria yo no soy de ninguno de esos equipos, es más, no soy aficionado de un equipo español si no de uno inglés. Hay quien atribuye su favoritismo hacia un equipo a fuerzas místicas y superiores, otros a sus ancestros y luego estamos los que, como yo, somos aficionados a un equipo debido a una o varias (felices) casualidades.

Y aunque no escribo esto para describiros el por qué de mi afición es necesario al menos poneros sobre aviso sobre por qué elegí esta película en nuestro especial, poneros sobre aviso por si percibís visos de fanatismo, claro, porque, como habréis averiguado soy aficionado del Manchester United. Y como tal  debo ser consciente de su historia, más aún en tiempos de vacas flacas (flaquísimas) como los que vivimos ahora por Old Trafford, tiempos en los que preferimos mirar atrás, saborear los tiempos mejores y esperar que se repitan.

No obstante la historia que narra United no es ni mucho menos deseable de que se repita pero es digna de ser recordada, por sus causas y sus (casi todas tristes) consecuencias.

En Reino Unido es muy frecuente encontrar películas pensadas para la televisión, a modo de telefilm pero con una calidad y producción bastante buenas que las elevan por encima de gran parte de sus hermanas extranjeras. En este caso podemos hablar de un caso así con United, dirigida por Mark Strong, conocido en el mundo de las series británicas por sus trabajos en Doctor Who, Downtown Abbey o Broadchurch.

United

En ella se nos cuenta el episodio más trágico de la historia del United y uno de los más trágicos del fútbol mundial, que tiene una fea costumbre de golpear al fútbol inglés con cierta frecuencia, el desastre del 58, un accidente aéreo que diezmó al que probablemente fue el equipo más prometedor de la historia del fútbol inglés, los ‘Busby Babes’ capitaneados por el afamadísimo entrenador Sir Matt Busby y que se consideraba una plantilla tan precoz como prodigiosa.

La historia parte de días antes del accidente para mostrar quiénes fueron esos jugadores y transcurre por los eventos más significativos del mismo de la mano del entrenador del equipo, Sir Matt Busby (Dougray Scott), uno de los jugadores más prometedores y considerado el mejor jugador inglés de la historia, Bobby Charlton, interpretado por el fantástico Jack O’Connell y el que fue la mano derecha del entrenador y su reemplazo durante el accidente, Jimmy Murphy (David Tennant) que se hizo cargo del equipo en los tiempos más duros del equipo. Así, de una forma bastante sencilla pero evidentemente emotiva se nos transporta al Manchester más triste, al que perdió toda la ilusión en un momento.

Las pretensiones de la cinta no son más que contar esta historia y no resalta especialmente (ni desentona, claro está) en ningún ámbito aunque es muy melodramática y aunque una historia así debe serlo no es mi manera favorita de narrar este tipo de historias, pero como digo, es un encomiable esfuerzo y un más que satisfactorio resultado el que consigue United. El fútbol esconde millares de historias épicas, fascinantes, tristes y felices que nunca se han llevado a la pantalla; no es precisamente un tema que el cine haya tocado mucho pero con obras así se tienen unos notables (aunque escasos) reflejos del fútbol en la gran pantalla.