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Fue a finales del año pasado cuando pudimos ver la primera parte de la última obra que ha engendrado uno de los cineastas más polémicos del panorama cinematográfico actual, el danés Lars Von Trier. Y no ha sido hasta principios de 2014, un mes más tarde, cuando hemos conocido el desenlace de Nymphomaniac. Una historia dividida en ocho capítulos, cinco de los cuales ya vimos en la primera parte, narrados por Joe (Charlotte Gainsbourg) a su eventual cuidador Seilgman (Stellan Skarsgård), después de que éste la encontrara tirada en un callejón y gravemente herida. La segunda parte y sus tres episodios restantes siguen fieles al mismo tono y estructura que nos presentaba el director en la primera, lo cual es lógico porque hay que entender esta película como un todo a pesar de la molesta división. Y es que la configuración en capítulos ayuda además a situar al espectador en los diferentes estados de la vida de la protagonista hasta llegar al presente de la historia.

Habíamos dejado a Joe en un primer plano en el que ella afirmaba no sentir absolutamente nada. Mientras mantenía relaciones sexuales, un fundido a negro dejaba en el aire el destino de la joven ninfómana entonces interpretada por una excelente y debutante Stacy Martin en el papel. La cual recuperamos brevemente para dar paso a una elipsis de tres años que nos lleva ahora sí definitivamente a Charlotte Gainsbourg, que protagoniza el resto de la cinta. Encontramos a una Joe en busca del placer perdido que ansia recuperar, aunque sea a base de medidas desesperadas, con la capital presencia de Jamie Bell (K) en este capítulo. Al mismo tiempo que en el presente de la historia se nos revelan algunos aspectos de la personalidad de Seilgman que establecen un claro paralelismo con el personaje de Gainsbourg.

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La segunda parte es considerablemente más dura e intensa que la primera, pero no únicamente por la fuerza de sus imágenes, sino por las exigencias de una historia que va en un “crescendo” importante hasta prácticamente el final de la misma. Y que, como la primera, no censura ni oculta nada al espectador. Amén de seguir incidiendo en ese análisis concienzudo sobre la sexualidad en el mundo y la sociedad en la que vivimos, a través del personaje de Joe y sus conversaciones con Seilgman en las que este nuevamente saca a relucir comparativas de carácter religioso y/o artístico a las experiencias que ella le confiesa. Duelos dialécticos en los que Joe se declara como una persona mucho más pesimista y con una mirada más desoladora sobre la sociedad que él. Es posible que el mismo Lars Von Trier hable a través de ella en algunas ocasiones.

Así como en la primera parte, el capítulo 3 “Mrs. H” se permitía una escena en la que afloraba el humor con una Uma Thurman actuando de forma surrealista en una situación ya de por sí surrealista, aquí vuelve a ocurrir en una escena que pudiendo haber resultado verdaderamente grotesca, Lars “ridiculiza” y “suaviza” dando al espectador un respiro ante una historia de carácter tan vehemente. Si en la primera parte nos contaba el despertar sexual de Joe y en cierto modo su completa transformación en ninfómana hasta perder la capacidad de “sentir”, en la segunda la protagonista busca recuperar esa sensación y se reivindica como lo que es: una ninfómana y no una “adicta al sexo” como le obligan a admitir en un momento concreto de la cinta.

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Con el personaje de Willem Dafoe (L) y Mia Goth (P), Lars Von Trier completa la historia de Joe y el último capítulo titulado “The Gun” con la sensación de haber cerrado un ciclo e iniciado otro en su protagonista. Y en cierta ambigüedad nos dejará a la hora de intentar adivinar si estamos ante uno de los personajes femeninos más fuertes de su filmografía. Un servidor entiende que sí, a pesar de todos los grises que nos encontramos en esta película y en lo difícil que resulta extraer unas conclusiones adecuadas sobre todo lo que el danés nos quiere contar. Porque nunca una historia puramente sobre sexo se había manifestado tan artística y con tantos matices, no solo en su protagonista sino también en los diálogos y en su simbolismo visual. Una obra para revisar y que seguro en su versión íntegra y sin interrupciones conseguirá arrojar luz sobre algunas cuestiones que se antojan algo herméticas en este primer visionado por separado. Y es que el cine del danés es así, y para prueba la escena final de la película, que resulta tan desconcertante como fascinante y brillante. Las películas de Lars Von Trier no duran únicamente el tiempo que aparecen en pantalla, y esta última no es una excepción.

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Ficha técnica:

Título Original: Nymphomaniac – Volume II Director: Lars von Trier Guión: Lars von Trier Fotografía: Manuel Alberto Claro Reparto: Charlotte Gainsbourg, Stellan Skarsgård, Shia LaBeouf, Willem Dafoe, Jamie Bell, Connie Nielsen, Christian Slater, Jesper Christensen, Uma Thurman, Jean-Marc Barr, Caroline Goodall, Charlotte Rampling, Kate Ashfield, Saskia Reeves, Stacy Martin, Jens Albinus, Nicolas Bro, Sophie Kennedy Clark, Mia Goth, Omar Shargawi, Severin von Hoensbroech Distribuidora: Golem Fecha de estreno: 24/01/2014