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Si me pidieran que defendiera a un director de esos muchos que no están valorados a la altura de lo que realmente merecen, uno de los nombres que sin duda pasarían por mi cabeza sería el de James Gray. En su breve filmografía el realizador ha pasado del neo-noir de Little Odessa, La otra cara del crimen o La noche es nuestra al melodrama puro y duro de Two lovers. Lo ha hecho con una marca distintiva, un gusto exquisito por la marca visual y un guión en el que siempre ha profundizado con gran talento en la intensidad de las acciones. Porque si algo es el cine de Gray es sin duda visceral. Un cine visceral, del que nace en el estómago para explotar en la pantalla, un cúmulo de emociones y sentimientos siempre desarrollados de manera cuidada y brillante. Un cine de esos que atrapa por completo al espectador, como un maremágnum emocional en el que sus personajes siempre son empujados al límite y deben saber salir de esas situaciones con más estómago que raciocinio, acabando, siempre, en una ineludible tragedia. No entiendo muy bien porque un realizador que en veinte años ha dirigido 4 películas tan soberbias como ésas, aún no ocupa un sitio de lujo como uno de los más grandes realizadores del cine actual, y es que el cine a veces es demasiado injusto.

Su quinta película, titulada ilógicamente en España El sueño de Ellis, un nombre que no sabemos demasiado bien de dónde sale, sigue el camino que inició en esta nueva etapa con Two lovers dejando el thriller de lado para centrarse en el melodrama puro y duro, una evolución que era lógica en su cine si vemos la forma en la que siempre canalizó las emociones de sus personajes. Sin embargo, pese a que estéticamente estamos claramente ante una película de Gray, ésta resulta tan fría que parece sorprendente que provenga de la misma mano que hace unos años firmó esa apasionante Two lovers.

El sueño de Ellis nos traslada a los años 20, en la época en la que grandes barcos de inmigrantes llegaban de Europa a Estados Unidos con la esperanza de lograr una nueva vida. Allí, una inmigrante polaca verá como no le es permitido entrar en Estados Unidos, mientras que su hermana, enferma, es puesta en cuarentena en la isla de Ellis. La única salida que le queda a este inmigrante es aliarse con un productor de varietés y proxeneta que le brindará la opción de trabajar para él y de poder sacar a su hermana de esa isla donde la han dejado retenida.

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Como decíamos, James Gray, es un gran esteta, sus planos largos y sus encuadres siempre perfectos, dan la sensación de estar presenciando la más bella de las fotografías, sólo hace falta ver ese plano final donde dos caminos divergen separados por una mancha en la pared que representa esa libertad que hay la entrada de Nueva York para asombrarse de su espléndida inteligencia para tratar la imagen. Es un realizador que parece anclado en los años 70, la estupenda fotografía de Darius Khondji remite directamente al trabajo de Gordon Willis en El padrino. Es más, la primera escena de la película bien podría haber estado presente en la segunda película de la trilogía de Francis Ford Coppola. Con este cuadro, tan bella y perfectamente formado, uno podría pensar que Gray lo tiene todo para crear un intenso y fascinante melodrama, y sin embargo, El sueño de Ellis padece de dos cosas que jamás creía que podría ocurrir en una película de un cineasta como Gray, es una película fría e inane, sin dejar ningún trazo de pasión, pero además, lo peor de todo, es que es una película aburrida.

No hay fuerza en una historia de amor que se ve lastrada por el carácter de un personaje protagonista que resulta de lo más irritante. No ayuda en ello tampoco la interpretación de Marion Cotillard, una actriz que cuando tiene la oportunidad de lucirse me parece maravillosa, pero que aquí deambula como alma en pena, totalmente mustia, como un perro apaleado. El personaje de Ewa necesitaba una actriz con mucho más carácter y fuerza que la que Cotillard es capaz de imprimirle. Pero sería injusto culpar de todo esto a Cotillard y no a la pésima construcción de su personaje, todas sus relaciones están mal perfiladas, reiterando y subrayando una vez y otra vez en lo mismo. Dentro de ese triángulo amoroso, nada parece interesar salvo cuando Jeremy Renner y Joaquin Phoenix comparten la pantalla, es ahí cuando la película realmente crece enteros, cuando de verdad se desata toda esa pasión a la que nos tenía acostumbrado Gray en su cine. Pero por desgracia, estos parecen pocas más que meras excepciones, pequeños despuntes, en una obra que siempre circula de forma completamente plana.

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Sí, si hay un director al que defendería a capa y a espada por lo desconocido que es, ése es James Gray. Es por esto que toparnos con una película como El sueño de Ellis, es una completa decepción, porque toda esa pasión que me había enamorado por completo en el cine de este sabio director, se omite por completo para la realización de una película completamente sosa, aburrida. Un triste filme que desde luego está muy lejos del nivel de la filmografía de su realizador.

Ficha técnica:

Título original: The immigrant Director: James Gray Guión: James Gray, Ric Menello Música: Chris Spelman Fotografía: Darius Khondji Reparto: Marion Cotillard, Joaquin Phoenix, Jeremy Renner, Angela Sarafyan, Antoni Corone, Dylan Hartigan, Dagmara Dominczyk Distribuidora: Vértigo Fecha de estreno: 27/06/2014