La segunda jornada de la Sección Oficial ofrecía uno de los platos más interesantes, la británica Mr. Turner, biopic del pintor William Turner al que da vida Timothy Spall. Recibida de manera generalmente positiva, sin excesivo entusiasmo, la nueva obra de Mike Leigh que ya ganó la Palma de Oro por la maravillosa Secretos y mentiras, era sin duda de las más esperadas de este festival.

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Durante gran parte del metraje Mike Leigh sabe mantener el interés del espectador hacia un personaje que crea curiosidad y desasosiego, pero como ya le ha ocurrido en otras ocasiones alarga innecesariamente lo que pretende contar. Nadie parece haberle convencido en el montaje de que conviene aligerar. A esta película le sobra más de media hora. Y es una pena.

Carlos Boyero (El país)

Con una precisión de cirujano, ‘Mr. Turner’ rastrea las huellas de la perenne imperfección del mundo. No se trata, para entendernos, de una película de época al uso. Al contrario, el director juega a buscar las grietas, a hurgar en los defectos, a dar con la profunda injusticia de un tiempo fundamentalmente arrogante. Fuera esplendor. Y así, hasta radiografiar el hueco, el vacío que se abre necesariamente entre la naturaleza y la vida; entre la realidad y el deseo; entre el hombre y el artista. El resultado es una película tan dolorosamente bella como magnética.

Luis Martínez (El mundo)

Tiene la peculiaridad de la interpretación de su habitual Timothy Spall, ese hombre con cara de perro pachón que consigue un retrato del pintor muy lleno de gruñidos, ordinarieces y extravagancias artísticas. La película es eterna, y no por lo que mantendrá en la memoria de los tiempos, sino porque dura dos horas y media que resbalan y resbalan.

Oti Rodríguez Marchante (ABC)

Lo que prometía ser un tostón importante ha resultado ser una de las mejores películas del británico. Pese a que por momentos es más fácil de admirar que de disfrutar, su repaso de la vida del pintor romántico JMW Turner deja claro que es perfectamente posible hacer un biopic que no convierta la vida de su protagonista en un mero cliché en tres actos.

Nando Salvá (Cinemanía)

Puede que Leigh aspire a reflexionar sobre el arte de Turner de una forma sutil –hay que reconocer que la fotografía de Dick Pope es rica en contraluces y diversidad de texturas–; sin embargo, es más probable que su personalidad como director no le predisponga a adentrarse de lleno en el arte del conocido como “el pintor de la luz”.

Manu Yanez (Fotogramas)

En esa sorprendente capacidad de Mr. Turner para recrear en la pantalla las obras pictóricas de su protagonista, efecto al que ayuda la pausa que otorga Mike Leigh a sus encuadres, encontramos las mayores virtudes estéticas de una cinta en la que perdonamos algún redundante exceso en la interpretación de Timothy Spall y es que querer subrayar por el gesto lo ya definido por la imagen denota cierta falta de fe por parte del director en sus propias posibilidades… o en la de los espectadores, lo cual quizá sea más grave.

Martín Cuesta (Cinemaadhoc)

Mr. Turner cierra a negro con la certeza de haber pulido el retrato del artista, su evolución (o involución) y sus devaneos pictóricos. No ha ayudado Leigh a mejorar el aspecto desaliñado y grosero de Turner, pero le ha convertido en un personaje enigmático de sobrado recorrido para el análisis y el comentario. Una película muy buena.

Emilio Doménech (Cinefagos)

A lo largo de dos horas y media, Leigh va mostrando retazos de la vida adulta del pintor de la luz y las atmósferas. Sin seguir una peripecia concreta, un magnifico Spall, aspirante claro al premio a mejor actor, va abriendo la feroz humanidad de un hombre que gruñe como un animal, pero que ve literalmente el alma del mundo en sus neblinas, mares e inviernos. Brutal, intensa y profundamente humana, Mr Turner es además un viaje visual a la paleta del pintor y que desde ya mismo huele a premio.

María Guerra (La Script) 

“Mr. Turner” se nos antoja un flaneur perdido, consciente de la naturaleza cruel y bruta del ser humano, pero que sabe observar y encuadrar la naturaleza de lo extracorpóreo y divino, mientras la rudeza de su cuerpo y de sus actos hace que camine patizambo, que esboce retorciéndose, respirando agitadamente, fornicando de la manera más salvaje y todo esto mientras su mirada consigue filtrar una pequeña pero vibrante luz en sus impresionantes, titánicos cuadros.

Esther Miguel (Videodromo)

Leigh se la juega y acierta de lleno. Su ”Mr. Turner” es un biopic total. No es sólo un estudio magistral de personaje(s) (comprometido pero nunca sumiso), sino una mirada crítica (en el buen sentido, y también en el más severo, como tiene que ser) a una época, pero sobre todo a la invariable manera que el ser humano tiene de acercarse al arte. Con asombro y respeto, pero también con miedo y, por qué no, repulsión. Calculando al milímetro el alcance de cada elipsis, el cineasta británico navega, con la seguridad de los viejos lobos de mar, a través de una neblinosa continuidad, tan atípica, tan extraña (y aun así, tan incuestionable) que se muestra sublime en cada de sus facetas.

Víctor Esquirol (El séptimo arte)

Leigh ofrece una especie de collage compuesto por momentos más o menos aislados de la vida pública y privada del pintor y centrándose sobre todo en su interrelación con su obra artística. (…) Una notable película, con indudables valores cinematográficos, si bien, no está entre las mejores películas de su director.

Carlos Elorza (Precríticas)