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Como decía Kerouac, a quien el propio Antonio Vega se refiere en uno de los extractos de innumerables entrevistas que componen este documental, “un poema de Baudelaire no compensa su dolor”. Algo parecido podría decirse de Antonio y de algunos otros genios que, quién sabe hasta qué punto voluntariamente, padecieron vidas atribuladas a cambio de tejer una obra plena de significado para otros. Por mucho que sus discos resulten imperecederos, por profundos que sean los instantes de emoción que sus canciones nos deparan, renunciaríamos a ese gozo a cambio de ahorrar a Antonio el sufrimiento por el que tuvo que pasar para hacer todo eso posible. O al menos eso prefiero pensar.

Y sin embargo, pese a tener momentos de extraordinaria dureza, este retrato del cantante y compositor madrileño resulta mucho más luminoso de lo previsto, en parte porque evita con pudor recrearse morbosamente en las situaciones más penosas de la vida del artista, y en parte por subrayar los aspectos más ligeros de su personalidad, sin duda los menos conocidos en quien fue definido por otros músicos como “Ese chico triste y solitario”, título de un álbum-homenaje a Vega de 1993. Es posible que ese lado melancólico fuera el dominante en su faceta creativa, pero gracias a este esbozo de su personalidad tenemos acceso a un sentido del humor que sin duda también le conformaba.

ANTONIO VEGA - Foto 7

La directora Paloma Concejero ha llevado a cabo una titánica tarea de recopilación de entrevistas inéditas del cantante, cuyo sonido se ha extraído de antiguas cintas de cassette y cuyo contenido, en muchos momentos, ha sido subtitulado para bien del espectador, en una labor que se adivina extenuante. Asimismo, y cedidas por la familia, accedemos a imágenes de enorme valor documental. El padre de Antonio manifestaba la tendencia a grabar el más nimio evento familiar con una cámara de Súper-8, para inesperado gozo de la actual legión de fans del músico, a cuya infancia y adolescencia puede ahora asistir, gracias a este material, desde distancia muy cercana.

A partir de aquí, Tu voz entre otras mil recorre la vida de Antonio sin decaer en interés salvo en muy contados momentos, y ello a pesar de su metraje, superior al habitual en los documentales. Le seguimos desde los comienzos de Nacha Pop, incluyendo especulaciones de sus familiares y amigos sobre la posible identidad de la célebre “Chica de ayer”, hasta su declive final, marcado por su adicción a la heroína. Poco lugar hay para el escándalo, a mi juicio, en este último apartado cuando Antonio jamás ocultó esa circunstancia. De hecho, los más descarnados testimonios que son ofrecidos sobre esta adicción no nos llegan a través del testimonio de sus amistades, colegas de profesión o exparejas, sino de la voz del propio Antonio.

Se hace difícil entender la reacción contraria a la película por parte de la familia. No entro a juzgar, por desconocerlo, si algún acuerdo entre sus allegados y la directora ha sido violado en la versión final. Por lo que leo y oigo, todo hace indicar que no, pero no es ahí a donde voy. Voy al producto final, que destila un indiscutible amor por el cantante y una admiración indisimulada por su obra. Es cierto que se evita caer en la hagiografía más burda (algo que por lo demás, probablemente, tampoco le hubiera gustado al interesado), y algunos episodios muy poco ejemplares de su existencia son mencionados: la sensación no obstante es que, precisamente por amor y admiración, se pasa por ellos de puntillas cuando cualquier director más proclive al amarillismo los habría escudriñado al máximo. No se comprenden las manifestaciones del hermano de Antonio, señalando que se trata del retrato de un drogodependiente que hacía música y no de la semblanza de un músico que sufría adicciones. Tu voz entre otras mil es el paradigma, precisamente, de lo segundo. La música de Antonio está omnipresente, hasta el punto de que, aun en el caso de que el enfoque o el desarrollo no se juzgaran acertados, constituye una excusa inmejorable para disfrutar de piezas maestras del pop español como “Lucha de gigantes”, “El sitio de mi recreo” o “Desordenada habitación”.

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Mi estima por el artista y el hombre que Antonio Vega fue ha aumentado después de ver Tu voz entre otras mil. Aunque solo expongo mi propia percepción, y resulte espinoso discutir el juicio de los más cercanos a alguien que murió, cabría preguntarles con todo el respeto si no se trataba de lograr en el público precisamente eso. 

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Ficha técnica:

Título original: Antonio Vega. Tu voz entre otras mil Director: Paloma Concejero Guión: Paloma Concejero Música: Antonio Vega Fotografía: Juan Carlos Concejero Distribuidora: Karma Films Fecha de estreno: 16/05/2014