NOAH

Al principio de los tiempos no había nada. La nueva película de Darren Aronofsky abre con la misma frase con la que empieza el Antiguo Testamento, y hace una pequeña introducción de los primeros compases del Génesis hasta llegar a la historia de Noé. Resulta curioso que un director con un sello tan autoral como el de Aronofsky se acerque a este material bíblico en una superproducción de más de cien millones de dólares, pero no resulta menos curioso que la película empiece arraigada a las sagradas escrituras cuando según avanza se va desligando por completo de ella, reescribiendo la historia de Noé a su completo antojo. Esto que muchos verán como un completo sacrilegio es una decisión sumamente acertada, porque por detrás de una inmensa y lujosa superproducción, Aronofosky se acerca a uno de los relatos más antiguos de la historia del hombre para contarnos su propia visión de la religión a día de hoy. Como si nada hubiera cambiado desde aquel momento en el que al principio de los tiempos no había nada.

Todo el mundo está bastante familiarizado con la historia de Noé, ese descendiente de los primeros hombres sobre la tierra (Adán y Eva) que en un mundo corrompido por la maldad fue elegido por Dios para volver a empezar de cero. Encargándole la construcción de una gigantesca arca donde salvaguardaría una pareja de cada especie y sobreviviría hasta el cese de un diluvio que arramplaría con toda la vida sobre la tierra. Posiblemente por el hecho de que todo el mundo conoce esta historia, a Aronofsky no le interesaría tanto plasmarla en la gran pantalla, si no encontrar todas las opciones que yacían en ella, así acerca muchísimo a Noé a otros personajes de su cine, podría decirse incluso que el personaje que interpreta Russell Crowe se da la mano con el de Natalie Portman en Cisne Negro o el de Mickey Rourke en El luchador. Todos ellos son personajes movidos por la obsesión y el perfeccionismo de hacer bien aquello para lo que están destinado hacer, incluso el motivo divino que mueve a Noé, puede tener mucho con la forma de creación de arte que tenían los personajes del Cisne y The Ram.

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Quizá una de las principales necesidades para disfrutar de lo que Aronofsky plasma aquí es no ser creyente (pero tienes que creer, al menos, en la posibilidad de poder equivocarte al no creer, vamos que el público de Aronofsky es completamente minúsculo), o al menos, no creer al dedillo todo lo que dicen las sagradas escrituras, pues muchas veces se confunde algo intrínseco como la fe, con la necesidad de creer ciegamente en todo lo que está escrito. Y precisamente es de eso de lo que habla el realizador en su película. Aronofsky utiliza a Noé como ejemplo de la fe ciega e incontrolable y realiza un estudio psicológico del personaje abrumador. Como el último de los descendientes de Set, Noé vive aislado de un mundo sumido de la corrupción a la que se han sometido los descendientes de Caín, ha visto morir a su padre con sus propios ojos, y vive sin esperanza junto a su familia y a sus hijos. La llamada del señor, representada en un sueño, algo que añade cierto toque de misticismo a la figura del creador, le abrirá una pequeña puerta a la esperanza. El problema reside en que esa esperanza a la que se abrazará Noé, acabará llevándole a la obsesión y casi a la demencia. Cegado por completo ante la que es su misión, con un enorme sentido del deber, renunciará a todo lo que creía y todo lo que le importaba por tratar de seguir su camino. Acabando convirtiéndose esta fe en una enfermedad que devorará por completo tanto a él como a los que le rodean. Es sin duda una apuesta arriesgada la que realiza el realizador con este tratamiento del personaje, más aún viniendo de un país, dónde eso mismo que él subraya en la película se ha incrementado aún más en los últimos años, y donde las creencias religiosas se han acabado convirtiendo más que en algo personal, en una nota a imponer, siguiendo a pies juntillos los dictámenes de La biblia. A buen seguro que Aronofsky sabía las críticas que esto le acarrearía, pero su apuesta es valiente, honesta y arriesgada, y lo mejor de todo es que le sale a la perfección.

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Pero pese al toque personal que un realizador como Aronofsky imprime a la película, no nos podemos olvidar que esto es una superproducción, por muy distinta y por mayor que sea la enjundia que tiene. En Noé el realizador opta por alejarse del tono clásico y acartonado que tenían los péplums de antaño, y que en reciente producciones como la televisiva La biblia se ha visto que tiene un aroma demasiado rancio. Noé tiene mucho del cine épico y de aventuras actual, por momentos incluso recuerda a El señor de los anillos, con una nota de grandilocuencia siempre presente, especialmente durante su primera mitad, que a la película le sienta fenomenal. Aunque esté poco acostumbrado a estos menesteres, Aronofsky muestra una mano excelente para rodar escenas de acción repletas de extras, con un sentido de la acción que permite al espectador tener siempre la noción de todo lo que está ocurriendo en la pantalla. Con un acabado técnico prodigioso y una fantástica banda sonora compuesta por Clint Mansell, el único punto negativo que encontramos en la película es la interpretación de Emma Watson, una actriz que hasta el momento nos había gustado bastante, pero que en el momento de tomar su primer papel de peso fracasa estrepitosamente, con una actuación pasada de rosca, excesiva y que en los momentos de mayor dramatismo del personaje llega a caer en el mayor de los ridículos.

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Fue una sorpresa enterarnos de que un realizador como Darren Aronofsky se haría cargo de superproducción bíblica, tan alejada de todo lo que había hecho. Pero la mayor sorpresa nos la encontramos cuando descubrimos que Noé realmente sólo se aleja de lo que había hecho con anterioridad en su presentación, porque tanto en el fondo como incluso en la forma (obviamente, mucho más colorida y bonita aquí, por motivos económicos), estamos hablando a todas las instancias de una película que lleva su firma. Una película valiente, crítica y que sentará mal a muchos. ¿Importa? La historia según relata el Génesis ya nos la conocemos, esta es la historia de Noé por Darren Aronofsky, que aunque se aleje de lo allí escrito, no deja de ser sobre todo, un historia sobre la fe y la religión (especialmente cristiana, pero extrapolable a cualquier otra).

4_estrellas

Ficha técnica:

Título original: Noah Director: Darren Aronofsky Guión: Darren Aronofsky, Ari Handel Música: Clint Mansell Fotografía: Matthew Libatique Reparto: Russell Crowe, Jennifer Connelly, Emma Watson, Anthony Hopkins, Ray Winstone, Logan Lerman, Marton Csokas, Dakota Goyo, Douglas Booth Distribuidora: Paramount Fecha de estreno: 04/04/2014

No te pierdas el tráiler de Noé: