El aclamado director francés, Alain Resnais, falleció el sábado por la noche en París a los 91 años. Así lo ha confirmado a la AFP el productor de sus últimos largometrajes, Jean-Louis Livi. Según fuentes oficiales el cienasta murió “rodeado de su familia“.

Alain-Resnais

Alain Resnais nació el 3 de junio de 1922 y está considerado junto a François Truffaut y Jean-Luc Godard como una de las principales figuras de la Nouvelle vague del cine francés, que revolucionó la forma de hacer cine en el siglo pasado al concebir el montaje y la fotografía de una manera totalmente novedosa.

A Resnais le fascinó el cine desde muy pequeño, y ya a los 14 años filmó su primer corto en 8mm. En 1950 rodó un corto sobre la vida de Vincent van Gogh que ya anticipaba recursos que el director desarrollaría en sus siguientes obras (como el uso de la voz en off). También realizó documentales como Noche y niebla y Toda la memoria del mundo.

En los años posteriores Resnais se adentró en el mundo del largometraje y nos regaló alguna de las obras más importantes de la historia del cine. Por su opera prima, Hiroshima, mon amour, Resnais aspiró a la Palma de Oro en Cannes y consiguió una nominación al Oscar a Mejor guión original, sin alzarse con ninguno pero marcando un antes y un después en el cine. Esta película dio comienzo a la época dorada de la Nouvelle vague, que junto con el free cinema británico acapararía la escena internacional durante esos años.

Su siguiente película, El año pasado en Marienbad, repitió éxito. Se alzó con el León de Oro en Venencia en 1961 y volvió a estar nominada al Oscar por su guión. La película experimentaba con la narrativa, los decorados, los nombres y la condición de los personajes de una manera excepcional, nunca vista, y el filme le dio a Resnais una fama internacional y un prestigio que le perseguiría el resto de su carrera.

Los siguientes trabajos de Resnais no fueron tan sobresalientes como sus dos primeras obras pero el director siguió cosechando éxitos y deleitando al público con grandes obras. Así, llegó Muriel, La guerra ha terminado, considerada su película más asequible, y el documental Loin du Vietnam. Sin embargo, en 1968 Resnais se encontró con un fracaso: Te quiero, te quiero (Je t’aime, je t’aime) que no gustó nada ni a público ni a crítica.

Después de esa película la producción de Resnais fue disminuyendo, en cantidad y calidad, pero aún estrenó algún filme digno de mención, como L’an 01, Providence, que se alzó con 7 premios César en 1977, Mi tío América, con la que Resnais se alzó con el Gran Premio del Jurado y el FIPRESCI en Cannes, Mélo o On connaît chanson, por la que se llevó el Oso de Plata en Berlín en 1998.

Su última película Aimer, boire et chanter se presentó este mismo año en el Festival de Berlín, donde obtuvo el Premio FIPRESCI y el Premio Alfred Bauer.

Hoy el mundo del cine está de luto. Se nos ha ido uno de sus directores más importantes y trascendentales de la historia y desde La Cabecita sólo podemos decir una cosa: gracias Alain Resnais.