Sigue abierta la guerra que los Farrow le han declarado a Woody Allen. Si el cineasta contestaba esta misma mañana a la carta que había escrito Dylan Farrow la pasada semana, la contrarrespuesta de ésta no se ha hecho esperar y ha escrito una nueva misiva en esta ocasión en The Hollywood Reporter. Como hemos hecho hasta ahora con todo el caso, os dejamos con la traducción íntegra de la carta:

Woody

Una vez más, Woody Allen nos ataca a mí y a mi familia en un esfuerzo por desacreditarme y silenciarme. Pero nada de lo que dice o escribe puede cambiar la verdad. Desde hace veinte años, nunca he vacilado al describir lo que él me hizo. Voy a llevar los recuerdos de como sobreviví a estas experiencias el resto de mi vida.

Su artículo de opinión es el último refrito de la misma jerga legal, distorsiones y mentiras en las que se ha mantenido estos últimos 20 años. Insiste en que mi madre me metió en la cabeza los cargos criminales, pero de hecho, fue un pediatra el que de denunció a la policía el incidente a la policía en primer lugar. Sugiere que nadie se quedaba de su mala conducta antes de abusar de mi, pero hay documentos en la corte que dicen que estaba en tratamiento por lo que su propio terapeuta describe como una conducta “inapropiada” conmigo desde 1991. Redacta de manera cuidadosa que pasó la prueba del detector de mentiras, pero se negó a hacer el examen de la policía estatal (contrató a otra persona para supervisar su propia prueba, por lo que las autoridades se negaron a aceptarlo como prueba). Éstas y otras tergiversaciones han sido refutadas, con más detalle por periodistas independientes de gran prestigio, entre ellos, este reciente artículo:

(Aquí pueden leer el artículo completo al que hace referencia Dylan Farrow en inglés en la web de Vanity Fair. Al ser un artículo de opinión de un periodista no nos parece oportuno traducirlo)

Con todos los intentos de tergiversar los hechos, es importante que se recuerde la verdad que aparece en los documentos de la corte de la decisión con el fallo definitivo en este caso por el Tribunal Supremo de Nueva York en 1992. Al negarle a mi padre todas mis visitas el tribunal:

– Se desenmascaró a los “expertos”, mi padre pidió que lo exonerasen pidiéndoles que mantuvieran lealtad al Señor Allen, criticando al autor de su informe (que nunca se reunió conmigo) para destruir toda la información requerida, y llamando a sus conclusiones “saneadas, y por tanto, menos creíbles”.

– Incluye testimonios de niñeras que fueron testigos de una conducta sexual inapropiada de mi padre hacia mí.

– Encontraron que: no había evidencia creíble para apoyar la información del Sr. Allen de que la Sra. Farrow entrenó a Dylan o que la Sra. Farrow actuó con deseo de venganza contra él por seducir a Soon-Yi. El recurso del Sr. Allen usando el estereotipo de “la mujer despechada” era un intento imprudente de desviar la atención de su fracaso a la hora de actuar como un padre responsable y adulto.

– Se llegó a la conclusión de que las pruebas demuestran que el comportamiento del Sr. Allen hacia Dylan era extremadamente inadecuado y que es necesario tomar medidas para protegerla.

– Por último, el fiscal del estado de Connecticut encontró como “causa probable” para procesar, pero tomó la decisión de no hacerlo para proteger a la “víctima infantil”, dado mi frágil estado.

Desde el fondo de mi corazón, voy a estar eternamente agradecido por el gran apoyo que he recibido de los supervivientes en otros caso de acoso. Si hablar de mi experiencia puede ayudar a otros a ponerse de pie contra sus verdugos, valdrá la pena el dolor y el sufrimiento que mi padre sigue aún causando en mí. Woody Allen tiene un arsenal de abogados y publicistas, pero lo único que no tiene de su lado es la verdad. Espero que esto sea el final de sus ataques y viciosos y de la campaña en los medios de comunicación movida por sus abogados y publicistas tal y como ha prometido. No voy a dejar que se entierre la verdad y no voy a ser silenciada.