En el glosario del póquer se conoce como Runner, Runner a la mano de un jugador, que va mejorando exponencialmente según van apareciendo nuevas cartas sobre las mesa hasta que finalmente se acaba llevando el bote. En cierto modo, el título de esta película. Una que hemos visto en numerosas ocasiones, está escogido a la perfección. El paralelismo entre la trama y este tipo de jugada es evidente, aunque en su afán por jugar a la metáfora, las cartas a veces parezcan ciegas. Pero en este juego de palabras que plantea el título, a mi durante la película se me viene a la cabeza otro término muy similar, Road Runner, el nombre original que recibe el Correcaminos, y es que durante sus fatigosos noventa minutos, sólo quiero salir huyendo de la sala de proyección. Hace unos años Brad Furman dirigió la interesante El Inocente, una película que marcó el inicio del cambio en la carrera de Matthew McConaughey y que se veía sostenida por un gran elenco. Las dudas que nos dejaba al respecto la película, es que si este acierto, se debía más al material de la novela de Michael Connelly, que fue parte activa en la adaptación, o al propio Furman. Con la llegada de Runner Runner, todas esas dudas se disipan.

La película se centra en el mundo de las casas de apuestas on-line, uno de los negocios que más han prosperado durante los últimos años. Un joven, licenciado en económicas y gran aficionado al juego, se gastará todos sus ahorros para poder pagarse el máster. Pero la jugada le saldrá mal, y verá como es estafado en el juego. En lugar de denunciar este fraude, viajará hasta a Costa Rica para ponerse en contacto con el gran capo de esta importante casa de apuestas. Allí, y viendo que ha conseguido desenmascarar esta estafa, culpa, supuestamente, de unos programadores, le ofrecerá la opción de quedarse en Costa Rica y trabajar para ellos generando de este modo una auténtica fortuna. Pero un agente del FBI se cruzará por su camino, haciéndole ver que se asociado con un peligroso criminal y al que tratará de desenmascarar.

Son demasiados los problemas de Runner Runner como que para la película funcione. Sobre la mesa se pone una historia mil veces vista, el joven que es seducido por una posibilidad de fortuna inmediata y que al final tendrá que desenmascarar todo ese imperio del mal. El patrón que sigue es exactamente el de siempre, pero ni siquiera sabe aprovecharse de ello para construir una historia sencilla y entretenida. El diseño de los personajes, la línea que separa el bien del mal, es completamente difusa, si bien es cierto que los personajes no dejan de ser arquetipos, están terriblemente trazados. Intentar creerse a Affleck como villano resulta imposible, no paran de decirnos que hace cosas muy malas. Pero en sí, la acción más cruel del filme, la realiza el personaje de Justin Timberlake, es cierto que lo hace impulsado por el propio Affleck, pero él se encarga, simplemente, de brindar la posibilidad, la maquiavélica jugada está confeccionada por su compañero. Al final, toda su maldad se ver reducida a una supuesta estafa, a unos fondos desviados, que el espectador nunca conoce muy bien porque este señor es tan peligroso. ¿Se imaginan encontrarse a un personaje que podría ser heredero de los grandes imperios mafiosos de Corleone o Montana por lo que hablan en la propia película, pero no verle realizar ninguna acción malvada? Pues exactamente eso es lo que es el Ivan Block al que da vida Ben Affleck.

Con un guión que parece escrito a toda prisa y sin ningún tipo de esfuerzo, con unos personajes terriblemente diseñados, no hay nada que de pie a que Runner Runner resulte mínimamente interesante. Entre tanta confusión, producida por un guión nada pulido, el espectador se adormece, es inevitable que la cabeza se vaya a otros menesteres mientras que cuentan una historia que realmente te importa un bledo, que no te despierta ni siquiera una ligera inquietud por saber cómo finalizará todo, pues toda su narración es perfectamente previsible. Hacia el final, me parece escuchar a uno de los personajes decirle a otro, que no hace otra cosa de hablar, pero nunca se detiene a escuchar. Y no puedo evitar sentirme realmente identificado con esta frase, porque en la película nunca se callan, nunca dejan de hablar, pero llega un momento en el que no hago el más mínimo esfuerzo por escuchar lo que están diciendo. Más que un Runner, Runner, prefiero ser el Road Runner, y en cuanto se encienden las luces salgo pitando, el tedio ha sido demasiado, y mi única ganancia ha sido la del tiempo que he perdido viendo esta mamarrachada.

Título Original: Runner, Runner Director: Brad Furman Guión: Brian Koppelman, David Levien Fotografía: Benjamín Echazarreta Intérpretes: Ben Affleck, Justin Timberlake, Gemma Arterton, Anthony Mackie, Sam Palladio, David Costabile, Oliver Cooper, Ben Schwartz Distribuidora: Fox Fecha de Estreno: 04/10/2013