El éxito de Harry Potter, llevó durante toda una década a intentar repetir incesablemente la fórmula de películas protagonizadas por adolescentes, metidos en un ambiente predominado por la magia. Lo cierto es que a estas alturas ya han desaparecido de la pantalla, el nuevo filón está en los amores entre especies heredados de Crepúsculos, y las aventuras de supervivencia distópica, con una amenaza de filmes que prometen bombardearnos en los próximos años siguiendo la estela de Los Juegos del Hambre. Lo cierto es que muchas aparecieron (Las Crónicas de Spiderwick, La Brújula Dorada…), pero pocas consiguieron sobrevivir mucho más allá de una secuela, porque el problema que tenían es que lo único que hacían era recordarnos lo buenas que eran las películas de Harry Potter y la poca gracia que tenían estos sucedaneos. El último en llegar a intentar recoger la estela del niño mago fue Percy Jackson, y llegó mientras esta daba los últimos coletazos por las pantallas con sus brillantes últimas entregas. La apuesta fue fuerte, para ello contrataron a Chris Colombus, director de las dos primeras entregas de Potter, para que se pusiera tras las cámaras, y poblaron el filme de nombres de peso, entre los que se encontraban Uma Thurman, Pierce Brosnan o Rosario Dawson.

Pero de nuevo los resultados quedaron lejos de lo esperado, la película no pasó del tercer puesto en la taquilla americana el fin de semana de su estreno. Y su calidad, también distaba mucho de la de la saga a la que pretendía emular, lo mejor que podíamos decir de Percy Jackson y el ladrón del rayo, es que no se quedaba muy lejos de la peor entrega de Harry Potter (El cáliz de fuego), a la cual pretendía emular con una estructura basada en una yincana de pruebas tan entretenidas como carentes de emoción. No es de extrañar que para esta segunda parte la mayor parte del equipo haya pegado la espantada, y aunque las faltas del reparto no se noten tanto, por el acierto en los nuevos nombres contratados (Stanley Tucci, Nathan Fillion o Anthony Head), si se nota mucho el reemplazo de Colombus por un tipo con bastante menos ideas como es Thor Freudenthal (El Diario de Greg). En esta ocasión Percy Jackson, hijo de Zeus, tendrá que ir hasta el triángulo de las bermudas, para recuperar el vellocino de oro, un instrumento que devuelve la vida a los muertos, y que es la única opción que les quedará a los semidioses para seguir viviendo a salvo después de que un toro mecánico haya destruido su cúpula de seguridad.

No cabe duda de que los más pequeños disfrutaran a lo grande con una película que ofrece, ante todo, una frenética actividad que acaba resultando de lo más entretenida. Toda la base de Percy Jackson y el mar de los monstruos se construye, básicamente, en ir superando paulatinamente cada una de las pruebas que surgen por el camino. El problema es que no existe tiempo con ello para el desarrollo emocional de la historia, se desaprovecha con ello, a un estupendo personaje como es Tyson, un cíclope hermano del protagonista, interpretado por Douglas Smith, y que sólo sirve para desarrollar una estúpida historia con tintes racistas. Y es que son el carisma de Smith, y sobre todo de un Logan Lerman, que nos sorprendió a todos en la reciente Las Ventajas de ser un marginado, los que consiguen llevar en volandas la película. Y junto a ellos, el breve momento de Nathan Fillion, que roba la película en apenas cinco minutos en los que le da tiempo a soltar un chiste sobre algunos de los clichés más tontos del género y hasta sobre la cancelación de Firefly.

No hay nada en Percy Jackson que sepa a fresco o que no deje la sensación de que sea una película que ya hemos visto antes, y mejor. Y aunque aparte de esto, tenga momentos incluso sonrojantes, como todos los que tienen que ver con los problemas familiares de los protagonistas, especialmente la falta de la figura paternal en el protagonista o esa unión entre dos hermanos que culmina en el momento más inoportuno, no se puede negar también que el despreocupado entretenimiento que proporciona la película resulta de lo más divertido. Un producto que no molesta demasiado y que a su público objetivo le encantará, el problema es que en esto del cine, las modas cambian demasiado rápido, y el momento de Percy Jackson era hace diez años, y ahora, poco tiene que hacer una película que parece nacer estando ya caducada y que amenaza con una nueva secuela, que difícilmente acabará por hacerse realidad.

Título Original: Percy Jackson: Sea of Monsters Director: Thor Freudenthal Guión: Scott Alexander, Larry Karaszewski, Marc Guggenheim Música: Andrew Lockington Fotografía: Shelly Johnson Intérpretes: Logan Lerman, Alexandra Daddario, Douglas Smith, Leven Rambin, Brandon T. Jackson, Jake Abel, Anthony Head, Stanley Tucci, Nathan Fillion Distribuidora: Fox Fecha de Estreno: 13/09/2013