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Hubo un tiempo, allá por principios y mediados de los 70, antes de que Steven Spielberg y George Lucas revolucionasen el mundo del cine de entretenimiento y de los efectos especiales con sus Tiburón y La guerra de las galaxias, que las salas se llenaban gracias al cine de de catástrofes. La explicación era lógica, Aeropuerto no sólo había sido un éxito de público, sino también de una crítica que se dejo embaucar como otrora lo hiciera con los péplums (posiblemente los primeros en iniciar el llamado cine espectáculo), y llegó incluso a estar nominada al Oscar a Mejor película. Hazaña que cuatro años más tardes repetiría El coloso en llamas. Maremotos, terremotos, huracanes… todo valía, hasta que el público se cansó del tema, y aunque el género tuvo un pequeño repunte durante los años noventa con películas más bien olvidables como Twister, Un pueblo llamado Dante’s Peak, Pánico en el túnel (la mejor de todas estas), La tormenta perfecta o Volcano, y aunque Roland Emmerich tratase de hacer su especie de Los mercenarios del cine catástrofe con El día de mañana, lo cierto es que el tema del mundo abriéndose para engullirse a la raza humana se ha visto eclipsado por otro tipo de amenazas.

Quizá por esto se agradece que llegue a cartel una película como San Andrés, porque intenta ser un revival en el sentido más amplio de este cine de catástrofes. Es cierto, el año pasado nos llegó En el ojo de la tormenta, pero al fin y al cabo esta no trataba más que traer a un terreno cinematográfico más actual (el terrible found-footage) el devastamiento de la catástrofe natural). No, San Andrés no es eso, es la clásica concepción del héroe contra la tierra, la lucha por la supervivencia de un héroe sin parangón al que no hay terremoto que destruya, porque es él contra el mundo. Y él es más fuerte que el rugido de la tierra.

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De esto trata básicamente San Andrés, una película que sí, recoge los elementos de ese cine de los años setenta. El héroe (Dwayne Johnson para más señas) es un tipo que se dedica a rescatar personas, labor por la que se juega el pellejo cada día, obviamente, esto no importa cuando la falla de San Andrés que bordea el estado de California se desata y amenaza con prácticamente engullirse toda la costa oeste de Estados Unidos. Porque entonces el héroe se embarcará en otra misión de rescate, la de rescatar a su exmujer (y con ello también encontrar de vuelta el amor perdido a causa de la muerte de una de sus hijas), y salvar a su otra hija que se encuentra en el centro de todo el caos, en pleno San Francisco. Sí, los elementos se ponen rápidamente sobre la mesa. Conocemos bien al protagonista, entendemos que salvar a su hija tiene mucho más significado del que normalmente tendría, y además conocemos lo devastador que puede llegar ese terremoto gracias al oportuno personaje de Paul Giamatti.

No nos vamos a engañar, todo esto funciona al cien por cien desde la máxima simpleza de su concepción, es divertido, ameno y entretenido… pero también es excesivamente estúpido. Que los personajes de un producto como este caigan en el más burdo estereotipo no debería ser un gran problema, pero lo es cuando además no saben manejarse. Quizá el mayor ejemplo lo encontramos en la figura del personaje al que da vida Ioan Gruffudd. Desde el comienzo sabemos que va a ser el villano de la historia, puesto que es el nuevo novio de la exmujer del héroe, y como tal, en cuanto la catástrofe se desata le vemos actuar de manera cobarde. El problema llega a partir de este punto, el personaje es dejado a la deriva para únicamente mostrarle en dos ocasiones más, una que demuestra su tiranía y egoísmo, y otra con una inevitable y estúpida muerte, cuyo fin debe ser el del jolgorio del respetable, pero este es un efecto que la película es incapaz de conseguir por el pésimo bagaje y la irrelevancia del personaje en la trama.

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No vamos a negar que San Andrés funciona perfectamente dentro de lo que se propone como meta principal, es absurdamente entretenida y se toma lo suficiente poco en serio para saber resultar divertida en los momentos que debe serlo, lo peor es que también resulta divertida cuando trata de ponerse seria. Quizá no haga falta que el blockbuster sea inteligente, de hecho, la gran mayoría de las veces no lo es y esto no le impide obtener extraordinarios resultados consiguiendo una coherencia propia, pongamos como ejemplo otra película reciente de Dwayne Johnson, la estupenda Fast & Furious 7, una película que desde luego no se presta a un análisis etnocentrista, pero que dentro de su propio ser todas sus acciones son coherentes y creíbles con lo que la película construye. Pero el mundo de clichés y lugares comunes de San Andrés acaba saturando y su apuesta por la continua casualidad se siente desmesurada, y por entretenida que la película llegue a ser, no podemos negar también que es extremadamente boba, y esto es algo que ni el carisma de The Rock, ni los alucinantes efectos especiales pueden llegar a suplir.

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Ficha técnica:           

Título original: San Andreas Director: Brad Peyton Guión: Carlton Cuse Música: Andrew Lockington Fotografía: Steve Yedlin Reparto: Dwayne Johnson, Alexandra Daddario, Carla Gugino, Paul Giamatti, Hugo Johnstone-Burt, Art Parkinson, Ioan Gruffudd, Will Yun Lee, Todd Williams, Natalie Stephany Aguilar, Kylie Minogue, Archie Panjabi, Colton Haynes Distribuidora: Warner Fecha de estreno: 26/06/2015