Cada día que pasa en la sociedad que tenemos montada al rededor nuestro se indaga más en el problema que conlleva ser una persona obesa, vieja y de no muy buen ver. Muchas son las películas que quieren tratar este tema, desde discapacitados físicos (‘Hasta la vista’ o ‘Las sesiones’) como gente simple de obesidad o belleza poco agraciada de las que hay miles de ejemplos. En todas ellas es lógico que se busque los puntos fuertes y a destacar de cada uno de esos personajes incomprendidos que casi siempre terminan triunfando, dentro de sus posibilidades, al final de dichas cintas. Se tiene en el cine hacia la búsqueda de la narración amable, que deje al espectador en su mundo imaginario de que todo es perfecto, la famosa frase de que yo voy al cine para evadirme de la realidad, no a ver más de lo mismo, cine de masas y para masas. En Paraíso: Amor , Ulrich Sieldl, despoja a su cinta de cualquier mascara anti realista. Intenta mostrar la realidad de una mujer que empieza el ocaso de su vida y ve que en su país natal, Austria, no la quiere ni el feo del pueblo. Su obsesión por encontrar el amor de un hombre es casi tan fuerte como su obsesión por su físico. He dicho intenta porque para mi no lo consigue. El personaje principal no tiene, para mi, la credibilidad suficiente como para que la cinta me enganche. Y no basta una buena dirección para sustentarlo.

Es de recibo que a todos nos importa nuestro físico en mayor o menor medida. ¿Es así porque la sociedad nos lo impone? Por supuesto. ¿Tiene algún valor darle importancia? Depende de como quieras sentirte con tu vida y tu cuerpo. Me lleva esto a mí a uno de los capítulos de Black Mirror en los que solo los ‘guapos’ podían llegar a la élite de la sociedad. ¿Estamos lejos de eso? no sabría responder, y eso es grave. La cinta que nos compete intenta mostrar a una persona normal, cercana… una persona que no se siente nada a gusto con su cuerpo, pero que quiere que alguien la ame, pero no como un trozo de carne si no como un espíritu, una persona, y lo más importante, una mujer. El problema, y lo que no entiendo de la cinta, es que se va a Kenya a buscar ese amor. Ella cree que allí va a encontrar el amor, con un joven de piel de ébano, y así lo intenta con el primero, nada más llegar le avasallan unos cuantos de ellos en la playa y se va con el primero que no le de mucho el follón. Él quiere cuidarla y ella quiere que la cuidan. El problema llega cuando el espectador sabe o se da cuenta al poco que ninguno de los kenianos quiere en absoluto a nuestra protagonista. Ella se da cuenta, sufre su desdicha y llora su absurdo cuerpo, pero reincide y reincide hasta la saciedad. No me conmueve una persona que es idiota, que busca el amor con personas que lo único que quieren es alimentar a sus familias, lo sabe y sigue y luego se queja.

Vuelvo en este punto al director, a ese intenta del que tanto me estoy aprovechando, Sieldl intenta conseguir una cosa y le sale a media. Quiere, a través de un montaje sencillo y planos fijos, contar una historia sencilla y sucia. Si, mostrar una historia que no agrade a la vista del público, para ello utiliza actores profesionales sin guión, mezclados con no profesionales, en busca de una mayor veracidad. He leído que el intento de Seildl en esta película y su particular forma de estructurar los planos fijos le acercan a Haneke, comparación que considero casi obscena. Si tuviera que medir el impacto de las películas de Haneke y comparar su estilo con otro director, sería Amat Escalante y su cinta ‘Los Bastardos’.

Por lo tanto sumamos ya dos problemas muy grandes, uno es que el personaje principal está llevado al extremo de una personalidad débil y tonta. Segunda que a mi personalmente no me repulsa la película, no me causa ningún pudor ver a una mujer mayor y gorda desnuda, de ahí que uno de las principales argumentos positivos que he leído a mi no me sirven. Sobre lo demás la película es casi nula, no tiene banda sonora, la fotografía es la simple busca de la sencillez, seguramente el director de fotografía buscaría la hora del día que mejor convenga y ya está, esto no es malo, lo veo una virtud, al igual que intenta el nuevo cine independiente, me gusta esa veracidad. En consecuencia de todos estos fallos y que a parte de no sacarle muchos lados positivos, salvo, la intención a priori, el buen trabajo técnico y la duración, considero una obra menor.

Título Original: Paradies: Liebe (Paradise: Love) Director: Ulrich Seidl Guión: Ulrich Seidl, Veronika Franz Fotografía: Edward Lachman, Wolfgang Thaler Intérpretes: Margarete Tiesel, Inge Maux, Peter Kazungu, Gabriel Mwarua, Carlos Mkutano Distribuidora: Golem Fecha de Estreno: 16/08/2013