Los 271 millones de dólares que Niños grandes recaudó en 2010 fueron razón más que suficiente para que se pusiera en marcha una secuela. Pasará el tiempo y seguiremos quejándonos de la escasez de ideas que existe en Hollywood, pero mientras cintas como Grown Ups recauden más del triple de lo que costaron, será inevitable que lleguen a nuestras salas productos así, que son innecesarios y que se realizan únicamente con la intención de hacer taquilla. La segunda parte de esta comedia familiar capitaneada por un Adam Sandler en horas bajas es un claro ejemplo de lo que podríamos denominar “hacer por hacer”. He de reconocer que la primera entrega, sin llegar a parecerme una buena comedia, consiguió hacerme reír en ciertos momentos con algún que otro gag oportuno, y al menos en esa cinta existía una historia que podía llegar a conmover a algún que otro (generoso) espectador, pero en esta secuela solamente nos encontramos ante una sucesión de situaciones absurdas, que rozan el patetismo y desarrolladas de la manera más facilona que se puede imaginar. ¿Tiene algo bueno esta entrega? Sí. Rob Schneider ya no está y aunque el papel de Taylor Lautner es para echarse a llorar, la presencia (esta vez más prolongada) de Steve Buscemi y la aparición de Steve Austin se agradecen mucho; diría lo mismo de Shaquille O’Neal pero duele mucho verle rebajarse de este modo…

Lo mejor es enfrentarse al visionado de Niños grandes 2 con las expectativas bajísimas, aunque tratándose de un trabajo de Sandler no es algo muy difícil, de esta manera nunca llegarás a sentir que has perdido algo más de una hora y media de tu vida. Dennis Dugan y Adam Sandler tejieron una fortísima amistad a raíz de Happy Gilmore (terminagolf) (1996), su primer trabajo juntos, y aunque desde entonces han estrenado películas horripilantes y vapuleadas por crítica y público como Os declaro marido y marido (2007), Zohan: Licencia para peinar (2008) o la reciente Jack y su gemela (Jack y Jill) (2011), lo cierto es que a veces, manteniendo siempre el mismo estilo de comedia (romántica) tonta, nos han sorprendido con trabajos simpáticos, aunque ni mucho menos buenos, como Un papá genial (1999) o Sígueme el rollo (2011). Parece que ya no queda nada del Sandler de Punch-Drunk Love (Embriagado de amor) (2002), la mejor interpretación del actor que he visto nunca, o del de Ejecutivo agresivo (2003) o 50 primeras citas (2004), trabajos que ha hecho bajo la dirección de Peter Segal y que guardan ciertas similitudes con los productos de Dugan. En Grown Ups 2 no sólo Adam Sandler no tiene ninguna frase ni momento remarcable, sino que reparto, guión y dirección se erigen en un mismo sentido: el del absurdo.

En la primera entrega vimos cómo Lenny Feder (Sandler), Eric Lamonsoff (Kevin James), Kurt McKenzie (Chris Rock), Rob Hilliard (Rob Schneider) y Marcus Higgins (David Spade) se reencontraban después de 30 años para asistir al funeral de su entrenador de baloncesto de la infancia. En esta nueva entrega estos cuatro amigos (a excepción de Rob) tendrán que enfrentarse a todos los problemas que supone sacar adelante una familia. Los cuatro viven en la misma ciudad, en la que nacieron y jugaron juntos, y siguen resignándose a crecer, aunque esta vez serán ellos los que aprendan una valiosa lección con motivo del último día de curso de sus hijos.

En Niños grandes 2 todos los protagonistas tienen que asumir su papel de padres, y aunque a veces la cinta consigue centrarse en esa problemática familiar que sin duda la habría hecho algo más interesante, lo verdad es que pronto comienza a abusar de la broma estúpida (omito los descalificativos a las juegos de palabras surgidas del pésimo doblaje), esa que ves llegar a kilómetros, que se vuelve escatológica siempre que puede y que más que carcajadas produce vergüenza ajena (el comienzo con el ciervo, la escena de la máquina de helado, la de Spade dando vueltas en la rueda…). Poco más esperaba de la cinta pero su empeño por sacar un chiste de cada momento resulta bastante cargante; por no hablar de la tristeza que me transmite ver cómo están construidos ciertos personajes, que se humillan con cada frase que tienen, como el de Nick Swardson, Tim Meadows o el ya mencionado Lautner. Los niños de los protagonistas son los únicos que quizá pueden llegar a sacar alguna sonrisa al respetable, y no porque sean graciosos, sino porque resultan entrañables, aunque a veces también se aprovecha demasiado de ello y pueden llegar a resultar repelentes (el hijo de Chris Rock se lleva la palma). Además, la escena del acantilado pretende ser la más destacada del filme y termina convirtiéndose en la más disparatada de todas.

Lo “mejor” del largometraje llega al final, cuando la esencia de la película, retratar a unos adultos que a pesar de haber madurado en ciertos aspectos siguen comportándose como niños, cobra sentido. La fiesta ochentera que pone cierre a la película tiene cierto interés por el mero hecho de que el espectador se entretendrá intentando identificar de quién va disfrutado cada uno de los asistentes (algunos son realmente divertidos, para qué negarlo). Es entonces cuando las pintas de Buscemi, la aparición de Steve Austin y el enfrentamiento entre universitarios y “adultos”, representada cual batalla medieval, consiguen que esta película no se convierta en la peor en lo que va de año.

Grown Ups 2 tiene un par de frases que se salvan del linchamiento, pero en general estamos ante un filme muy flojo al que es mejor acudir sin ningún tipo de pretensión. Aunque inexplicablemente cuenta con una música más que decente.

Lo mejor: La recta final y la música.
Lo peor: Las bromas son demasiado fáciles y previsibles. No hace ninguna gracia.

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Ficha Técnica:

Título Original: Grown Ups 2 Director: Dennis Dugan Guión: Fred Wolf, Adam Sandler, Tim Herlihy Música: Rupert Gregson-Williams Fotografía: Theo van de Sande Interpretes: Adam Sandler, Kevin James, Chris Rock, David Spade, Taylor Lautner, Salma Hayek, Maya Rudolph, David Henrie, Oliver Cooper, Andy Samberg, Shaquille O’Neal Distribuidora: Sony Fecha de Estreno: 12/07/2013