En la medianoche del 14 de agosto de 1947 -ya día 15, en realidad- nacía La India libre, poniendo fin así a más de un siglo de colonialismo británico. En ese momento exacto, también nacieron Saleem, Shiva, Parvati y un montón de niños más, los “hijos de la medianoche”, destinados a vivir en un país lleno de esperanzas y con un futuro prometedor. Y, aunque nuestro protagonista es uno de esos niños, la película realmente se remonta 30 años antes, cuando sus abuelos se conocieron. Aquí llega ya uno de las principales pegas de la última película de Deepa Mehta: la abundancia de subtramas, que hacen largo, en exceso, el metraje.

Quizá le falta reducir más la novela en la que se basa. El propio autor, Salman Rushdie, es quien guioniza la película. Las 600 páginas de la obra literaria, quedan adaptadas en casi dos horas y media, como si el autor no hubiera sabido -o querido- condensar. Así, la narración fluctúa dando tumbos entre los múltiples acontecimientos importantes de la historia de India. Y en casi todos esos sucesos se ve implicado Saleem, el protagonista y narrador de la película: la guerra en Pakistán, las detenciones durante el estado de emergencia… Porque Saleem nació a la vez que la India libre. Él, desde su punto de vista y mediante una voz en off, nos cuenta la mayor parte de su vida, restándole ritmo a la película ya que eso da una sensación, de nuevo, de que no se supo plasmar bien la novela y parece más una película “leída” que una adaptación literaria.

Por otro lado, la visión de La India que nos ofrece Mehta, es agridulce. Se vale de unos escenarios coloridos, llenos de contrastes entre las clases sociales. De hecho, un punto clave en ‘Hijos de la medianoche’ es la poca tranquilidad del río de la vida, no sólo ya por los tumultos político-sociales que golpean este país exótico, si no por el devenir de Saleem quien, sin quererlo, robó la vida a un niño rico, Shiva. En su nacimiendo -e igual que ocurriera con la película de Chatiliez-, una enfermera cambió a los dos niños, de diferentes extractos sociales, para hacer así su revolución personal ante la situación del país. Los ricos serán los pobres y los pobres, ricos. Asimismo, el casting, procedente en su mayoría de las grandes producciones de Bollywood, está más que correcto.

Además, para escapar un poco de la podredumbre, se ha optado por impregnar al guión de un realismo mágico -ya presente en la novela-. Los “niños de la medianoche” poseen poderes mágicos que utilizan a lo largo del film, como algo normal, fundiéndose con la realidad sobre el nacimiento de una nueva nación. Pero que eso no sea un impedimento para imbuirse en esta búsqueda de la identidad personal, de las esperanzas y de los porqués de la existencia; no, el mayor impedimento para disfrutar completamente “Hijos de la medianoche” es, sin duda, la ambición de Mehta al crear un proyecto tan grande sobre la evolución de La India libre vista a través de uno de sus supuestos valedores.

Título Original: Midnight’s Children (AKA Winds of Change) Director: Deepa Mehta Guión: Salman Rushdie (Novela: Salman Rushdie) Música: Michael Andrews Fotografía: Giles Nuttgens Intérpretes: Satya Bhabha, Shahana Goswami, Rajat Kapoor, Seema Biswas, Shriya Saran, Siddharth, Ronit Roy, Rahul Bose Distribuidora: DeAPlaneta Fecha de Estreno: 05/07/2013