Han sido muchos los problemas con los que se ha enfrentado Google en los últimos años, desde el pacto de censura con el gobierno chino a las acusaciones de que robaba datos vía wifi cuando hacían las fotos para street view o la recopilación de datos de los usuarios. Es por eso que la empresa, pese a que tiene una gran valoración -en España, mismamente, es la empresa mejor valorada por los consumidores- necesitaba un importante lavado de cara. Así es como Google ha decidido zambullirse de lleno en el cine, produciendo una película hecha únicamente para la glorificación de la empresa. Una película, dónde no sólo busca demostrar lo fantástico que es trabajar para una empresa en la que todo es como un pequeño parque para los trabajadores, si no que por encima de los éxitos están los valores humanos. Que la gente que trabaja allí, son buenas personas, y que antes de mirar por su cheque, se mira por el bienestar de la gente. Vamos, que poco le falta a Los Becarios para que más una película sea realmente una carta enviada por Google para mostrar su postulación al próximo novel de la paz. Aunque realmente, lo que más miedo da, es que se siente más que Google ha impuesto una dictadura mundial, y ahora lo confirma, vanagloriándose con una película de la misma forma que Franco lo hiciera con Raza o Hitler con El triunfo de la voluntad.

Owen Wilson y Vincent Vaughn son dos vendedores, que por culpa de la crisis económica se han quedado  sin trabajo. Son dos dinosaurios, grandes vendedores, increíbles en su trabajo, pero realmente, sacados de ahí, no saben hacer nada más. Cuando Google abra su programa de becarios para universitarios, se matricularan en una universidad on-line, para tratar de conseguir un puesto de trabajo en la gran empresa. El problema que se encontraran una vez que lleguen, es que están rodeados de chavales que son expertos en tecnología, y ellos, los mejores en el trato con el cliente, no saben ni siquiera encender un ordenador. Así, conseguirán formar un grupo con los más marginados del programa, con los que pese a las dificultades, lograrán entenderse, para que su sabiduría se imprima en el grupo, para que la amistad y el respeto mutuo les haga más fuertes y conseguir de esta forma vencer al resto de los grupos, más capacitados que ellos, para tener la oportunidad de unirse como trabajadores a la nómina de Google.

Lo peor que le puede pasar a una comedia es que no sea divertida, cuando una película cuya misión principal es la de divertir al espectador, no consigue sacar más que alguna mueca esporádica, es símbolo de que ha funcionado mal. Y éste es el principal problema de Los Becarios, algo de lo que tiene culpa, no sólo un guión bastante simple y facilón, sino también la labor de sus protagonistas, un Owen Wilson que sólo funciona cuando se encuentra en su salsa, con directores como Wes Anderson o Woody Allen que saben explotar al máximo su potencial cómico, y de un Vince Vaughn, que para que engañarnos, no es un tipo divertido. Vaughn no tiene un físico adecuado para la comedia, y sus aptitudes tampoco son validas, la figura del patán grandote ya resulta aburrida y está demasiado explotada. Tan sólo, las pequeñas intervenciones de Will Ferrell, en un papel sensacional, con un irrisorio tatuaje incluido y John Goodman, consiguen añadir un poco de diversión a la función.

Por si fuera poco, Los Becarios sufre uno de los grandes estigmas de la comedia actual, y es el de verse alargada hasta la saciedad. La tan presente sensación en la comedia actual, desde que Judd Apatow apareció en escena, de que no se sabe por dónde cortar. Al final esto consigue que el ritmo decaiga y nunca se encuentre la forma de fluir correctamente. Es cierto, que la película, al contrario que otras comedias, se ve beneficiada de un patrón dividido en varios actos, pero igualmente, el resultado sigue siendo demasiado extenuante y largo. Algunos capítulos funcionan, bien es cierto que consiguen resultar amenos, especialmente el del partido de quidditch, pero esto no es más que un pequeño oasis en un desierto de arena.

La sensación final es que Los Becarios ya nos la conocemos, la historia de dos peces que tratan de buscar su sitio en una pecera que no les corresponde está demasiado manida, y si además está contada con los mismos chistes de siempre, por mucho que el visionado pueda resultar ligeramente agradable, acaba siendo completamente insatisfactorio. Desperdicia, además, la oportunidad de realizar una sátira sobre la crisis económica actual, y los problemas que pueden encontrar dos personas que llevan toda la vida haciendo lo mismo, para volver a reorganizar su vida, Los Becarios se ve simplemente como un extenso comercial de televisión de Google, que podría haber durado los 30 segundos habituales, pero que se estira hasta las dos horas de duración.

Título Original: The Internship Director: Shawn Levy Guión: Vince Vaughn Música: Christophe Beck Fotografía: Jonathan Brown Interpretes: Owen Wilson, Vince Vaughn, Will Ferrell, Rose Byrne, John Goodman, JoAnna Garcia Swisher, Dylan O’Brien, Max Minghella, Jessica Szohr, Bruno Amato Distribuidora: FOX Fecha de Estreno: 28/06/2013