Ayer se celebró el día del orgullo LGTB, un tema que siempre ha estado bien presente en el cine, por eso en La Cabecita hemos querido hacer una selección de algunas de las películas más representativas de la homosexualidad y la transexualidad. Todo esto, mientras que esperamos a que nos llegue El Azul es un color cálido. La película ganadora en el último festival de Cannes y que narra la historia de amor entre dos chicas adolescentes, y en una semana, en la que hay que celebrar que Estados Unidos ha concedido el mismo derecho para los matrimonios entre personas del mismo sexo que tenían los matrimonios entre personas de sexos diferentes.

BROKEBACK MOUNTAIN

Salir del armario: Porque no importa que seas un vaquero bien macho buscando la forma de pasar el verano trasladando vacas. Cuando la pasión se impone, no puedes evitarlo, aunque seas violento y te empeñes en ocultartelo a ti mismo, tienes que volver una y otra vez a dónde tus sentimientos pertenecen. Una de las más bellas historias de amor de los últimos años.

HAPPY TOGETHER

Salir del armario: Y querer volver a casa, porque el amor, como nace, se va. Aunque recorras el mundo con tu pareja, se puede acabar en cualquier lado. Pero por mucho que te empeñes en volver a casa, la pasión sigue apareciendo cuando vuelve la persona amada vuelve a aparecer.

LA CALUMNIA

Salir del armario: Por una mentira. La venganza horrible, que dos mujeres están juntas es motivo para generar el pánico suficiente, estamos en los 60 ¿hay algo peor visto? Hepburn y MacLaine no se amaban, pero tenían que aprender a luchar contra los prejuicios que generaba la homosexualidad.

MUERTE EN VENECIA

Salir del armario: Desde el silencio, desde los largos paseos, desde la visión angelical de la juventud. Lo que perseguía Bogarde no era simplemente el amor, si no el deseo de volver a la juventud, de verse reflejado en la cara de aquel joven, que además, estuvo a punto de interpretar Miguel Bosé.

PHILADELPHIA

Salir del armario: Y luchar contra el peor enémigo, el SIDA. Cuando aún no se conocía y era llamado el cáncer gay. Cuando los prejucios seguían inundando a la gente, y desde el desconocimiento, Tom Hanks veía como su vida se derrumbaba por contraer la enfermedad. Se levantó, y luchó, y también Demme con una película que fue clave cuando llegó, en un momento, en el que la enfermedad aún no se comprendía.

C.R.A.Z.Y.

Salir del armario: Sin salir, quedándote dentro por miedo a tu padre, por no perderle. Aún cuando en plena adolescencia, tu condición te haga ser incapaz de reprimir tus impulsos. La música como vía de escape para intentar descubir, de Pink Floyd a los Rolling Stones en la inolvidable escena de la iglesia en la que suena Sympathy for the devil.

HEDWIG AND THE ANGRY INCH

Salir del armario: A la enésima potencia, cambiándote de sexo para poder casarte, pero la operación sale mal y te quedas con una pulgada cabreada. Un canto al amor, por encima de las condiciones, en la historia de un fantástico grupo de rock, dónde además John Cameron Mitchell, que dirige, escribe y se trasviste, canta, también, al origen del amor.

THE BALLAD OF GENESIS AND LADY JAYE

Salir del armario: Por amor, o de ninguna forma. Porque realmente aquí no existe la homosexualidad, es amor, el amor tan grande que te lleva hasta el extremo de querer convertirse en la otra persona para que al mirarte al espejo la veas a ella. Pandroginia lo llamaron, y el documental nos cuenta una de las historias más bellas y bizarras que jamás han existido.

BOYS DON’T CRY

Salir del armario: Huyendo, o siendo quién tu quieres ser sin darle explicaciones a nadie. Empezar una nueva vida de la forma en la que siempre te has sentido, te cortas el pelo, ocultas tus pechos, y por el camino, te enamoras de Chloë Sevigny. Si es difícil aceptarte a ti mismo, más será para los demás cuando descubran la verdad.

BILLY ELLIOT

Salir del armario: Desde niño, y contra la opresión que puede ejercer una familia de valores tradicionales. Dejando la tradición minera, para que como bien decía la coletilla en español, querer bailar, saber quien eres, y empezar a aceptarte y descubrirte. Y no fue Billy el único que salió del armario, dicen las lenguas viperinas que el director Stephen Daldry vivió un romance durante el rodaje con un Jamie Bell que por entonces, apenas tenía 14 años.