EN CONTRA

LOS ÚNICOS ZOMBIES ESTÁN DETRÁS DE LAS CÁMARAS…

 

Tras la interesante 50/50, Jonathan Levine se embarca en la adaptación de la novela de Isaac Marion, en la que pierde todo lo destacable que había demostrado en su anterior trabajo.

Warm Bodies es una película sin alma, carente de cualquier tensión, humor inteligente o siquiera un amor empalagoso que sirva para ponerse tierno con la pareja. Las intenciones de un remix de Romeo y Julieta en un mundo postapocalíptico, en clave de comedia y, de paso, parodiando subproductos como la saga de Stephenie Meyer, se antojaba cuanto menos atractiva e interesante, sobre todo tras ver que Levine era capaz de hacer una película sobre cáncer con un toque positivo y desdramatizado. Pero nada más lejos de la realidad. A veces se acerca tanto al producto que se intenta parodiar que, sin quererlo, se acaba pareciendo a él más que parodiarlo, y más si la comedia se resume en hacer chistes en voz en off y caras inexpresivas por parte de sus protagonistas.

Además de esto, tampoco funciona como película puramente romántica ya que la química entre la pareja es nula. Te veo, me enchocho de ti pero lo sabes porque te lo digo, porque verlo en sus caras es imposible. Y así toda la película, requiere de la voz en off para explicar los sentimientos que es incapaz de transmitir de otra forma. Para completar reparto, un cameo estirado de John Malkovich, para, de paso, dar algo de caché a la película.

Todo esto, sumado a las propias reglas internas del ‘mundo zombi’ que se encarga de tirar por tierra dentro de la película (no puedes presentarlos como descerebrados, lentos y cuando te viene en gana darle la vuelta a la tortilla), amén de que el maquillaje es paupérrimo y el CGI de los “huesudos” un tanto cutre. Vamos, que son zombies porque hablan (sí, hablan…) de forma lela, por lo demás son personas normales.

Así que, si no funciona como comedia, ni como romance, ni mucho menos como terror (que no es lo pretendido) no queda mucho que rescatar de un producto tan fallido como insípido, con tan sólo alguna escena más conseguida o algún chiste con algo de ingenio, como la referencia a Pretty woman. Ni siquiera en su popurrí de canciones conocidas encuentras algo a lo que aferrarte, pues se intercalan sin gracia ni sentido alguno del ritmo como para que funcionen con la imagen, son mero relleno.

Un despropósito con mejores intenciones que resultados, desde luego.

Por David Cabello

 

A FAVOR

SE NOS HA OLVIDADO LO QUE ES LA PARODIA

 

Voy a ahorrarme las presentaciones, pues ya las has hecho mi compañero. Levine debutó con la interesante (e inédita ) 50/50 y había ganas de ver lo nuevo que ha hecho.

Y sí, parece que le gusta comer cerebros al bueno de Levine, porque al menos con mi compañero lo ha hecho. ¿Nos hemos vuelto locos? Hemos olvidado la auténtica esencia de la parodia, nos hemos dejado perturbar la mente por las Scary Movies y las gracietas de Friedberg y Seltzer, para creer que la parodia es una simple continuación de gags estúpidos y predecibles. Ojo, no crítico esto, porque soy el primero que goza con los primeros ZAZ, con los Monty Python o incluso con los Chanantes. Pero la parodia no es únicamente esto, la parodia es un género que debe saberse mimetizar con lo que hace, parece que nos olvidamos que películas como Scream o Mentiras Arriesgadas son estupendas parodias, pero que funcionan más allá que eso. Incluso, y volviendo a los ZAZ, ¿no era en el fondo Aterriza como puedas una película sobre catástrofes?. Y últimamente cuando nos llega alguna parece que no la queremos entender, ya pasó el año pasado con la disparatada Battleship, que alguno incluso se la tomo como película seria y no como lo que realmente era, una parodia del cine de Michael Bay, Emmerich y compañía. ¿Cómo puede pretender ir en serio una película que en su momento más épico ponía a abuelos a las armas al ritmo de AC/DC y terminaba la película con Fortunate Son?

Pues parece que Memorías de un zombie adolescente va a ser tan incomprendida como lo fue el año pasado Battleship. Entre tanto amor pansexual adolescente que ha inundado con tanta frecuencia nuestras pantallas últimamente, que si vampiros con humanas, que si hombres lobo con humanas, que si bestias con humanas, que si pokemons con humanas… (uy, esto aún no, me voy a callar que no quiero dar ideas). Al bueno de Levine no se le ha ocurrido otra que sacar del armario a esos zombies que tan de moda se han puesto de moda últimamente, ¿quieres amor entre especies? ¡Pues toma necrofilia!. Y elaborado una parodia absurda y delirante, que por supuesto, se camaleoniza con lo que cuenta. Pero es injusto tacharla de ser una película sin alma, cuando la película va bombeando más rápido que el corazón del zombie se regenera.

Y tiene mala baba en todos los sentidos, olvidémonos del pop actual, ¿que el zombie se enamora? Pues que lo haga al ritmo del “Hungry Heart” de Springsteen. Y mientras se siente desolado, que mejor que comerse los sesos del ex-novio de su amada mientras rebusca por su recuerdos. Incluso se permite el lujo de meter metachistes como el momento Pretty Woman que bien apuntaba mi compañero. Poco tiene que ver la película de Levine con las novelas de Meyer, por supuesto, la historia de amor es tierna y hasta bonita, y mucho más convincente que las de Crepúsculo, porque de lo contrario, la película estaría fallando estrepitosamente en lo que se propone, que es divertir y ridiculizar a esas modas aleladas. Pues no voy a negar que Memorías de un zombie adolescente sea una comedia algo bobalicona, pero me resulta increíblemente simpática, y muy divertida, y disfruto mucho de la mala baba que gasta. Y debo de decir, que por muy duro que mi compañero se haga ahora, ¡también se rió durante la proyección!.

Por Juanma de Miguel

Título Original: Warm Bodies Director: Jonathan Levine Guión: Jonathan Levine Música: Marco Beltrami, Buck Sanders Fotografía: Javier Aguirresarobe Interpretes: Nicholas Hoult, Teresa Palmer, John Malkovich, Rob Corddry, Analeigh Tipton, Dave Franco, Cory Hardrict Distribuidora: eOne Fecha de Estreno: 19/04/2013