Gracias a nuestros compañeros de SensaCine (@SensaCine) La Cabecita pudo asistir el pasado día 15 de Noviembre al preestreno en Madrid de En la mente del asesino, la nueva película de Matthew Fox.

El agente Alex Cross llega de nuevo a la gran pantalla de la mano de Rob Cohenencarnado esta vez por Tyler PerryLa hora de la araña y El coleccionista de amantes lograron el éxito de público y crítica que probablemente En la mente del asesino ni siquiera acariciará, pero el intento es digno de valoración. Las primeras películas de este perspicaz agente de policía contaban con un as bajo la manga, y es que la presencia de Morgan Freeman como Dr. Cross es algo muy difícil de igualar y mucho más de superar, por eso aunque Perry no sea el actor idóneo para su interpretación (su intuición y sus dotes para analizar la psicología humana recuerdan más al Sherlock Holmes más inspirado que al personaje de los libros de James Patterson), tampoco se le puede reprochar nada. Este nuevo Alex Cross es ideal para pasar una tarde de domingo, no te pide que pienses (de hecho, es probable que Marc Moss y Kerry Williamson tampoco se esforzasen demasiado en su escritura), ni que te creas lo que ocurre, simplemente que durante algo más de hora y media veas peleas y tiros y a un Matthew Fox impecable haciendo de malo malísimo.

Tras el visionado de En la mente del asesino se puede afirmar, sin miedo a equivocación, que la carrera de Rob Cohen no tiene previsto remontar en un futuro próximo. Es un director constante, que nunca traiciona sus ideales, el problema es que ese camino siempre le lleva a realizar películas en las que la calidad brilla por su ausencia. Cohen ha ido a menos con el paso de los años, de ahí que a pesar de que A todo gas (2001) y xXx (2002) ocupan un lugar privilegiado en su filmografía, Dragón, la vida de Bruce Lee (1993), su ópera prima, sea su mejor obra hasta la fecha. En Alex Cross, Cohen se mantiene fiel a la fórmula de espectáculo palomitero que no anima a la autoreflexión, sino al consumo rápido, esa que ha abanderado cada una de sus películas, pero que aquí se le ha ido un poco de las manos. En la mente del asesino camina de cliché en cliché, desesperando al espectador más exigente pero encandilando al menos escéptico. 

En la mente del asesino cuenta cómo Alex, detective de la policía y psicólogo, está investigando las extrañas muertes de los miembros de una banda criminal. Todo parece indicar que se trata de un ajuste de cuentas entre gángsters pero a medida que se van conociendo los detalles, los crímenes se empiezan a parecer sospechosamente a otras muertes anteriores atribuidas a un asesino en serie llamado Sullivan…

El comienzo de Alex Cross encantará a los amantes del cine de acción palomitero, porque presentar al antagonista con un combate clandestino de artes marciales mixtas es toda una declaración de intenciones. Lástima que con el paso de los minutos todo se convierta en un espectáculo descabellado dominado por un ir y venir de escenas trilladísimas. En la mente del asesino alcanza sus momentos álgidos cuando Matthew Fox hace acto de presencia (con 18 kilos menos), es entonces cuando la tensión llega a calar en el espectador, que ve como toda la trama depende de uno de sus movimientos, aunque en ciertos momentos incluso su personaje está pasado de rosca. Cuando el drama llega al largometraje también lo hacen los momentos más soporíferos del mismo, pero aún así se agradece ver cómo Perry se desenvuelve en el drama. Lo peor del nuevo filme de Rob Cohen es que a pesar de sus intentos por sorprender al espectador, desde el comienzo te esperas todo lo que va a ocurrir (el final resulta bastante utópico), y si a ello le sumas a un Jean Reno en horas bajas, tienes una película totalmente prescindible.

A pesar de todo En la mente del asesino mantiene un buen ritmo que logrará entretener al público más flexible que vaya en busca de un pasatiempo más o menos acertado. Es, sin duda, una película hecha para regocijo de los fans de Matthew Fox, que descubrirán aquí a su personaje más escalofriante.