Muchas veces hay tendencia a creer que el fanatismo y el conocimiento, aunque seamos incluso eruditos del tema, nos da carta blanca para realizar cualquier cosa relacionada con ese tema que nos apasiona. Eso es exactamente lo que le ha ocurrido al rapero RZA en su debut en la dirección, tocando un tema que conoce bastante bien, pero naufragando completamente. Posiblemente RZA se crió viendo películas grindhouse de Kung Fu, esto ha quedado bastante patente su música, o incluso en sus escarceos con el cine, dónde debuto como actor en un pequeño papel en aquella fantástica película de Jim Jarmusch, El Camino del Samurái. El estar rodeado de buenos contactos le ha servido para realizar una película que viene avalada con la producción de Quentin Tarantino, pero que se queda muy lejos de su Kill Bill, y con un guión escrito a cuatro manos entre el rapero y un Eli Roth, del que sólo se percibe su mano a la hora de ciertas de escenas macabras que casi se podrían entrar dentro de ese gore terrorífico del que tanto disfruta el director de Hostel.

El hombre de los puños de hierro nos lleva a la China de finales del siglo XIX, allí, existen múltiples villanos y tramas incluso algo enrevesadas, que nos llevan incluso a pensar de que falta parte de la película. Pero todo en realidad es mucho menos complicado de lo que parece, y al final se limita a una historia de venganza y codicia, con un montón de malos malísimos, que terminan por apañárselas para que al final sea solamente una lucha de tres contra tres.

RZA se encuentra con multitud de problemas en su trabajo. Para empezar no saber dirigir, algo que quizá se vea camuflado con las alucinantes coreografías de las peleas, pero el ritmo excesivamente rápido y tan videoclipero que siempre busca imprimir en la película llega a resulta hastiador. Desde luego tampoco se le da bien escribir, y esto se traduce en que cuando la sangre no está salpicando la pantalla, la película es un tremendo aburrimiento. No atesora ningún detalle reseñable, intentando ocultar su simpleza a través de la inserción de nuevos personajes y tramas que en ningún momento capturan la atención del espectador. Quizá lo poco destacable de su guión lo encontremos en la presentación del personaje de Russell Crowe, en un pequeño guiño que nos parece querer decir que realmente se trata de Jack el Destripador de vacaciones. Pero quizá lo peor de todo, lo más evidente, es su incapacidad para actuar, algo que en una película como ésta no debería ser demasiada preocupación (no es que ninguno de sus compañeros de reparto demuestre un registro extraordinario), pero el problema es lo difícil que nos resulta creernos al rapero en ese entorno, su aspecto siempre le hace sentir como demasiado anacrónico, más que un esclavo, nos parece un tipo llegado del futuro que además, cuando se pone a narrar la película, parece que esté rapeando.

Pero todos estos problemas que salpican la película se ocultan muy bien detrás de las alocadas escenas de acción. Escenas que no siguen ninguna lógica, que se limitan a ser deliberadamente divertidas. La disparatada idea principal, de ese hombre que busca venganza con puños de hierro tras haberle cortado los dos brazos, parece pequeña con la aparición de un Dave Bautista capaz de convertirse en un hombre de bronce como si fuera el propio coloso de los X-Men. Su entrada ya es bastante triunfal, realizando incluso una bomba, su personal movimiento como luchador profesional, contra un adversario, pero cada vez que aparece en pantalla la película crece en diversión por lo divertido de su personaje. La sangre fluye de las maneras más disparatadas, a chorros que salpican la pantalla, como escupida por aspersores. Y los personajes que aparecen en ellas no se quedan atrás, con cosas tan geniales como la presencia de esos guerreros géminis, que luchan como el ying yang, y parecen la versión agresiva de los gemelos Derrick de Oliver y Benji.

Una pena que ese alocado tratamiento que la película tiene cuando se trata de crear escenas de acción, y que siendo justos, hay que decir que ocupa casi la mitad del metraje, no sea suficiente para una película que se toma demasiado en serio, renunciando así al espíritu grindhouse del que quiere hacer gala. RZA quiere rendir homenaje a algo que le apasiona, y demuestra su espíritu entusiasta por el tema, pero demuestra que su sitio está detrás del micrófono y alejado del todo de las cámaras. Su buen apadrinamiento es el único motivo por el que esta cinta de trama imposible ha sido llevada a cabo, pero el tener los padrinos adecuados no te garantiza el ser como ellos, y lo que hace RZA aquí es un Kill Bill en versión grindhouse sin cafeína.

Título Original: The Man with the Iron Fists Director: RZA Guión: Eli Roth, RZA Música: Howard Drossin Fotografía: Chi Ying Chan Interpretes: RZA, Russell Crowe, Lucy Liu, Pam Grier, Dave Bautista, Rick Yune, Chia Hui Liu, Cung Le, Daniel Wu Distribuidora: Universal Fecha de Estreno: 23/11/2012