Volvíamos el segundo día al Festival de Series, un día que mirando el plan que nos habíamos hecho, venía claramente marcado por la comedia al comienzo del día y el terror para finalizarlo, ese género que por fin se está atreviendo a tocar la tele en tramas largas, más allá de series con episodios independientes como Alfred Hitchcock presenta, El Club de Medianoche o incluso Pesadillas. Entre las actividades del día, más allá de la proyección de las series, destacaba el concurso de El Rey de las Series que se celebraba en el hall del Cine Proyecciones, y en el que varios participantes tuvieron que poner a prueba sus conocimientos sobre series al más puro estilo de aquel programa de culto que era “Soy el que más sabe de televisión del mundo”.
 
 
Empezábamos el día con bastante miedo, y es que la primera serie que íbamos a ver era Big Bang, de la cual se estrenaban los dos primeros capítulos de la sexta temporada. Tengo que confesar que en su quinta temporada yo decidí bajarme del carro, hacía tiempo que era incapaz de encontrarle la gracia a esta serie, que en sus primeras temporadas aguantaba por un espíritu nerd que se vio hundido con la saturación de personajes femeninos. Realmente a día de hoy Big Bang no deja de ser una serie bastante topicona acerca de los problemas de unos nerds en relacionarse con las mujeres, su encanto y su gracia se ha ido a la basura. Son mucho los problemas que nos encontramos con Big Bang a día de hoy, han destrozado a interesantes personajes secundarios como a Wolowitz dándoles un protagonismo que no necesitaban, han quemado en exceso a Sheldon, hasta el punto que el inadaptado divertido de las primeras temporadas ha pasado simplemente a ser un personaje tan repelente como siempre lo ha sido un Leonard incapaz de salir del bucle en el que está encerrado con Penny. Estos dos primeros capítulos son incapaces de sacarnos poco más que una ligera sonrisa, casi todas provenientes de un Stuart que parece que va a empezar a salir un poco más, en lo que sin duda es un acierto de los guionistas. Aún así, y mientras yo me retorcía en mi butaca, contemplaba con estupefacción las risas al unísono del resto de una sala que incluso terminó aplaudiendo los capítulos al final de la sesión, mientras yo salía por patas pensando que a lo mejor no estaría tan mal si los mayas tuvieran razón. Le damos un 3 a estos capítulos por el par de leve sonrisas que nos dejaron.
 
Por suerte la siguiente comedia que nos esperaba poco tenía que ver con la de Chuck Lorre. Tocaba presenciar el estreno de la cuarta temporada de Modern Family, un capítulo que aunque ya vi hace unas semanas, había ganas de volver a disfrutar en pantalla grande. En la sala, la más pequeña de las tres que se usaron para el festival de series, no cabía un alma, algo curioso si tenemos en cuenta que el capítulo se emitía en versión original sin subtítulos. No pareció importar mucho, pues las risas se escuchaban con más fuerza incluso que en la sesión anterior, y esta vez no parecían extrañas, hasta me permití el lujo de reírme a mandíbula batiente en más de una ocasión. A día de hoy, y con permiso de Community, Modern Family es la mejor comedia de la televisión americana, una serie que ha entendido a la perfección la renovación de la televisión y ha dado la vuelta a la tortilla a lo que sería una sitcom bastante en los corriente en los años 90, para convertirla en una propuesta de lo más atractiva y que ha eclipsado por completo a otras series de corte similar como The Middle. Le damos un 8 para el estreno de una serie que sigue tan en forma como el primer día.
 
 
Tras Modern Family tocaba encontrarse con Como conocí a vuestra madre, una vuelta al pasado para los que seguimos la serie al ritmo americano, puesto que se estrenaba el primer capítulo de la séptima temporada. Comparando Como conocía a vuestra madre con Big Bang podemos ver la diferencia abismal que hay entre las dos, y es que mientras que la serie de Lorre no ha sabido avanzar, y los pasos que ha dado sólo la han servido para retroceder, aquí nos encontramos a unos personajes que han sido dotados de un fondo impropio en una comedia. La sexta temporada, centrada principalmente en los personajes de Marshall y Barney y su forma de afrontar un último y primer contacto con sus padres, les ayudó a crecer enormemente. La séptima temporada empieza con dos cambios que no se podría entender de no ser por esta sexta temporada, Marshall y Lily van a tener un hijo, mientras que Barney por fin ha descubierto lo que es el amor. A falta de saber muy bien qué hacer con Ted, está claro que los guionistas han decidido que si la serie debe continuar, lo mejor es tratar con mimo y respeto al resto de sus personajes haciendo que la serie empiece a girar alrededor de ellos, un cambio que empezamos a notar en la anterior temporada y que consiguió remontar el vuelo tras una cuarta y quinta temporada bastante flojas. Un 7 para un divertido estreno de temporada.
 
La última comedia del día se trataba del estreno de ¡Vaya Vecinos! (The Neighbors), una comedia que sigue la estela de mezclar la sitcom familiar con elementos más cercanos al fandom. Así, la serie nos cuenta la historia de una familia de vecinos que se mudan a un barrio residencial que lleva diez años ocupados por alienígenas. Sencilla y muy divertida fueron las dos sensaciones más evidentes que nos dejaron. A falta de coger forma, tiene los elementos de sobra para funcionar, una serie que en cierta forma nos recuerda a una Cosas Marcianos dada la vuelta, dónde aquí son los humanos los que se tendrán que habituar a las rarezas de este vecindario tan peculiar. Un 7 para un divertido piloto que sin duda nos alimentó las ganas de seguir viendo la serie.
 
Dejando las comedias de lado, tocaba uno de los platos fuertes de este Festival de Series para quien esto escribe, y no, no hablábamos del estreno de The Walking Dead cuya interminable cola fijo que dejo a más de una persona sin poder entrar a verla. Era el estreno de la tercera serie producida por Canal + tras las notables ¿Qué fue de Jorge Sanz? y Crematorio. Falcón por si fuera poco se presentaba como una serie producida en conjunto con la ZDF alemana y la Sky británica. Pero por desgracia un problema técnico nos impidió disfrutar de un capítulo que esperábamos con ansia, sin duda uno de los peores momentos de este festival.
 
 
Tras el obligado parón tocaba ver Last Resort, la apuesta más fuerte de la ABC esta temporada. Last Resort nos cuenta la historia de un submarino que se niega a seguir las ordenes de atacar a Pakistán, tras esto, serán atacados por su propio país, aunque sobrevivirán y vivirán en una pequeña colonia, bajo la amenaza de un ataque, pero protegido por 16 misiles. Last Resort nace sin duda a la estela de Homeland, son series que realmente no podrían haber nacido en ningún momento, en un momento de desilusión generalizada, cuando Estados Unidos se empieza a dar cuenta de que el discurso de Will McCoy diciendo por qué no eran el mejor país del mundo era bastante cierto. Last Resort nunca reniega de la espectacularidad y de la tensión, y aunque no vaya a ser un elemento continuo en la serie, la presencia de ese submarino le da al capítulo un toque claustrofóbico que le sienta muy bien. Nos atrevemos a decir que Last Resort es el mejor estreno de una network (cadena en abierto) de los últimos años, esperamos sin duda que funcione la serie y que toda ella nos deje tan buen sabor de boca como este piloto que nos ha encantado y al que sin dudarlo le damos un 8.
 
Tocaba terminar la noche con una doble sesión de terror, nos apuntamos al segundo capítulo de 666 Park Avenue, cuyo piloto ya habíamos visto. 666 Park Avenue dista mucho de ser una gran serie, pero aún así tiene algo que la hace especial, una atmósfera muy conseguida, algún momento muy divertido y que demuestra la poca seriedad con la que se toma a sí misma, como ese portero que va a machete, y sobre todo un protagonista con mucha carisma, un Terry O’Quinn que nos encanta y que parece que aquí ha vuelto a ser el mismísimo humo negro. Por si fuera poco estos dos capítulos ya nos han dejado algún momento muy espectacular, como la escena del ascensor, o el asesinato por parte de los pájaros y la incógnita de quién es realmente ese protagonista y qué es lo que trama. Parece que las audiencias no acompañan demasiado a la serie de la ABC, pero si durase en antena, se podría convertir sin duda en un agradable “guilty pleasure”. Dejamos un 6 a los dos primeros capítulos de la serie.
 
 
La noche, así como el festival de series, se cerraba a lo grande, con el estreno de la segunda temporada de American Horror Story: Asylum, el hecho de que el capítulo se emitiera sin subtítulos, de nuevo no pareció ser un gran problema para una sala repleta y con ganas de fiesta, un servidor es incapaz de decir si el griterío fue mayor al aparecer en pantalla Adam Levine o Jessica Lange. Sobre el espectacular comienzo de la segunda temporada ya nos hablo Roberto Bra, poco más hay que añadir a sus conclusiones. Un servidor salió entusiasmado de una sala que ofreció uno de los aplausos más estruendosos de todo el festival de series y no era para menos, ya que se disfrutó a lo grande de un capítulo fantástico, con una atmósfera aterradora, y eso sin saber muy bien a lo que me iba a enfrentar, puesto que no he visto aún la primera temporada, pero las sensaciones no pudieron ser más agradables. Un 8 para el cierre de un festival de series. Un festival de series que se nos ha hecho corto, pero hemos disfrutado a lo grande, y esperamos ya con ansias la llegada del próximo festival.