Hace tiempo que Channing Tatum, uno de los chicos de moda de Hollywood, le rondaba mucho en la cabeza la idea de realizar una película basada en sus años como stripper. Así es, tras dejar la escuela, a los 19 años Channing se dedicó a mover su musculado cuerpo para sacarse sus primeros ahorros. Un proyecto para el que en primera instancia se pensó en Nicholas Winding Refn pero tras coincidir con Tatum en Indomable, fue a parar a las manos de Steven Soderbergh. La película que se basa en ciertas experiencias vividas por Tatum y sus conocimientos aunque es totalmente ficcionada, es todo lo contrario a lo que se podría imaginar. Magic Mike es una película sobre la decadencia, en la que la presencia del striptease se representa como un triunfo algo sórdido, algo perecedero e irreal que no estará para siempre.

La película nos presenta a Mike en la cama con dos muchachas, pero tras eso le vemos subir a poner tejas en una calurosa mañana de Florida. Mike quiere ser el rey, la gente le respeta y él pone las condiciones al trabajo, aún así sabe que lo que tiene no es suficiente, no es agradable aguantar el calor en un tejado. El sueño de Mike es crear una empresa de venta de muebles únicos, poner unos extintores encima de un cristal y hacer una mesa, en el fondo pesa sobre él un espíritu artístico, un sueño que tiene que ver mucho más con la realización personal que con la fábrica de dinero que realmente Mike es. Por que por las noches el mundo de Mike cambia por completo, es el único momento en el que no es un perdedor, si no que se convierte en el auténtico rey, él lo sabe y es incapaz de renunciar a eso, lo tiene todo, es deseado y genera dinero, y además se divierte. El problema llega cuando la noche se cierra y el sueño acaba, tiene 30 años y sabe que eso no será para siempre, la juventud se va y quiere formar una vida, pero para ello quiere sentirse el rey que es por las noches también durante el día. Por que realmente está harto de ser Magic Mike, adora al personaje, pero no soporta que confundan al personaje con la persona.

Su vida cambia por completo al conocer a Adam, un chaval de diecinueve años que está totalmente perdido, Mike acogerá como si fuera su maestro. Adam dejó los estudios por culpa de una disputa con su entrenador, vaga de trabajo en trabajo sin ganas de nada, el mundo de la noche para él es el éxito total, tiene todo lo que un chaval de su edad puede pedir, dinero y mujeres, algo que le sume en una espiral de autodestrucción de la que Mike le intenta sacar. Mike promete cuidar de él a su hermana, el único contacto real que parecer tener alejado del mundo de la noche. Una promesa que lleva grabada a fuego, una responsabilidad más de la que no se quiere desprender, Adam, cuyo apodo nada casual es El Niño, ayuda a Mike a estar aún más en contacto con la realidad, la noche no deja de ser un juego, pero ahora tiene algo de lo que encargarse también y como todo rey, alguien a quien dejar su legado.

El talento de Soderbergh permite narrar la relación entre ambos de una forma casi documental, las conversaciones en el coche, con la cámara siempre detrás de ellos, se sienten reales, como un lazo de unión que se crea con mucha fuerza. Lo mismo ocurre con la relación que mantiene Mike y la hermana de Adam, una relación que va creciendo con la misma fuerza de la que Mike se va despojando de la noche en la que es rey. Y pese a ciertas carencias de guión, y que en momentos se abuse de algún cliché o personajes tan estereotipados como el de Dallas interpretado por Matthew McConaughey. Un personaje que intenta ser un intento fallido de la imagen de lo que Mike quiere llegar a ser en el futuro, un emprendedor que ha triunfado, pero a diferencia de él, Mike quiere escapar de ese mundo al que Dallas se siente arraigado, por desgracia la caricaturesca formación del personaje acaba resultando demasiado obvia y previsible.

Desde Traffic, Steven Soderbergh no entregaba una obra tan interesante. Una película dramática en donde la comedia siempre hace acto de presencia de una forma grotesca y efectiva. Dónde además juega con su lado más indie y monta planos imposibles, pero también se recrea con unas espectaculares y coreografiadas escenas de baile, dónde prima el espectáculo, y juega con esto, para hacerlas más deslumbrantes. Al contrario de lo que sería en una película de striptease femenino, lo que importa aquí no son los desnudos en sí, si no el juego que conlleva. Además nos trae consigo una gran actuación de un Channing Tatum que cada día nos convence más, si en Infiltrados en Clase le descubríamos una sorpréndete vis cómica, aquí se muestra sensible y muy creíble en un papel muy personal, y que sin duda se ha sido factor clave su experiencia previa en este mundo del striptease a la hora de dar forma al personaje. Magic Mike es una gran película, nunca resulta tan sórdida, irónica y grande como era Boogie Nights, pero también se encuentra muy lejos de ser la versión femenina de Showgirls que algunos pretendían querer vender.

Título Original: Magic Mike Director: Steven Soderbergh Guión: Reid Carolin Fotografía: Steven Soderbergh Interpretes: Channing Tatum, Alex Pettyfer, Matthew McConaughey, Olivia Munn, Matt Bomer, Joe Mangianello, Riley Keough, Cody Horn, Adam Rodriguez, Kevin Nash Distribuidora: Alta Films Fecha de Estreno: 05/10/2012