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Desde el estreno de Matrix no cabe duda de que Los hermanos Wachowski han tratado de volver a encontrar qué es lo que funcionó en aquella para volverlo a repetir, pero sin embargo, parecen haberse perdido por completo en la búsqueda de esto. Posiblemente porque olvidaron que el punto fuerte de Matrix era poco más que la extrema originalidad con la que estaba contada una de las historias más sencillas y recurrentes de toda la historia, la de un tipo que de la noche a la mañana descubre que es el salvador, y se encuentra ante un mundo que no conocía, preparándose para desempeñar sus funciones. Sí, Neo era poco más que un Luke Skywalker en un mundo informático. Todo lo que ha venido después de Matrix, con la excepción de Speed Racer, una seudo comedia híper-colorista, se ha perdido por unos terrenos de grandilocuencia y falsa profundidad que acaban por tirar al lastre todo lo que nacía desde la extrema sencillez. Quizá el caso más evidente sea el de El atlas de las nubes, una película ininteligible llena de una incansable verborrea que no llegaba a ninguna parte, pero esto estaba incluso presente en las secuelas de la propia Matrix, dos películas que pese a que funcionaban como simple entretenimiento, se perdían en innecesarias explicaciones en pos de buscar la creación de un cuidado universo alrededor, con momentos tan risibles como el discurso de aquel Arquitecto.

Algo parecido les ha ocurrido con El destino de Júpiter, una película mucho más cercana en su relación aciertos/fallos a aquellas secuelas de Matrix, que al triunfo de la primera entrega o la catástrofe de El Atlas de las nubes. Como ocurría en la primera entrega de Matrix, aquí los Wachowski vuelven a apostar por una historia de extrema sencillez, que no dista mucho de la allí planteada. Una chica normal un día descubre que su función en la vida es mucho más de la que creía, más allá de la tierra hay vida inteligente, y ella es la encargada de salvaguardar la protección del planeta antes las malévolas intenciones de un grupo de hermanos que pretenden acabar con la raza humana para preservar su propia existencia. Ella, en compañía de una ser, mitad perro, mitad humano, tendrá que poner fin a estas intenciones si quiere que la tierra sobreviva.

JUPITER ASCENDING

El destino de Júpiter tenía suficiente peso en su premisa como para construir una atractiva historia desde su sencilla historia. Pero una vez más Los hermanos Wachowski se vuelven a perder de manera incansable en su innecesaria grandilocuencia, y es que el gran problema de la película se halla en la necesidad de que cada personaje de la película tenga que dar pie a una historia mucho más grande y que todo esto se reduzca a incansables discursos que no llegan ninguna parte. El globo se va hinchando continuamente, pero no tiene destino, sí, de nuevo volvemos a encontrarnos con esa verborrea tan cargante que teníamos en El destino de las nubes, y de la que no entendemos muy bien que nos quieren contar. Ni tampoco nos interesa, todo sea dicho. Todo tiene que ser transcendente, todo tiene que tener significados alrededor, todo tiene que crear un mundo tan extenso que haga que toda esa información sea imposible de ser procesada por el espectador. El problema es que todo a veces es nada, y este todo es poco más que una cargante amalgama de discursos que no sirven para nada al propósito de la película, más allá de crispar la paciencia del espectador.

Por suerte para nosotros, estos momentos consigue verse dejados de lado cuando la gran imaginativa visual de los Wachowski hace acto de presencia, en una cinta en la que resulta igual de divertida de ver que de encontrar sus referencias. Porque no cabe duda de que el gran punto de referencia de la película se encuentra, una vez más, en Star Wars, esta vez, de forma más evidente que nunca, con un despliegue visual y una dirección artística que parece salida de mundo creado por George Lucas, y es que no dudan en reproducir escenarios prácticamente similares (algo que no siempre es bueno, porque en ocasiones nos deja la sensación de encontrarnos ante una versión sin alma del universo warsie), e incluso calcar planos convirtiendo a Channing Tatum en un Skywalker entrando en La estrella de la muerte, y hasta repetir acordes en su banda sonora. No se encuentra ahí la única referencia de la película, su diseño de producción en ocasiones remite también a Blade Runner, e incluso nos encontramos con una pelea final que se encuentra a medio camino entre Sucker Punch y El imperio de fuego. Un juego de referencias realmente atractivo, que ayudan aún más a que este universo sea realmente divertido.

JUPITER ASCENDING

Porque no se puede negar que los Wachowski son unos tipos con una extraordinaria imaginación, que en esta ocasión llegan a puntos tarantinescos dentro de la ci-fi, y es desde ahí desde donde hacen que su película fluya. Sus espectaculares escenas de acción, algo que los hermanos directores han demostrado saber rodar con verdadera maestría, son realmente adictivas, y pese a todo la película siempre logra a resultar entretenida. Es una pena que no acaben de entender de que lo mejor para que esto acabe de cuajar, es que en una película construida a bases de clímax de acción, lo mejor que puedes hacer entre ellos es dejar respirar al espectador mientras construyes el siguiente con sencillez. Avasallarle con innecesaria información sólo termina por ser cargante, y es que en ocasiones menos es más, y El destino de Júpiter es el mejor ejemplo de ello. Una película que es un completo deleite cuanto más simple e incluso infantil se vuelve, pero se pierde por completo en las cuotas de transcendencia de sus autores. Sí, puedo decir que El destino de Júpiter me entretuvo, pero es una oportunidad desaprovechada para poder hacer una película que alcanzase cuotas más altas… si no pretendiese alzarse tanto.

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Ficha técnica:

Título original: Jupiter Ascending Director: Andy Wachowski, Lana Wachowski Guión: Andy Wachowski, Lana Wachowski Música: Michael Giacchino Fotografía: John Toll Reparto: Mila Kunis, Channing Tatum, Eddie Redmayne, Sean Bean, Doona Bae, Douglas Booth, Vanessa Kirby, Jo Osmond, Christina Cole, Spencer Wilding Distribuidora: Warner Fecha de estreno: 06/02/2015