Empieza a ser estresante la explotación de ciertas sagas cinematográficas, más aún cuando su calidad con cada entrega disminuye notablemente, este es el caso de Ice Age, que cada día guarda más similitudes con la saga de En Busca del Valle Encantado y que todo hace parecer que se alargará hasta el mismo punto, quizá cuando deje de ser rentable estrenarlas en el cine sigan apareciendo en deuvedé, pero lo cierto es que poco más tiene que aportar esta saga, más allá de todos los millones que genere para felicidad de sus creadores. En esta cuarta entrega nuestro grupo de amigos se tendrán que enfrentar con el origen de los continentes, esto conlleva a que una grieta se abra y separé al mamut Manny y sus amigos de su mujer y su hija. Surcando los océanos encima de un trozo de hielo recién desprendido en una aventura que les llevará a encontrarse con unos piratas encabezados por un mono y que pondrán al grupo en serios aprietos.

Parece como si FOX hubiera decidido con esta cuarta entrega contestar a recientes cintas de animación como Los Muppets y Lorax acusadas de izquierdistas y hacer una película dónde de nuevo se vuelven a ensalzar los valores clásicos de la familia y la amistad por encima de todo, sin esconder en ningún momento su mensaje derechista y dónde también aprovecha para cargar contra la piratería de una manera nada sutil. Pero más allá de este revuelo político, en una época en la que parece que todo producto debe tomar partido, lo cierto es que esta nueva entrega de Ice Age se empieza a sentir bastante oxidada, ciertos personajes como Sid, el supuesto graciosillo del grupo, empiezan a resultar bastante cansinos e insoportables, la mayoría de los chistes no funcionan y los únicos momentos que resultan realmente graciosos son protagonizados por nuevos personajes secundarios que aportan algo de frescura a la saga como la abuela de Sid o esa especie de Ewoks con complejo de Mel Gibson.

La carencia de ritmo en una película de corte de aventuras es algo preocupante, y tan sólo consigue no decaer gracias a pequeños interludios protagonizados por la rata Scrat y su bellota, de lejos lo mejor de la película y que consigue levantar el ánimo del espectador entre acto y acto. Tampoco escatiman en esta ocasión en la incursión de canciones, algo de lo que la saga había huido hasta ahora, y no sólo tenemos una vergonzosa canción familiar al final de la película que ayuda a huir despavoridos en cuanto aparecen las primeras letras de los títulos de crédito, si no también un innecesario número protagonizado por los piratas antagonistas y cuya único cometido parece ser el rellenar un par de minutos sin necesidad de tirar de guión.

Parece que FOX está dispuesta a seguir explotando a su gallina de los huevos de oro, algo más que lógico si tenemos en cuenta que la tercera entrega consiguió cerca de 900 millones a nivel mundial y que sin duda esta nueva entrega seguirá gustando a los más pequeños de la casa. Está por ver si llegará a la friolera de las doce secuelas que tuvo En busca del valle encantado, pero por ahora la puerta sigue abierta para una quinta entrega con parada en la Atlandida. Más allá de lo divertido que resulta siempre Scrat, lo único que merece la pena en esta nueva entrega de Ice Age lo encontramos al principio de la película con el salto de Los Simpsons al formato corto, con un genial episodio protagonizado por Maggie.

Título Original: Ice Age: Continental Drift Director: Steve Martino y Mike Thurmeier Guión: Michael Berg, Jason Fuchs y Mike Reiss Fotografía: Renato Falcão Música: John Powell Distribuidora: FOX Fecha de Estreno: 29/06/2012