La filmografía Española de género es una de las más interesantes del panorama mundial, hemos hecho de nuestro de cine de terror uno de los referentes internacionales más importantes y hemos demostrado en más de una ocasión que el cine de terror también nos podía dar alegrías en forma de grandes obras. Pero si algo se echaba de menos dentro de nuestra filmografía de género era la ausencia de una gran saga, había habido alguna que otra secuela, pero hasta ahora ninguna con continuidad suficiente para considerarse saga como tal. Ha sido REC uno de los mayores referentes internacionales del terror español el que se ha desligado como pionero ofreciendo dos nuevas entregas que complementan a las dos mostradas, actuando como esos corchetes entre los que va el título y actuando como cabecera y cierre definitivos y reinventando por completo una saga que parecía muerta tras el aparente carpetazo definitivo que se había dado tras la segunda entrega, y realmente como espectadores éramos reticentes a creer que a estas alturas cuando además el tema de los zombis de la primera entrega se aisló por completo para dar paso a una trama de posesiones demoniacas, la saga REC sería capaz de ofrecernos material interesante.

REC 3 actúa como una precuela, aunque realmente sería injusto tratarla como tal ya que los hechos suceden la misma noche que en la primera entrega, anda a medio camino entre la precuela, la secuela o simplemente una ampliación de ese interesante universo que han creado entre Balagueró y Plaza. Las intenciones para afrontar esta nueva entrega de la saga eran muy claras, ser capaz de reinventarla, darle un lavado de cara completo, el problema era ver como se afrontaba esto sin perder la identidad y sobre todo como renunciar a ese found-footage con el que REC se convirtió en una de las pioneras en establecer este estilo del que hoy tanto se ha abusado. Pero Paco Plaza (Aquí dirigiendo en solitario, con Jaume Balagueró a la sombra, cambiaran los papeles para la cuarta entrega) es capaz de reinventar del todo la entrega sin que la película nunca pierda la identidad de la saga haciendo de la autorreferencia la solución clave para que la película pueda funcionar con su nuevo aspecto.

El cambio de aspecto no sólo sucede en lo visual, dónde además la película no renuncia a ello en primera instancia con un arranque sensacional en el que se narra la boda a través de los montajes de las diversas cámaras allí presentes tal y como si estuviéramos viendo cualquier video ceremonial, con un toque de mala uva que nos hace recordar en algún momento a Celebración de Thomas Vintenberg, obra cumbre de las fatídicas reuniones familiares. Es adorable la mala leche de la selección del escenario de la acción, la obvia referencia a las bodas catastróficas, la fácil identificación con todo lo que ocurre en ella hasta la aparición de los zombis y la metáfora del desastre catastrófico en el que suelen desembocar las bodas que se da cuando estos aparecen en escena.

Cuando el holocausto “zombi” (Aunque como diría Enjuto, lo correcto no sería decir que son zombis, si no infectados) arranca la cámara en mano desaparece de forma brillante, atacando directamente a la esencia de la saga dentro de la misma película, sin ni siquiera dar al espectador la oportunidad de cuestionarse si el cambio es negativo. El cambio de aspecto llega también en lo argumental, es cierto que la saga REC siempre había tenido cierto punto de humor canalla, pero que nunca ensombrecía al pavoroso terror que su argumento e imágenes producían, no tendría sentido a estas alturas haber seguido ese camino si no fuera para estirar la saga hasta lo que posiblemente hubiera sido fácil calificar de sinsentido, lo que hace Paco Plaza es una elección sorprendente y divertidísima, arriesgada por supuesto, pero en la que acierta de pleno. REC 3 no es una simple película de terror, no, estamos ante una gran comedia romántica de terror.

Dos enamorados separados en medio de un holocausto zombi, la única solución posible es juntarse, una travesía de aventuras de un lado a otro, dónde Diego Martín es capaz de convertirse en el mismo Sant Jordi y dónde Leticia Dolera nos sorprende más que nunca. Tengo que admitir que siempre he tenido cierta debilidad por ella, desde sus tiempos televisivos en Al Salir de Clase a su faceta de musa de la Muestra de Cine Fantástico de Madrid, me ha parecido una persona increíblemente adorable, pero ¡ojo! Las apariencias engañan y que nadie se le ponga en medio en su camino aquí, porque resucitando el resultado del Bruce Campbell de la trilogía de Posesión Infernal se convierte en uno de los personajes más radicales y divertidos del último cine español.

Está claro que el terror gore y gamberro ochentero es uno de los referentes de Paco Plaza a la hora de crear esta entregar, no sólo el mentado Raimi, también gente como Peter Jackson e incluso hay cierto aroma que nos hace acordarnos de los zombis de Romero, un pastiche muy cinéfilo y divertido, a ritmo de un épico Gavilán o Paloma la película es capaz de encontrar siempre al personaje (atención a la galería de secundarios, exagerada, caricaturesca y bestial, con seres tan fascinantes como Atún, John Esponja o Canon, personajes fascinantes, una pequeña guinda al gran pastel) y la situación perfecta para hacer llorar de la risa a aquel que pensaba en ir a pasar miedo. REC se reinventa del todo y acierta de lleno, este el primer corchete, falta por poner el último que ya veremos de qué forma lo enfoca Balagueró para ser capaz de ser consecuente con esta entrega. Los amantes del cine de terror español ya tenemos una saga de terror propia de la que disfrutar de la forma más cañí, tatareando los Suspiros de España de la segunda entrega o el Eloise de esta tercera.

Título Original: [•REC]³ Génesis Director: Paco Plaza Guión: Paco Plaza y Luís Berdejo Música: Mikel Salas Fotografía: Pablo Rosso Interpretes: Leticia Dolera, Diego Martín, Mireia Ros, Ismael Martínez, Emilio Mencheta, Àlex Monner, Javier Botet, Ana Isabel Velásquez, Blai Llopis, Itziar Castro Distribuidora: Filmax Fecha de Estreno: 30/03/2012