Soy incapaz de decir cuántos thrillers similares a Cuenta Atrás he visto, no sólo en la factoría Hollywoodiense a la que la película de Cavayé se acerca sin tratar de ocultarlo, sino también por Europa hay varios excesivamente similares. La premisa es la que ya se conocen de tantas otras muchas veces, un pobre inocente se ve forzado a inmiscuirse en unos turbios asuntos por culpa de un chantaje, así el héroe improvisado se juntará con los buenos, los malos y los más malos de una terrible conspiración judeo-masónica. Habrá malos que acabaran siendo buenos, buenos que se convierten en malos terroríficos, más malos que los otros malos, un par de vueltas de guión, y una historia llena de ramitas, pero bien cortas, para que el espectador la pueda seguir con gran entretenimiento y sin perderse en ningún momento. En esta ocasión el papel de inocente recae en un celador de un hospital que tendrá que sacar a un enfermo custodiado por la policía para poder liberar a su mujer, la cual ha sido secuestrada por los buenos-malos-buenos que son malos-malos que son muy malos para forzarle a hacer el trabajo, por si fuera poco la mujer está embarazadísima y el médico la ha ordenado guardar reposo absoluto, un facilón pero solvente truco para añadirle aún más dramatismo a la película.

Cuenta Atrás lo tiene todo para cansarme, para resultarme repetitiva, un déjà vu constante de esas otras muchas pelis que son similares a ella, es más, estoy seguro de que si la película fuera americana habría acabado de verla con una sensación de ingratitud, de haber visto un producto prefabricado en la inmensa maquina hollywoodiense, la ventaja que tienen la película al ser francesa es la de no tener detrás una maquina tan inmensa, por eso, la mayoría de los productos de Luc Besson me suelen gustar tanto (precisamente los que más distancia consiguen guardar con lo americano) y por eso Cuenta Atrás me acaba atrapando, enganchando y me permite disfrutarla como si nunca hubiéra visto una película similar, asfixiándome hasta el punto de llegar a dudar si no será una de esas raras ocasiones en la que los malos se saldrán con la suya.

Fred Cavayé para asegurarse de que todo funcione, imprime a la película un ritmo frenético, pero tan milimétricamente controlado que evita resultar agotador. La película dura apenas 80 minutos, si le restamos los 15 primeros minutos iniciales, que se utilizan para presentar a los personajes e introducirnos en la historia, la hora restante que nos queda va a ritmo vertiginoso, sin pararse a alargar nada, lo cual se agradece del todo. Pero le da tiempo a incluir increíbles persecuciones, como esa que sucede en el metro de París, todo un gran ejemplo de pulso narrativo, o la escena del apartamento perfectamente encorsetada y estudiada, capaz de mantenerse a un nivel tenso durante diez minutos y además de introducir giros en el guión, sorprendentes y verosímiles. Todo para desembocar en un final más frenético todavía, consecuente con el espíritu de la película, energético y malrollista.

Pues sí, seguro que hemos visto películas como Cuenta Atrás chorrecientas veces, y que ésta tiene una nula capacidad de sorpresa y no nos dice en absoluto nada nuevo. Pero aún así gracias a una realización notable, que evita cualquier tipo de exceso y se centra en contar la forma más breve y contundente posible estamos ante una película que resulta un divertimento superior a otras similares que están ahora mismo en cartel como El Invitado de Daniel Espinosa. Cuenta Atrás es un thriller huidizo de pura acción, que destila adrenalina y que resulta increíblemente entretenido.

Título Original: À bout portant Director: Fred Cavayé Guión: Fred Cavayé y Guillaume Lemans Música: Klaus Badelt Fotografía: Alain Duplantier Montaje: Benjamin Weill Interpretes: Gilles Lellouche, Roschdny Zem, Gérard Lanvin, Elena Anaya Distribuidora: A Contracorriente Fecha de Estreno: 17/02/2012