Las películas de follamigos están de moda, y la verdad es que suponen una alternativa bastante agradable a la típica y pesada comedia romántica de toda la vida, que en el fondo no deja de ser más de lo mismo, pero al menos presenta un look más fresco y son bastante más gamberras y divertidas, en definitiva, mucho más modernas.

El concepto parece que acaba de llegar a Hollywood como si se acabase de inventar, este mismo año pudimos ver Sin Compromiso ligeramente inferior a esta, pero con la misma base. Se agradece mucho ese ligero tono de gamberrismo que tienen estas comedias, lo que las hacen mucho más fáciles de digerir, aunque en realidad este halo, que visto en su conjunto puede dar la sensación de ser bastante más, no se limita más que a soltar unos cuantos chistes políticamente incorrectos y enseñar los culos de sus protagonistas, cosa que siendo sinceros no vamos a criticar.

Como ya sabemos cómo funciona esto, no vamos a repetirlo ni a comentar ni siquiera de que va, la película está llena de clichés, pero tampoco rehúsa huirlos, se siente cómoda sabiendo lo que es, y sabe funcionar muy bien entre todo lo que hemos visto ya mil veces. Lo cierto es que a veces da la sensación que para realizar una película como Con Derecho a Roce, tan solo te tienes que limitar a seguir los pasos, correctamente detallados, que aparecen en una receta, y de ser así, consigue un horneado perfecto, un horneado de película de todo a cien, que se olvidará tan pronto como dejen de reponerla en la sobremesa de los fines de semana.

Aún así hay que ensalzar, cuando la situación lo merece, los buenos hechos, y lo cierto es que la película comienza con un ritmo endiablado, la presentación de los personajes con esa doble llamada, y el posterior primer encuentro en Nueva York están muy bien llevados y meten rápidamente al espectador en la película. Pero lo que es más importante, después de presentar a los personajes e introducir la situación esta no cae en la monotonía, ni se empieza a desgastar, y llega a su inevitable recta final con una gran salud.

Pero sin duda la gran baza de la película reside en sus dos guapos protagonistas: Justin Timberlake y Mila Kunis. Ambos derrochan carisma, pero sobre todo comparten una innegable química que hace que la película pueda ir una marcha más rápida. Aunque esto tiene también su parte mala, por supuesto, se nota demasiado cuando ambos no comparten en escena, y en cierta forma es lo que hace que en su tramo final funcione un poco peor que el resto.

Pero no solo ellos pueden llevar la película, y ahí es cuando entra el estupendo elenco de secundarios encabezados por dos desfasados Patricia Clarkson, y Woody Harrelson, éste último en un hilarante papel de compañero de trabajo gay –y sí, más clichés por todos los lados–. Jenna Elfman también se guarda un papelito, y Richard Jenkins se hace con uno de los personajes más interesantes del plantel, en el que el fantástico actor es incluso de mostrar en una película de estas características todo su buen hacer. Emma Stone se guarda también un sitio para un cameo, igual que hacen Jason Segel y Rashida Jones en unas escenas descacharrantes.

Al levantar la tapa de Con Derecho a Roce, no te vas a encontrar ninguna sorpresa, es exactamente lo que ofrece, y es que si compras un jamón cocido no puedes esperar que sepa a jamón serrano. Pero aún así funciona perfectamente, en gran parte por culpa de sus dos protagonistas, y supone un visionado rápido y refrescante para estas tardes de verano que ya empiezan a terminarse.

2.5_estrellas