Nos la querían vender como la nueva Resacón en Las Vegas, ya en los avances costaba ver dónde estaba eso que nos intentaban vender, y finalmente las sospechas se hicieron realidad, y es que la nueva película de la factoría Apatow está más cerca de ser una nueva Bridget Jones que de la comedia de Todd Philips.

Y es que la que prometía ser una comedia distinta, reinventar el género de la comedia femenina y mil cosas más, resulta que cae en todos los tópicos del género, adornada con algún chiste grosero, palabras mal sonantes y alguna ración de caca para poderla vender como algo distinto.

 

La película nos cuenta la historia de una treintañera, fracasada en el amor, en el trabajo y prácticamente en toda su vida personal, que de repente ve como su visión de todo cambia radicalmente cuando su mejor amiga le anuncia que se va a casar. A partir de ahí, no solo se convertirá en una mujer desesperada en busca del amor, sino que también empezará a sentir celos de la nueva amiga de la novia.

Podíamos esperar algo de más de Kristen Wiig que escribe el guión (junto a Annie Mumolo), todos sus años en el Saturday Night Live, ¿Se le habría pegado algo de la siempre genial Tina Fey? Por desgracia no, el guión que nos presenta carece de cualquier tipo de chispa, la sarta de tópicos no produce ningún tipo de gracia, salvo alguna esporádica en ciertos momentos puntuales e inmediatamente olvidables. Por si fuera poco, es difícil no tener la sensación de que realmente lo que estamos viendo no es un panfleto feminista.

Como no podía faltar más, los personajes son claros estereotipos, ninguno consigue salvarse de la quema, y tampoco ayuda lo poco gracioso que se encuentran todos sus actores, a excepción de un pletórico Jon Hamm, protagonista del mejor momento de la película gracias a su buen hacer. Y es que en una intervención de apenas dos minutos es capaz de generar más carcajadas que en el resto de la película. Ese machista guasón que nos presenta, seguramente habría sido horrible en las carnes de cualquier otro actor, pero el protagonista de Mad Men demuestra una increíble faceta cómica, que ya le hemos visto desarrollar en otras ocasiones.

La verdad es que pese a todos sus hándicaps la película podría conseguir ser algo mediocre e incluso dejarse ver, goza de ritmo, y esta realizada correctamente, pero claro, cuando algo que debería durar 80 minutos se alarga hasta las dos horas, hace que hacia al final se convierta en suplicio seguir el hilo de una película que ya hace mucho que provoco la última risa.

Incomprensible el éxito de una comedia sin chispa, terriblemente sobrevalorada, y que únicamente consigue ser novedosa por que las mujeres dicen palabrotas y hacen caca en la calle. Una comedia mala que podría haberse conseguido salvar de la quema si durase unos cuantos minutos menos, pero ni con esas.

1.5_estrellas