Se hace raro salir del cine de ver la última película de Pixar, y no salir con la sensación de que acabas de ver una obra maestra, de que la película a la que acabas de asistir es una de las mejores de los últimos años. Esa sensación que nos dejaron, durante 4 años seguidos, películas como: Ratatouille, Wall•E, Up y Toy Story, películas que durante semanas seguían girando en tu mente, desmenuzando cada detalle, e incluso en ocasiones obligándote a volver a la sala a verlas.

Y claro, que después de cuatro años de repente se atrevan a estrenar una película simplemente normal, pues te hace sentir impotencia, la impotencia de preguntarte, ¿Este año no hay cine? ¿Este año no hay magia? Cars 2 ha sido injustamente vapuleada por la crítica norteamericana, y ha sido vapuleada por ser una película normal, y no a lo que nos acostumbra Pixar, pero hay que ser justos, tampoco se puede espantar a la gente de las salas. No, Cars 2 no es una gran película, no es una nueva obra maestra de Pixar, pero es sin duda una película muy disfrutable.

Cars 2 es incluso mejor que su primera entrega –la película más floja que hasta ahora han producido los estudios de Lasseter–. Pero no deja de ser un producto realmente flojo, incapaz de emocionar al espectador y drásticamente dirigido hacía un público más infantil.

Aún así Pixar vuelve hacer alarde de la originalidad a la que ya nos tiene acostumbrados, nos monta una entretenida historia de espías, que desde luego podría haber dado mucho más de sí, pero que se encuentra lastrada por lo pésimo de su protagonista, Mater.

Porque el principal fallo de esta película, se encuentra en su protagonista. Lighting McQueen ya era un personaje que tampoco tenía demasiado fondo, pero es que en esta se eleva al cuadrado, dejando al coche de carreras en un segundo plano y pasándole al testigo al oxidado camión-grúa, que llega a un punto de desenfreno total.

Y con un personaje así el resultado es fatal, acabando en un humor más digno de unos Farrelly para todos los públicos que a lo que nos tiene acostumbrado Pixar. Algo que unos nuevos secundarios de lujo y una nueva y original historia tratan de levantar, pero todo intento es inútil cuando se va a remolque del sucio camión.

Quizá si la película no contase con el peor protagonista que jamás ha tenido una película de Pixar podríamos estar hablando de otra película. Y es que si en vez de ese Mater, incapaz de crear empatía con el espectador, y resultándole tan tonto y absurdo como en realidad es, contásemos con un protagonista digno de Pixar, capaz de emocionar al espectador, si aquí tuviésemos a un Woody o un Wall•E, pues quizá ahora mismo se estaría hablando de otra joya de Pixar, de una divertidísima película de espías, amenizada con unas trepidantes carreras de coches. Pero la historia es otra, y es bien distinta.

La veremos, pasaremos un buen rato, agradable, eso sí, pero al final la acabaremos recordando junto a otras como la primera entrega o Bichos, como simples obras menores de Pixar.

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