betty_anne_waters1-550x367

Betty Anne Waters es ese tipo de película que a pesar de recibir una crítica aceptable pasa totalmente desapercibida, incluso contando en su reparto con dos grandes como Hilary Swank y Sam Rockwell. No vale la pena comparar este filme con Erin Brockovich o Pena de muerte, es cierto que todas tienen un mismo núcleo y comparten como mensaje la superación ante la adversidad y la injusticia, pero son diferentes, cada una tiene su historia, su veracidad. La vida de Betty Anne no podía falsificarse para ofrecer un filme lleno de espectáculo y momentos de tensión, por ello se hizo una película sencilla de la que probablemente Swank esperaba más, por esa razón su nombre aparece en la producción, pero aún así la saco adelante con gran tenacidad.

Betty Anne Waters (Hilary Swank) es un ejemplo de superación y entrega. En 2001, su hermano Kenny (Sam Rockwell) fue puesto en libertad tras haber pasado 18 años en la cárcel de Walpole por un asesinato que no había cometido. Por aquel entonces, Betty Anne, que trabajaba como camarera en un bar, era una mujer de 28 años divorciada y con dos hijos. Cuando su hermano fue condenado a cadena perpetua, absolutamente convencida de su inocencia, se puso a estudiar derecho, terminó la carrera en un tiempo récord y se convirtió en su representante legal. Tras muchas dificultades, logró que lo exculparan gracias a un análisis de ADN que demostró que él no había sido la persona que en 1983 había asestado treinta puñaladas a Katharina Brow.

Betty Anne Waters

Lo más destacable de Betty Anne Waters son las interpretaciones, la química entre Rockwell y Swank es evidente desde la primera escena y precisamente alrededor de ellos giran todos los aspectos positivos de la película. Los abundantes momentos de emoción logran conectar con el espectador por la facilidad lacrimógena del dúo protagónico, llenan de humanidad un filme predecible y comercial al que le falta algo de aliento. A pesar de todo la película es un ejemplo de constancia y estoicismo por parte de una mujer que luchó incansablemente contra el sistema jurídico estadounidense. Todo se torna más atrayente al saber que ésto ocurrió, porque si en Massachussets existiese la pena de muerte Kenny Waters habría sido condenado a la silla eléctrica. La desesperación está reflejada a la perfección, al igual que la demacración tanto física como moral de Rockwell tras pasar tantos años en la cárcel. Te mantiene al borde de la lágrima gracias a ello y a unos flashbacks realmente impresionantes. 

Betty Anne Waters es un filme que por momentos consigue mantenerte en vilo, a pesar de que conozcas el desenlace. La película deja caer preguntas tan complicados cómo si dejarías de vivir tu vida, al lado de tus hijos y tu marido, para luchar contra algo que consideras ilícito, esa sensación de pérdida también se consigue transmitir. Betty Anne es un modelo de heroísmo que gracias a una brillante Hilary Swank consigue satisfacer; una película que se preocupa de contar bien una historia pequeña. Buena ejecución que a falta de sus protagonistas habría quedado vacía.