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Empezar una película con un hombre desnucando a otro impacta y a los que buscamos un cine estimulante esto nos parecerá una maravilla. Sabemos que David Lynches un genio pero también que está como una cabra, ya empezó dando guerra en 1976 con Cabeza borradora y desde entonces no ha parado. Le gusta hacer pensar a la gente, le gusta lo peculiar, llegando a veces a unos extremos incomprensibles, muchos aún no saben cuál era el objetivo de Dune (1984) pero aún así ha pasado a la historia como uno de los grandes dentro de la dirección. Corazón salvaje fue su filme de bienvenida a la década de los ‘90 y como buena película de culto trajo mucha polémica consigo.

Road movie con mucho, mucho sexo y grandes dosis de violencia. Con esa fórmula era obvio que la crítica no la avalaría pero ¡ay! ay con el público… Estábamos como Alicia en el país de las pornomaravillas. Historia completa y turbadora, hay amor (mejor decir sexo ¿no?), venganza entre suegra/yerno, asesinatos, huidas, mafia… Y el toque lynchiano es sencillamente espectacular con esas alusiones sobrenaturales. Un Nicolas Cage en estado de gracia y una brillantísima Diane Ladd (nominada al Oscar por este filme) nos deslumbraron con una pasión que sobrepasaba la gran pantalla y es que Corazón salvaje enseña sin pudor, en el amor y en la guerra, y con toques de Elvis Presley y El mago de Oz nosotros no nos podemos quejar. Hay que saber entenderla, pero lo primero es conocer a Lynch y su cine, es una película especial no apta para fanáticos del cine convencional, pero si te llega tienes el impulso de coger el primer coche que pase por la carretera y a ver si hay suerte y encontramos a nuestro Cage o Ladd particular.

 

Joya del cine independiente y magnífica puesta en escena que la hacen una de las mejores películas de culto que una servidora ha podido disfrutar. ¡Otra ida de olla muy recomendable del señor Lynch!