Que Gerard Butler te puede hacer desde una película de gladiadores a una comedia romántica o un thriller no es un secreto. Desde hace varios meses sigo muy de cerca su trabajo y cada día me sorprende más. Es difícil igualar su papel de Leónidas en 300 pero el chico lo intenta. En Un cuidadano ejemplar lo hizo perfecto y consiguió que todos nos pusiéramos en la piel de su personaje, en Exposados nos hizo reír y ahora con La cruda realidad es muy probable que consiga sacarte alguna carcajada. No es el típico filme ñoño con el que te sientes sujeta velas, no hay jueguecitos de parejas, aquí hay pura comedia erótica. No es la mejor película del género, ni tampoco la más original, pero echaba de menos reírme con un comentario verde (fantástico cuando Butler pregunta a Heigl con qué frecuencia se toca el “garbanzo”). La cruda realidad no tiene vergüenza y para el papel principal de cabrón machista y mujeriego tenían que coger a alguien que de verdad se pudiese adaptar a cualquier papel, he aquí Gerard Butler, el tipo al que da gusto ver en la gran pantalla, he aquí el hombre camaleónico. Su personaje pasa de ser odiado pero irresistiblemente sexy a simplemente irresistible. El team que forma con Katherine Heigl es maravilloso, cuadran a la perfección y acerca más el filme a los espectadores. Aún así no se crean que es una joya para los cinéfilos, para nada… Si no fuese por Gerard Butler la película no tendría nada interesante. Para ser un romance no está demasiado mal, te ríes un rato y te alegras la vista con los ojazos de Butler y el cuerpazo de Katherine.