Volvemos a los cines Verdi de Barcelona para proseguir con algunas películas del interesante BCN Film Fest, en este caso, en la sección paralela titulada Cinema amb Gràcia, un programa que consta de películas con un cierto sentido del humor, algo que, leyendo su sinopsis corta, no podríamos decir de El glorioso caos de la vida (Babyteeth), pero, a su vez, es uno de los elementos que hace que esta sea una película muy interesante.

Milla, una adolescente gravemente enferma, se enamora de Moses, un joven drogadicto y traficante de poca monta, dando así comienzo a la peor pesadilla que jamás han experimentado sus padres. Sin embargo, a medida que Milla descubre lo que realmente significa el amor, todos aquellos que están a su alrededor aprenden de ella cómo vivir como si realmente cada día fuese el último.

El glorioso caos de la vida (Babyteeth) es la ópera prima de la actriz y directora Shannon Murphy, que compitió en Venecia y en Gijón y goza de buenas críticas en la prensa internacional, mientras que mucha prensa española la valora negativamente, calificándola de telefilme. Yo, personalmente, y con la mayor humildad con la que puedo escribir, estoy mucho más con la prensa internacional.

La película australiana tiene un aire de cine indie norteamericano siempre disfrutable, pero con unas peculiaridades muy claras. En primer lugar, tiene un tono muy extraño, que al principio te descoloca, pero poco a poco vas entrando en esa familia tan loca como entrañable. La puesta en cámara, con angulares y planos largos también sorprende y también aprovecha la tensión visual de los planos desequilibrados para generar un ambiente doloroso, algo por lo que ya dista mucho de ser un telefilme, que no suelen aprovechar los recursos puramente audiovisuales de forma interesante.

No obstante, no nos podemos olvidar que estamos ante un melodrama que trata conflictos muy duros y podría caer perfectamente en la lágrima fácil, pero al tener ese toque cómico tan efectivo, consigue crear este mundo tan tridimensional apoyado por unos personajes tan realistas y bien definidos que sientes como si les conocieras. Entendemos a esa adolescente algo naif que reacciona como puede a la noticia de su enfermedad e intenta disfrutar del momento con su primer amor, así como entendemos ese padre psiquiatra que intenta sobrellevar todo evitando los problemas y esa madre desequilibrada que solo quiere lo mejor para su hija.

Las situaciones exageradas que llevan a sobrellevar que su hija esté enamorada de un drogadicto que le saca bastantes años porque ven que incluso puede ser bueno para ella. Toby Wallace, premiado en Venecia, consigue con su gran actuación darle dimensionalidad al personaje menos desarrollado de la película, así como Eliza Scanlen, Ben Mendelsohn y Essie Davis, que siempre están maravillosos en cualquier filme.

Sus 120 minutos pueden ser un poco excesivos y los personajes de la vecina y el profesor de piano no aportan demasiado a la historia principal, pero consigue evitar cualquier cliché en la trama que hay en este tipo de películas, creando algunas escenas realmente memorables. Además que la elección de narrar de forma no lineal y de usar algunas metáforas visuales con planos detalle de animales favorecen a la película y muestran la peculiar voz de Shannon Murphy, que aún no está afinada pero tiene una osadía que hace que Babyteeth sea una película agradecida de ver en cualquier festival.

Crítica de Jaume Maneja