Hace demasiado tiempo (seguramente más del que pensamos) Disney se dio cuenta de que la nostalgia es sinónimo de dinero y cuando la factoría de sueños se propone poner en marcha la máquina de hacer dinero no hay quien les pare y por supuesto tampoco quien les gane. Tan solo estamos en julio y ya Disney ha estrenado tres live action, prácticamente uno detrás de otro. Tras la visualmente imponente El libro de la selva (Jon Favreau, 2016) el siguiente paso lógico era contratar al mismo director para volver a llevar a la gran pantalla uno de sus clásicos más populares y probablemente el único con una legión de fans masculinos/heterosexuales casi tan grande como gais tiene La sirenita (John Musker, Ron Clements, 1989). El rey león (Rob Minkoff, Roger Allers, 1994), regresa 25 años después de su estreno en una versión hiperrealista gracias a un avanzado CGI (que ya tiene asegurado el Oscar) y a unas descaradas ganas de hacer “chorrocientos mil millones” en la taquilla mundial.

Poco o prácticamente nada se le puede echar en cara a Jon Favreau, su rey león es tan fiel a la original que a un 99’9% es absolutamente calcada del clásico de animación. Los únicos cambios que pertenecen a ese 0’01% son además de necesarios, lógicos porque a diferencia de lo ocurrido con la reciente Aladdín (Guy Ritchie, 2019) Favreau opta por respetar la esencia de la tragedia animada original y rellenar el metraje con una escena que nos ayuda a completar la historia sin alterarla ni mucho menos. El rey león por supuesto que no es una mala película, pero es irremediablemente innecesaria. Es decir, todos los niños que crecimos en los 90, soñamos con la idea de ver cobrar forma humana a los personajes de La bella y la bestia (Gary Trousdale, Kirk Wise, 1991), Hércules (John Musker, Ron Clements, 1997) y la ya mencionada La sirenita ¿pero qué necesidad y sobre todo qué lógica tiene hacer un remake en live-action de El rey león si no hay personas de por medio? Este nuevo y muy mejorado remake nos presenta a los mismos personajes, con la única diferencia de que estos preciosos animalitos, por mucho que estén bien doblados y muevan sus boquitas, no pueden expresar ni de lejos lo mismo que sí les permitía hacer la versión animada de 1994.

La decisión de dar luz verde a este ambicioso y arduo trabajo de animación 3D da como resultado una apabullante puesta en escena y unos adorables personajes con una poderosa y regrabada banda sonora, que una vez ya han sido presentadas en los primeros minutos del metraje, caen en la evidencia de ser un vistoso documental del National Geographic con unos temazos que llevamos más de 20 años cantando. Algo que al menos para mí, no es suficiente. Y no es que la labor detrás de la película no sea encomiable, que lo es, es que por más que intente entrar dentro de la propuesta, pienso que hubiese sido mucho más interesante ver una película inspirada en el musical de Broadway de Julie Taymor, en el que los actores están fusionados con un bellísimo atrezo, que les permite mostrar emociones. Algo que dicho sea de paso no es tan raro como pueda sonar, pues esta misma semana nos llegará el primer tráiler de la adaptación del musical Cats que dirige Tom Hooper en la que sus actores no doblan a los gatos, sino que simulan ser gatos. Una alternativa mucho más atractiva y que igual también podría haber funcionado en taquilla, si Disney hubiera arriesgado para contar la historia de Simba.

El rey león es pese a todo o gracias a todo (según se mire) muy entretenida y a ratos disfrutable. Las escenas icónicas están bien rodadas y la fotografía, pese a no tener ninguna personalidad, al menos es bonita y correcta. Con diferencia la mejor decisión de esta adaptación, recae en el buen hacer automático de Favreau y de un casting maravilloso, que pone voz y alma a los personajes. Destaca muy especialmente Donald Glover como Simba y la estrella de la música Beyoncé como la Nala que nos merecíamos. El trabajo de ambos en las escenas habladas y cantadas es sensacional y la química que desprenden es tan buena, que saldrás del cine lamentando que el estudio no optase por rodar las escenas con ellos sin CGI de por medio. Una oportunidad perdida para hacer algo original y atrevido en valor del Arte en lugar del dinero.

Se diga lo que se diga sobre El rey león, es innegable que hará una taquilla astronómica y que más tarde o más temprano hasta los más reticentes acabarán por verla, ya sea por ver qué han hecho o por mera curiosidad de ver unos efectos especiales tan buenos, que no te crees que lo que ves en la pantalla no sea una león de verdad. La cinta será la indiscutible protagonista del verano y en honor a la verdad es un entretenimiento más que aceptable para estas fechas, pero si tienes ganas de emocionarte de verdad ante una Obra Maestra, entonces has de ver el clásico de animación de 1994 y no esta.

Título original: The Lion King Director: Jon Favreau Guión: Jeff Nathanson Música: Hans Zimmer Fotografía: Caleb Deschanel Reparto: Donald Glover, Beyoncé, James Earl Jones, Chiwetel Ejiofor, John Oliver, Seth Rogen, Billy Eichner, Amy Sedaris, Alfre Woodard Distribuidora: Walt Disney Pictures