Hasta el momento la pareja formada por Jonathan Dayton y Valerie Faris habían realizado dos largometrajes que, bajo a mi juicio, funcionaban como un tiro. La comedia familiar Pequeña Miss Sunshine, a pesar de una moraleja final algo previsible, componía un viaje entrañable en el que personajes como el interpretado por Paul Dano le daban, además, un contenido dramático que casaba a la perfección. Una mezcla, el de la comedia y el drama, que llevarían más lejos en su siguiente obra, Ruby Sparks, que arrancaba como una historia romántica vinculada al proceso creativo para convertirse, en su tramo final, en un comentario sobre las relaciones tóxicas, con un punto alto en una memorable escena que bien podría haber salido de una película de terror. Habiendo firmado dos películas notables, Dayton y Faris regresan a la gran pantalla con La batalla de los sexos, que nos cuenta la historia real del partido de tenis que se dio en los setenta entre la joven estrella Billie Jean King y el campeón retirado Bobby Riggs, que cree que las mujeres son inferiores, tanto dentro como fuera de la pista.

Lo que más me sorprendió de primeras es que no es tanto una película sobre dicho partido, como se ha vendido y te esperas ya solo por el título, sino más bien un biopic sobre Billie Jean King. El enfrentamiento tiene una importancia definitiva, claro, pues existe una evidente construcción en las líneas argumentales de ambos personajes para confluir en ese momento y acabar la historia por todo lo alto, pero durante el trayecto lo que más peso tiene es la relación que mantiene Billie a espaldas de su marido con la peluquera de su equipo de tenis. Es en esos momentos donde la película encuentra sus destellos más valiosos y en los que el personaje de ella, bastante más protagonista que Bobby Riggs, resulta más interesante. El problema fundamental de La batalla de los sexos es que no solo quiere ser una película romántica, sino también una comedia y un biopic deportivo, y no es capaz de sostener todo a la vez.

Al contrario de lo que ocurría en Pequeña Miss Sunshine, donde los chistes aportaban a la construcción de las escenas y de los personajes, en La batalla de los sexos se notan como golpes fallidos, intentos poco eficaces de levantar escenas que no tienen gran interés. La dinámica entre el equipo femenino de tenis me parece demasiado básica, no llegas a conocer a ninguna de ellas más allá de la protagonista y su único papel parece ese: aparecer de vez en cuando para hacer comentarios que construyan una comicidad muy simple. Nunca deja de ser simpática, no estamos ante una de esas comedias absolutamente insulsas y deprorables que a menudo visitan las salas de cine, pero en ese campo navega en la mediocridad. Además, tampoco brilla como biopic deportivo, precisamente por lo que acabo de comentar: el único personaje bien desarrollado y que interesa es ella, y no en cuanto a su faceta como tenista (aunque el partido final es lo suficientemente interesante como para cerrar la película de forma satisfactoria) sino como mujer, con el mencionado romance. Bobby Riggs, aunque cuenta con una trama familiar que sirve para humarnizarle un poco, no resulta demasiado interesante y me llega a cargar, a pesar de que se nota que Steve Carell se lo está pasando bien interpretándolo.

Y si la película no se desmorona del todo es por dos factores: el primero es Emma Stone, que realiza aquí una de las mejores interpretaciones de su carrera, con la que se echa todo el peso de la cinta a la espalda; y el segundo, también relacionado con su interpretación y, por fin, con un acierto por parte del guion de Simon Beaufoy, es una escena al final de la película en la que, sin destripar demasiado, ella va al vestuario después del partido y tiene un momento muy personal que refleja todo el camino que ha conducido hasta ahí. Me parece la única escena que está a la altura de las anteriores obras de esta pareja, ya que el resto del metraje, con sus más y sus menos, se queda en lo anecdótico.

Título original: Battle of the Sexes Director:  Jonathan Dayton, Valerie Faris Guión:  Simon Beaufoy Música: Nicholas Britell Fotografía: Linus Sandgren Reparto:  Emma Stone, Steve Carell, Andrea Riseborough, Elisabeth Shue, Austin Stowell, Sarah Silverman, Alan Cumming, Eric Christian Olsen, Jessica McNamee Distribuidora: 20th Century Fox Fecha de estreno:  03/11/2017