Hace poco tiempo hablaba con un amigo que Denis Villeneuve no tiene ninguna mala película, es más, no tiene ninguna película que a día de hoy no pueda ser considerada por muchos como prácticamente una obra maestra. Por eso el encargo de realizar una secuela de una de las películas más importantes de la historia del cine (y no exagero en absoluto) como es Blade Runner, Ridley Scott (1982) y hacerlo 35 años después de la original, ha creado no expectativas, sino un nuevo término denominado como estar “living”, que viene a decir algo así como que los fans y los buenos cinéfilos, hemos estado levitando desde que este proyecto cayó en manos de Villenueve.

Ahora una vez hemos visto Blade Runner 2049 se confirman dos cosas: la primera, que efectivamente Denis Villeneuve no tiene en su filmografía una película que no sea una obra maestra y la segunda, que este film le confirma como el mejor director (vivo) de ciencia ficción, y digan lo que digan, ninguna de estas dos sentencias es innegable.  Por eso ahora haciendo gala de un supra esfuerzo os voy a explicar las razones de ello sin contar ningún spoiler (tal y como el mismísimo señor Villeneuve nos pidió nada más entrar en la sala vía comunicado oficial). Porque la propia trama de Blade Runner 2049 en sí misma conforma uno de los mayores spoilers del cine de los últimos años, por no decir décadas.

Blade Runner 2049 es un caro y vistoso escaparate futurista que bajo sus coloridos neones y hologramas esconde la triste realidad de una sociedad devastada, que persigue a todos aquellos seres, que un día fueron creados a su imagen y semejanza (para lo bueno y para lo malo) y que ahora son sencillamente superiores. Estos seres son los replicantes y tal y como ocurrió en la primera entrega, requieren de un organismo especial del Estado que les encuentre y aniquile, K (Ryan Gosling) toma el relevo de uno de los personajes que encumbró la icónica carrera de Harrison Ford, y se convierte en el nuevo blade runner. Pero han pasado demasiados años y tal y como ocurre en nuestra sociedad actual, seguimos sin aprender de nuestros errores y movidos por un rechazo incomprensible e injustificado, nos unimos solo para atacar a los diferentes, a los considerados como el problema. No es de extrañar que tanto el concepto de replicante, como el trasfondo de la trama original hayan trascendido como múltiples teorías filosóficas asociadas a los diferentes momentos históricas de la vida como la Segunda Guerra Mundial, el Holocausto nazi o la Guerra de Vietnam. Todos esos elementos reflexivos vuelven a estar reflejados en la nueva película con una cercanía y actualidad capaz de romperte el corazón.

Villeneuve realiza el perfecto retrato de la soledad humana en la era tecnológica solo comparable con la genialidad de Spike Jonze en Her (2013) , pero de una forma totalmente distinta. Aquí puedes escoger vivir una fantasía a base de hologramas y caros artilugios tecnológicos muy característicos de la era Apple, que te harán desear vivir en esa irrealidad de forma perpetua, pero sin olvidad que la realidad por triste que parezca, es mucho peor. La habilidad de su director para crear escenarios visuales de una belleza apabullante, vuelven a funcionar como marca de la casa y para ello cuenta de nuevo con la fotografía de Roger Deakins, que probablemente nunca ha estado tan cerca de ganar el Oscar como lo está aquí.

Los coches voladores, los neones en las fachadas de los rascacielos y las esculturas tamaño “King-Size”, sirven como vehículo para viajar hasta el profundo pozo de la soledad humana, que retrata a una sociedad que se ha olvidado de cómo vivir. Un elogiable trabajo de guión que es capaz de reconectar narrativamente con la primera entrega, pero sin depender de ella, para dejar fluir una continuación que funciona igualmente bien por sí sola y como perfecta secuela. Si existiese un manual de cómo filmar una buena secuela, ese manual sería Blade Runner 2049, un perfecto ejercicio de estilo y brillante ciencia ficción que se aleja del misticismo y evocador cine negro de su predecesora, para afianzar un nuevo género cinematográfico en sí mismo, que podría considerarse como la nueva ciencia ficción, que da como resultado una obra maestra que igual que hiciera Kubrick en 1968 con su 2001, Odisea en el Espacio, ha redefinido el género y el cine por completo.

Blade Runner 2049 es la película que Hollywood y nosotros necesitábamos para recobrar la fe en las secuelas y en la habilidad para tocar (y por momentos) e  incluso mejorar los clásicos. ¿Por qué es acaso mejor el Blade Runner de Villeneuve que de Ridley Scott? Una cosa está clara, todo es cuestión de gustos, y yo amando y respetando muchísimo la versión de Scott, me quedo con la de Villeneuve, principalmente por una razón: que esta película habla de nosotros, de la generación actual del mismo modo en que la de 1982 habló de aquella generación. Por ello Blade Runner 2049 se convertirá con total seguridad en la película de esta generación, una película única, maravillosa y vibrante que entretendrá y educará a las nuevas y posteriores generaciones.

Título original: Blade Runner 2049 Director: Denis Villenueve Guión:  Darren Aronofsky Música: Jóhann Jóhannsson, Hans Zimmer, Benjamin Wallfisch Fotografía: Roger Deakins Reparto:  Ryan Gosling, Harrison Ford, Jared Leto, Ana de Armas, Mackenzie Davis, Dave Bautista, Sylvia Hoeks, Robin Wright, Barkhad Abdi Distribuidora: Sony Pictures Fecha de estreno:  06/10/2017